27/04/2013

Hablamos con Esteban Ruiz antes de que el dúo actúe en Madrid junto a Efterklang.

Play. Suena ‘Mount Eerv‘, la canción que abre Ghostwoods. Uno cierra los ojos y puede imaginar con todo lujo de detalles la estepa rusa, un desierto de hielo en Islandia o la Región de los Grandes Lagos, aunque no los haya pisado nunca. Sus autores, sin embargo, no provienen de ninguno de esos tres lugares. Son Esteban Ruiz y José A. Pérez, el par de sevillanos que forman I Am Dive. Dos tipos que lograron colarse en nuestra lista de mejores discos estatales de 2012 por la vía del exquisito gusto en los detalles, las emociones desbordadas y, en definitiva, la belleza más absoluta. Todo eso es lo que propone Ghostwoods, un álbum que el mes pasado estuvieron presentando en una gira norteamericana que el dúo resume con esta frase: »estamos muy lejos, no sólo geográficamente». Da que pensar. Ahora, ya de vuelta y disfrutando de »un cambio de perspectiva bastante profundo», se preparan para su inminente concierto en el Teatro Lara de Madrid junto a los daneses Efterklang. Una prometedora velada que no por casualidad se engloba dentro de esa reivindicable iniciativa llamada Los Conciertos Sublimes, una cita en la que no importará tanto la actividad sobre el escenario como las imágenes que se precipiten en la mente del espectador. No conviene faltar, pero eso será el lunes 29 de abril, mientras que el turno de Barcelona llegará el 4 de mayo en la sala BeCool. Ahora es momento de lanzarle unas cuantas preguntas a Esteban y leer con atención sus respuestas.

Hace cuatro meses, cuando publicamos nuestra lista de mejores discos estatales de 2012, decíamos que Ghostwoods es un álbum que única y exclusivamente podía haber visto la luz en otoño. ¿Fue así por una mera cuestión de plazos o realmente os parecía la época más apropiada para su lanzamiento?
Esteban Ruiz:
‘Lo cierto es que estamos de acuerdo en que es un trabajo mucho más de invierno u otoño que de cualquier otra estación del año, pero en este caso fue una cuestión más de calendario y ajustes de agenda que una planificación romántica de la edición del disco.’

La masterización del disco corrió a cargo del alemán Nils Frahm, una figura respetadísima dentro de la vertiente más vanguardista y experimental del mundo del piano. ¿Por qué pensasteis en él? ¿Terminasteis contentos con el resultado?
‘Estuvimos mucho tiempo dándole vueltas al asunto del mastering. No teníamos muy claro si las opciones que habíamos estado barajando eran o no las más apropiadas, o si sólo habíamos pensando en los estudios que habíamos pensado por no haber investigado lo suficiente. Un día Jose estuvo mirando en qué estudios habían sido masterizados algunos de los discos que más escuchábamos entonces y el nombre de Nils Frahm apareció en varios de los que más nos gustaban. Además, ya éramos muy fans de Frahm y nos pareció la mejor opción inmediatamente. Trabajar con él ha sido muy, muy fácil. Resultó entender el concepto que buscábamos en la masterización a la primera y la comunicación con él fue perfecta. No podríamos haber terminado más contentos con el resultado.’

‘Mount Eerv’ es la canción que escogisteis como primer single de adelanto de Ghostwoods, pero uno escucha el disco y tiene la sensación de que ninguna merece tal honor en detrimento de las demás. En todo caso, lo merecerían todas. Sois de los románticos que siguen creyendo en los discos homogéneos e indivisibles, ¿verdad?
‘La cuestión gira más en torno a no ser capaces de entregar un disco simplemente como una recopilación de canciones inconexas. Estamos muy cómodos con la sensación de unidad que mencionas, sí que es algo que hemos buscado.’

Ghostwoods es vuestro primer álbum, pero no es precisamente vuestra primera referencia discográfica. De hecho, pasáis por ser un proyecto de lo más fecundo. ¿Podemos esperar que pronto vea la luz nuevo material de I Am Dive?
‘Estamos trabajando en ideas y canciones permanentemente, no creemos en el modelo tradicional de »sacar un disco cada año y medio». Nosotros tenemos mucho material sobre el que trabajar todo el tiempo. Lo cierto es que creemos que la mejor manera de crecer artísticamente y de, por lo tanto, hacer canciones que cada vez nos gusten más es precisamente editar canciones siempre que sea posible. En EP, LP, single, vídeo o en el formato que sea.
Pronto verá la luz un EP de remixes en el que han participado algunos de nuestros artistas favoritos del momento (¡estamos deseando que lo podáis escuchar!) y además empezamos a trabajar en canciones nuevas casi desde que terminamos de grabar el disco. No sabemos si serán un EP o directamente otro LP, iremos viendo.’

La naturaleza parece un mundo imposible de separar de vuestra música. Y no sólo por aspectos intangibles como las imágenes que evoca, sino por otros más evidentes como vuestras portadas o vídeos. Para colmo, ambos compartís afición por la pesca. ¿Definitivamente es vuestra mayor fuente de inspiración? ¿Por qué crees que es así?
‘A fin de cuentas, creo, la mayor fuente de inspiración es todo lo que te pasa, no sólo la música que escuchas. Para mí (y se que para Jose también), la naturaleza es una parte fundamental de nuestra vida. No respondemos en absoluto al modelo de »músico de rock», siempre hemos preferido aprovechar los días antes que perder las noches. Yo, personalmente, he pasado muchísimo tiempo en el campo o en el mar, pescando, montando en bici o simplemente contemplando el devenir de los acontecimientos y eso ha sido determinante en mi forma de entender cómo quería yo hacer música. En I Am Dive hemos confluido dos personas con un espectro referencial muy similar en ese sentido, así que era inevitable que esa faceta saliera potenciada en la imagen pública del proyecto.’

Los inicios de I Am Dive fueron claramente acústicos, muy desnudos. A día de hoy, sin embargo, los arreglos, las capas electrónicas y las atmósferas tienen mucho peso en vuestra propuesta. ¿La tendencia en un futuro será hacia un mayor intrincamiento musical, hacia una mayor complejidad?
‘No tenemos un argumentario sobre hacia dónde caminará el sonido de la banda, aunque lo cierto es que cada vez nos sentimos más cómodos trabajando abiertamente con la electrónica y cada vez llevamos más hardware en directo. No creo, sinceramente, que vayamos a renunciar de una manera explícita a la dimensión más acústica o primitiva de nuestra música, pero no creo que sea muy descabellado afirmar que sí que parece que nos vamos a meter en terrenos técnicamente más complejos.’

Desde fuera da la impresión de que las tareas están perfectamente repartidas y delimitadas en I Am Dive. Parece como si esas letras tan personales fueran territorio exclusivo tuyo y el acompañamiento instrumental quedara reservado para José. ¿Es así o las canciones esconden un proceso más colaborativo?
‘Teníamos las tareas muy divididas al principio, en Fall EP, pero eso ya no es así. Sí que es cierto que las letras siguen siendo cosa mía exclusivamente, pero la relevancia de las mismas sobre el conjunto, en mi opinión, no es mayor que la de las programaciones. A día de hoy trabajamos las canciones juntos, desde abajo, y no hay grandes diferencias en lo que aporta cada uno. Nos gusta mucho haber llegado a este estado de cosas en el que podemos delegar en ambas direcciones con la tranquilidad de que todo irá bien.’

¿Cuántas veces habéis escuchado aquello de »por vuestra música no parecéis de Sevilla»? ¿Tiene sentido pensar que el entorno geográfico puede influir en el ADN de un grupo?
‘Lo escuchamos permanentemente. En España todo el mundo da por hecho que somos de Barcelona y fuera del país nadie se cree que seamos españoles. Sí que creo que el entorno geográfico influye, pero el entorno geográfico es una cosa muy compleja. Yo soy de Sevilla, nací aquí, pero no estoy bautizado, aprendí inglés al mismo tiempo que castellano, me ponían a The Beatles, Neil Young o José Larralde para dormir de bebé y no me siento identificado ni con la Semana Santa ni con la Feria de Abril. En cambio, sí con las montañas que están a media hora de mi casa, con los alcornoques, las encinas y los embalses en los que he pasado miles de horas pescando a lo largo de mi vida. Tan »sevillanas» son unas referencias como las otras, pero la diferencia está en la manera que tengas de vivir y de hacer tu propio camino allá donde naces.’

En realidad resulta casi imposible diseñar un prototipo de grupo sevillano a día de hoy. Si por algo brilla la escena actual, es por su sano eclecticismo: ahí están la batidora psicodélica de Pony Bravo, la intensidad de Mañana, la lírica callejera de Toteking, la crudeza de Blacanova, el post-rock de Tannhauser o el rock sureño de Miraflores. Y Maga, Montevideo, Lentejas Los Viernes, Pinocho Detective y tantos otros, claro. ¿Cómo se ve desde dentro el ambiente musical de la ciudad?
‘Hay muchos grupos, muy buenos y muy diversos en la ciudad desde siempre. Cada vez hay más y eso es una cosa estupenda. Prosperar siempre es muy difícil, pero a mí me gusta pensar que es sólo cuestión de tiempo que la »escena» de la ciudad termine madurando lo suficiente como para que el porcentaje de grupos sevillanos que funcionen de verdad fuera de la ciudad sea mayor que ahora.’

En vuestro Facebook colgáis canciones ajenas muy a menudo. Desde Slowdive, Low o Four Tet hasta Ólafur Arnalds, Band of Horses o The Antlers. Nombres todos ellos que pueden ser asociados fácilmente a vuestro sonido. ¿Acertamos si hablamos de influencias?
‘Al final todos terminamos sonando en parte a lo que escuchamos. Y sí, claro que las canciones que ponemos en Facebook son canciones que nos gustan y, por lo tanto, nos influyen.’


Que no se nos enfaden las buenas y trabajadoras gentes de Foehn, pero tengo que preguntarlo: ¿hay algún sello extranjero en el que pensáis que encajaríais? El primero en el que yo os imagino es Morr Music…

‘Hay muchísimos sellos fuera de España en los que podríamos editar, claro. Por ahora estamos con Foehn en España, con MusicAroma|FeelMusic en Corea del Sur y con bias records en Japón. En Europa y Estados Unidos estamos mirando opciones. Y tranquilo, que Marc de Foehn no se enfada.’

A comienzos de año tuvimos la oportunidad de pasar por vuestro concierto en la sala Nasti de Madrid. Sorprende ver cómo únicamente dos personas son capaces de recrear prácticamente todos los matices y sensaciones que encierra Ghostwoods. ¿Nunca os habéis planteado ampliar la familia I Am Dive de cara a los directos?
‘A veces pensamos que sería muy divertido contar con más músicos en algún concierto puntual, aunque descartamos la posibilidad de ampliar el grupo de manera estable. Ser dos nos permite abordar las giras con una tranquilidad (en lo que a costes y a producción se refiere) de la que no podemos prescindir. No sé qué podría pasar en el futuro, pero por ahora no seremos más de dos.’

En ese concierto echamos en falta unos visuales de altura. Cierto es que la sala tampoco ofrecía muchas posibilidades para ello, pero debería ser un complemento casi obligatorio para vuestra música. ¿Os gusta cuidar ese detalle siempre y cuando resulta posible?
‘El único motivo por el que no hubo visuales en el Nasti fue que no existían los medios para proyectarlos, pero son parte importante de nuestro set, sí. Creemos que añade valor e interés a nuestro directo y siempre que podemos llevamos proyecciones.’

El precio de las entradas para el citado concierto era de 7 €. ¿Es lo máximo que I Am Dive puede pedirle al público en los tiempos que corren? ¿Qué beneficios deja en caja un bolo de este tipo?
‘En ese caso concreto, la entrada era más barata sólo por intentar compensar lo incómodo del horario (era más temprano de lo habitual), pero nuestras entradas suelen ser un poco más caras. ¿Precios de crisis? Lo cierto es que no lo creo. Me parece que las entradas de los conciertos están vistas desde una perspectiva muy injusta por el público, mucha de la gente que constituye el público potencial de la música en directo en España está muy mal acostumbrada a pagar entradas muy bajas. Y es un problema de posicionamiento, de la percepción que tiene el público del valor de la música en directo tiene el público: está feliz pagando 3 € por un refresco o una cerveza, 6 € por una copa y 8 € por un menú de hamburguesa y refresco en una cadena de restaurantes de comida rápida, pero luego te dicen que pagar 12 € por un concierto es un atraco.
Los conciertos de los grupos pequeños como el nuestro tienen unas matemáticas muy fáciles y muy duras: tenemos que hacer frente a todos los gastos, pagar alquiler de salas, gastos de alojamiento, transporte, etc… Y, después de todo eso, intentar sacar dinero vendiendo entradas para obtener beneficios. Nadie se para a pensar en casi nada a la hora de reclamar precios de risa en los conciertos, del mismo modo que nadie se niega a pagar los varios gin tonics de rigor a precio desorbitado.’

Vuestro próximo concierto en la capital será el 29 de abril junto a los daneses Efterklang. Y será en el Teatro Lara, un recinto con butacas e impecable acústica, perfectamente apropiado para vuestra detallista propuesta. ¿Es de esos conciertos que apetecen de verdad? ¿También pensáis que un recinto de esas características os favorece especialmente?
‘Tenemos muchas ganas de tocar en el Teatro Lara, será maravilloso hacerlo con Efterklang. Además será el primer concierto en España después de la gira americana y tocaremos canciones que estrenamos en EE.UU. Así que sí, tenemos muchas ganas.’

Publicidad
Publicidad