30/04/2013

'Amends' es el sorprendente nuevo single de los canadienses. Atentos fans de James Blake, Grimes y compañía.

Los canadienses Braids forman parte de esa suculenta cantera que nos dejó el último Primavera Club que merece tal nombre, el de 2011. Native Speaker, su disco de aquel año, acabó en las menciones de honor de nuestros discos favoritos perfilado como «uno de los debuts más revitalizantes del año». «Pop experimental de largo recorrido con ecos a Animal Collective o WU LYF, de impecable factura técnica», decíamos. El tema que mejor explicaba aquello era la canción que abría ese primer trabajo, ‘Lemonade’un ambicioso ejercicio de color, percusión y paisaje sonoro. Algo entre, efectivamente, Animal Collective, y un Dan Deacon comedido. Pues bien, han pasado dos años, Braids han dejado de ser cuarteto para pasar a ser trío, tras la marcha de la teclista Katie Lee, y tienen ya su segundo largo casi listo. Lo publicarán este otoño, previsiblemente; pero antes, el 11 de junio, adelantarán dos temas en un 12″. Uno de ellos será este ‘Amends‘ que presentaron ayer y que, para empezar, nos obliga a cambiar de referentes. El sonido de este nuevo single está mucho más cerca de, por ejemplo, James Blake o Grimes (no en vano, ahora comparten discográfica, Arbutus, con ella, así como con Magical Cloudz o Doldrums). Los canadienses mantienen la pulcritud de su sonido y la aguda y no siempre encantadora voz de Raphaelle Standell-Preston; pero sus otras dos señas de identidad, las percusiones naturales (baterías, vaya) y la variedad cromática de sus temas, se diluyen aquí en una electrónica de pulso fijo y cacharreo que bien podrían haber firmado unos Atoms For Peace, por ejemplo. El resultado, descolocante, acaba siendo una canción tensa y suave con algunos momentos de una belleza cautivadora. La voz de Raphaelle funciona mejor en este contexto que no obliga a tantas florituras y potencia los agudos. La producción es exquisita. Las programaciones, los ecos, la intensidad creciente de su segunda mitad. Sinceramente, es posible que estos sonidos que ahora nos fascinan y nos parecen el colmo de la modernidad acaben por ser una moda pasajera que deje sólo un buen puñado de discos memorables, de esos que sobreviven a las apetencias globales con fecha de caducidad. En ese caso, habrá que ver qué artistas hacen estos álbumes. Y nosotros diríamos que Braids tienen papeletas. Veremos si su disco sigue esta línea, que parece que sí. Atentos. Dejamos abajo ‘Lemonade’ para ver el contraste.

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