06/05/2013

Así vimos las actuaciones de The xx, M83, John Talabot, Crystal Fighters, Bloc Party...

Ya quedó atrás el SOS 4.8 2013. Allí hemos estado, fundidos entre las más de 30000 personas que se han dejado caer por el Recinto de la Fica en cada una de sus dos jornadas. Una cifra nada desdeñable para un festival que acaba de celebrar su sexto cumpleaños en plena crisis económica, sorteada por la organización con alguna que otra decisión: este año se ha vuelto a recurrir al producto nacional, se han programado menos sesiones de DJs y, sobre todo, se ha prescindido en lo estrictamente musical del Auditorio Víctor Villegas, espacio que siempre ha dejado momentos para el recuerdo como la actuación de These New Puritans junto a una orquesta y un coro infantil (2011) o los marcianos experimentos de Matthew Herbert (2012). Todo sea porque el SOS 4.8 continúe vivito y coleando por mucho tiempo, haciendo las veces de pistoletazo de salida para la temporada festivalera española. La del 2013 quedó inaugurada oficialmente de la siguiente forma.

VIERNES 3

Sabido es por todos que la dirección del SOS 4.8 gusta de colocar un gran reclamo en las primeras horas para que sus explanadas y, de paso, sus barras (esas en las que los tickets se venden a 2,5 € y únicamente en números pares) presenten buen color desde mucho antes de que el Sol se ponga. El viernes los escogidos fueron unos Dorian que saltaron al Escenario Estrella Levante, el principal, poco después de las 20:00. Ellos se llevaron a la masa post-púber sin problemas, pero sus paisanos Cuchillo se hicieron con el primer triunfo del fin de semana. Deleitaron cantando a una, dos y hasta tres voces, mecieron a los (escasos) asistentes con sus cálidas melodías y sus idílicas atmósferas, sobrellevaron con humor las incómodas interferencias sonoras que llegaban desde el concierto de Dorian y, en general, presentaron su sensacional Encanto con buenas dosis de ídem. Otros que triunfaron, aunque siguiendo otros derroteros bastante diferentes, fueron Kakkmaddafakka, siete noruegos que parecen una docena por todo lo que se menean sobre el escenario. Hiperactivos y divertidísimos, únicamente necesitaron un par de canciones para meterse a todo el mundo en el bolsillo. Logrado esto con una facilidad pasmosa, el resto fue coser y cantar para estos nórdicos de sangre caliente. Todo fue bien recibido por los allí presentes: desde los solos de cello hasta las virguerías de su loco pianista, desde algún que otro tema nuevo estrenado para la ocasión hasta otros ya conocidos como la frenética ‘Restless‘ o esa ‘Your Girl‘ en la que tanto se nota la mano funk de Erlend Øye. Hasta se atrevieron a despedirse con una versión del ‘Halo‘ de Beyoncé que arrancó a cappella y concluyó en comunión total.

sos

Cambio total de tercio, momento para que The xx brindaran el mejor concierto de todo el festival. Momento también para sufrir. Y no precisamente por las descorazonadoras y alicaídas historias del trío, sino por la aventura que supone enfrentarse a una actuación suya al aire libre, en un festival y ante un público parlanchín que sufre los síntomas de lo que podríamos llamar el Síndrome del Himno Sin Letra (ya saben, lolo lo lolo lololo y otras formas de arruinar un pasaje instrumental). Pues bien, en Murcia se confirmó lo que todos pudimos comprobar en su concierto en Madrid de finales de 2012: las grandes audiencias ya no tienen apenas secretos para The xx, nada puede con ellos. Ya puede decirse alto y claro que los londinenses, tan talentosos como inteligentes, son capaces de llenar grandes espacios sin renunciar a sus señas de identidad. Todos los temas interpretados llevaban su sello distintivo, pero prácticamente ninguno sonó tal y como lo hace en el reproductor de casa. Así, ‘Try‘ atronó con unos bajos poderosísimos, ‘Chained‘ se disfrazó de balada minimalista, ‘Crystalized‘ creció de forma épica hasta fundirse con el ‘Far Nearer‘ de Jamie xx, ‘Shelter‘ sorprendió con un final apoteósico de aires clubber… Otra demostración de grandeza del trío (y van…) que se finiquitó con una versión apresurada de ‘Intro‘ y la maravillosa ‘Angels‘.

Del alucinante presente y el esperanzador futuro de The xx… al sonrojante presente y el irrecuperable pasado de Bloc Party. Uno se plantó allí, dispuesto a retroceder casi una década con los londinenses y recordar con nostalgia los primeros pasos de una carrera en progresión alarmantemente descendente. Misión imposible por culpa de la sobredosis de medios tiempos, el mucho peso que el insulso Four tuvo en el setlist y el irritante empeño del ciclado de Kele en demostrar que tiene una voz potente y personal. Ni salvavidas como ‘Hunting For Witches‘, ‘Banquet‘ o la final ‘Helicopter‘ bastaron para evitar el naufragio. Y mientras Okereke & Co. intentaban reverdecer viejos laureles sin éxito, dos propuestas de aquí reclamaban atención en el siempre oscurísimo (why?) Escenario Jägermeister. Por un lado, Hola a Todo el Mundo, transformados en un híbrido entre M83 y Explosions in the Sky para certificar que el acertado lavado de cara de Ultraviolet Catastrophe también tiene réplica en vivo. Cósmicos y embriagadores, volaron muy alto en la noche murciana. Por el otro, John Talabot, de nuevo secundado por su fiel Pional. El tándem derrochó clase, mostró una compenetración a prueba de bombas, hipnotizó con la fantasmagórica ‘Oro y Sangre‘ y nos puso a bailar con su elegante house venido del mañana. Dicho queda: todo aquel que presuma de tener un live de electrónica creíble deberá asegurarse de que hace algo similar a esto si no quiere quedar en evidencia. Marca España de la buena.

crystal-fighters

Si Bloc Party han sido a esta edición lo que Gossip fueron a la pasada (es decir, el grupo al que se le ha pasado el arroz), Crystal Fighters cogieron el testigo de Friendly Fires en lo que a dar el concierto más agitado del fin de semana se refiere. Y con cierta distancia respecto al segundo. Los londinenses ya han logrado colarse en las ligas importantes por méritos propios, pero eso no parece haberles relajado. Son conscientes de que sobre las tablas es donde más brillan y siguen enfocando sus directos como una auténtica fiesta. El viernes salieron con el cuchillo entre los dientes, disparando potentes bases electrónicas y aporreando sus características percusiones. El delirio, amigos. Hasta se permitieron el lujo de presentar unas cuantas canciones de su inminente segundo disco que funcionaron perfectamente junto a la celebrada ‘Follow‘ o la luminosa ‘Plague‘. En la recta final no hubo lugar para los experimentos ni las probaturas: ‘I Love London‘ y ‘Xtatic Truth‘ casi hacen saltar por los aires el Recinto de la Fica. Poquito faltó.

Lo que vino después fueron los antagónicos sets del gran Jamie xx y los juerguistas Modeselektor. Uno apostó por rebajar las pulsaciones que Crystal Fighters habían puesto por las nubes y escogió una casi total ausencia de vocals que no todo el mundo entendió, aunque terminó convenciendo a los quisquillosos excépticos con su glorioso edit de ‘Sunset‘ y sus tributos al disco setentero más negroide. Otros defraudaron con una selección simplona y repetitiva en la que se echó en falta la desacomplejada heterogeneidad que reinaba en Monkeytown, su último álbum. Que cada dos por tres empuñaran el micro para arengar al respetable tampoco ayudó.

publico

 

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