24/04/2013

[two_third][photo_caption]Roger, Martí, Guillem, Arnau.[/photo_caption][/two_third] [one_third_last] [first_letter]N[/first_letter]unca el mero hecho de escoger una canción de otros para versionar había definido tanto la idiosincrasia de un grupo. […]

[two_third][photo_caption]Roger, Martí, Guillem, Arnau.[/photo_caption][/two_third] [one_third_last] [first_letter]N[/first_letter]unca el mero hecho de escoger una canción de otros para versionar había definido tanto la idiosincrasia de un grupo. El cuarteto barcelonés Manel decidió en 2009 trasladar al catalán la mítica ‘Common People‘ de Pulp para un programa especial de Sputnik, de la televisión autonómica catalana. Decidieron llamarla ‘La gent normal’, y en ella cantaban sobre paseos por el mercado del barrio, follar de vez en cuando, y esa chica que juega a ser normal. Pero más allá de la historia concreta y fielmente basada en la original de Jarvis Cocker, encontramos en esta canción la definición exacta para explicar a Manel: son gente normal. Tipos normales y corrientes, incluso después de haberse convertido en el grupo de más éxito de la historia del pop catalán. Incluso después de que su primera gira, la de presentación de su debut, terminara con un sold out en el Palau de la Música de Barcelona. O después de que su segundo disco, 10 milles per veure una bona armadura, entrara directo al número 1 de ventas en España durante su primera semana. O de esa especie de unanimidad generalizada y universal que les ha dado su beneplácito, tanto a nivel de crítica como de público, tanto dentro de Catalunya como fuera.

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Pese a todo, Guillem, Roger, Martí y Arnau siguen hablando como si nada hubiera pasado, como si la cosa no fuera con ellos. Me reciben en una terraza del barrio de Gràcia, unos días antes de la salida de Atletes, baixin de l’escenari (Warner), su tercer disco. Y su discurso no difiere demasiado del que mostraron en mi anterior encuentro con ellos, en 2008 y apenas unos días después de haber publicado Els millors professors europeus (Discmedi), su debut. La idea básica:  «somos cuatro amigos que hacemos cancioncitas, y esperamos que le gusten a la gente». La esencia de la vida reducida a su mínima expresión, el «1+1=2» más absoluto e inapelable, contra el que realmente no hay nada que decir. O todo, según como se mire. Aunque después, y como ellos mismos confiesan, Manel son un grupo perfeccionista, minucioso como las situaciones que retratan en sus canciones con una perspicacia sencilla pero única, que en gran parte es lo que les ha llevado hasta aquí. Hasta este nuevo número 1 que se ha anunciado hoy mismo, una semana después de la publicación de Atletes, baixin de l’escenari, que les convierte en el primer grupo que cantando en catalán llegan a la cima durante dos discos consecutivos.

La sensación con ellos es que, hagan lo que hagan, tienen al público en el bolsillo. Guillem, Roger, Martí y Arnau no lo perciben así en absoluto, y su explicación suena sincera. Tanto que se han esforzado en buscarle nuevos matices a un sonido que ya les era característico, que ya dominaban a la perfección. Y así han hecho un disco como Atletes, baixin de l’escenari, específicamente grabado solo por ellos cuatro, sin colaboraciones externas ni ningún instrumento que no supieran tocar. Es decir, despojado de adornos, con más guitarra eléctrica que nunca y desterrando definitivamente el ukelele. Pese a ello el resultado suena a Manel desde el primer momento, gracias a esa lírica inconfundible que comanda Guillem Gisbert. Eso sí, con más matices (alcanzados con menos instrumentos) que nunca: de la bofetada bailable de ‘Teresa Rampell‘ a la balada colosal de ‘Banda de rock‘, de la poética ‘Mort d’un heroi romàntic‘ a la britpopera ‘Quin dia feia, amics‘, de la luminosa ‘A veure què en fem‘ a la ochentera ‘Ai, Yoko‘. Son trece nuevas canciones que expanden su sonido, y que podrían presentar alguna duda al ser puestas en la plaza pública de la gran masa que ahora les sigue. Pero, por algún extraño motivo, quizá precisamente porque son gente normal, tienen el beneplácito absoluto de un público al que apenas han cultivado más allá de sus conciertos-espectáculos, sus canciones-historietas, y esporádicas entrevistas como la que nos ocupa. La increíble historia de Manel.

¿Qué sensaciones tenéis respecto a este disco?
MARTÍ MAYMÓ: «Cuando haces algo esperas simplemente que a la gente le guste, que te diga que ha disfrutado escuchándolo, que es interesante y esas cosas. Evidentemente habrá de todo, pero al final esperas esto».
ROGER PADILLA: «La idea ha sido hacer algo que nos motivara y que no nos aburriera. Y en ese sentido hemos hecho algo que no nos aburre».
GUILLEM GISBERT: «Todo el mundo que se dedica a algo así vive una especie de doble vertiente: por un lado está todo el tiempo que pasas trabajando en eso y esperando a que se te encienda la luz verde; y por el otro, cuando ya lo tienes –por supuesto, hay dudas, no siempre estamos en una catarsis constante de ‘somos la ostia’–, la relación que tienes con las canciones es tan cercana que no te las puedes mirar con frialdad. Así que decides que aquí termina y deseas que llegue el público, con una escucha fresca, y que le guste».
ARNAU VALLVÉ: «No vivimos instalados en la idea de que todo lo que hagamos siempre gustará al público. Al final somos los cuatro mismos cerebros que hacemos canciones desde hace cinco años, y es muy fácil que te salgan cosas muy similares. Y en realidad intentamos luchar contra esto, pero no sé hasta qué punto lo conseguimos».

[blockquote author=»Guillem Gisbert»]»Nos resulta llamativo que sea una novedad que hayamos hecho un disco en el que solo intervenimos nosotros»[/blockquote] [fixed_image url=»https://indiespot.es/wp-content/uploads/2013/04/manel02.jpg»] [photo_caption]Manel[/photo_caption]

De hecho, este puede considerarse vuestro discos más diverso en cuanto a estilos. ¿Es un camino para no repetiros?
ARNAU: «Más que ampliar, nos hemos reducido a nivel de instrumentos. Básicamente los hemos limitado a los que sabíamos tocar nosotros. En este sentido, el disco puede sonar diferente a nuestras canciones anterioes pero al mismo tiempo más parecido a muchas otros discos que se hacen por el mundo. Nos ha dado por aquí, y ha sido la manera que hemos encontrado para hacer algo que no nos sonara a repetido, en la medida de lo posible».
GUILLEM: «En el primer disco quizá el ukelele marcaba tímbricamente el sonido, pero la idea de no ceñirnos a ningún género o idea de canción siempre ha estado presente en el grupo. No por decisión, sino por nuestra manera de trabajar. Yo tengo la sensación de que igual que no hay un estilo concreto que me apasione más que otro, tampoco me gustaría que nuestro grupo tirara excesivamente hacia un lado concreto. Las paletas son infinitas, y mola irlas probando».
ARNAU: «La única acotación esta vez era lo que comentaba antes: instrumentos que supiéramos tocar».

¿Hasta que punto esto ha sido una reacción consciente a la pomposidad de 10 milles per veure una bona armadura?
MARTÍ: «La idea presente durante la composición era que siempre teníamos a mano ese recurso anterior. Si fallaba esto, podíamos recurrir a la mayor instrumentación, las colaboraciones, etc. Y al final pasan los días, se acerca la grabación, y no lo utilizas. Y acabas dejando de usar esa herramienta».
GUILLEM: «Hasta cierto punto nos resulta llamativo que sea una novedad que hayamos hecho un disco en el que solo intervenimos nosotros. Eso en general a los grupos no les pasa. Y ahora resulta que nosotros hemos hecho algo nuevo porque solo tocamos nosotros. Siempre habíamos utilizado esos recursos porque nos encantaba poder llevarlo a cabo, pero queríamos probar qué pasaba si lo hacíamos nosotros. Pero estoy convencido de que tarde o temprano volveremos a usar esos instrumentos de acompañamiento».
ROGER: «Y quizá en los discos anteriores el punto de partida era el ordenador, donde de entrada puedes añadir muchas cosas. Mientras que este ha sido más de local de ensayo, de irlo tocando nosotros. Y donde antes poníamos trompetas o cuerdas ahora hacíamos lo mismo pero con guitarras».

De hecho, lo grabasteis durante los meses de febrero y marzo de 2013, apenas unas semanas antes de la fecha prevista de publicación…
MARTÍ: «Cuando anunciamos la publicación del disco, técnicamente no estaba acabado todavía (risas). Fue una cosa un poco…».
GUILLEM: «Estresante».

¿El proceso de composición también fue así de rápido?
GUILLEM: «No, para la composición hemos invertido aproximadamente el mismo tiempo que el segundo. Entre 6 y 8 meses de composición. No hemos tenido la sensación de ir con prisa cuando escribíamos las canciones. Luego cuando entras al estudio la cosa se acelera, pero bueno».

Un rasgo que define al disco, en mi opinión, es que suena más crudo, como si hubierais intentado conservar la energía del local de ensayo. ¿Era algo importante para vosotros?
ROGER: «Hay canciones que hemos grabado tocando a la vez en el estudio, pero en realidad creo que lo de crudo viene de la ausencia del resto de instrumentos».
MARTÍ: «Además, normalmente este tema del sonido crudo de local de ensayo desaparece un poco cuando llegas al estudio. Cuando grabas, hay algo de eso que se pierde (o que mejora, no sé). Por eso nosotros no tenemos tanto esa sensación, pero es posible que el público la tenga comparando con las cosas que habíamos hecho».
GUILLEM: «A veces haces pequeñas trampas pero de alguna manera la intención sí que era intentar congelar esta sensación del local. En el estudio puedes optar por encajarlo todo a la perfección o conservar ligeramente esa imperfección. Siempre habíamos sido muy de la primera opción, y esta vez sí que decidimos apostar por la segunda, aunque una vez empiezas a grabar te pones perfeccionista con cosas que te habías prometido no caer».

‘Teresa Rampell’, la canción que escogisteis como primer single, es una de las más intensas y directas que hayáis hecho…
GUILLEM: «Sí, tiene un punto más arisca, la melodía es muy poco agradecida en el fondo. Seguramente en el primer disco no lo hubiéramos hecho, pero pasan los años y al final te decides a probarlo. Es otro tipo de propuesta, con una fuerza diferente».

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¿Por qué la escogisteis como adelanto?
MARTÍ: «Al final hay decisiones que hubieran cambiado de haber sido tomadas diez días antes o después. Como el nombre del disco, por ejemplo».
GUILLEM: «Al final esto que hacemos es una mezcla de mil decisiones, con la fecha de entrega, el tiempo que tenemos, y todo eso. En el caso de ‘Teresa Rampell‘, sí que es una de las canciones más gamberras y eléctricas que tiene el disco, aunque en realidad no creemos que sea una buena representación del resto del álbum».

Hablando de decisiones, no deja de ser curioso que el título del disco sea una frase célebre de los Juegos Olímpicos de Barcelona, y que la portada sea un homenaje a la serie Utopia
ARNAU: «Lo de la portada nos lo han dicho, pero la verdad es que no teníamos ni idea, no era intencionado».
MARTÍ: «Parece que estemos mintiendo cuando lo decimos, pero nunca la hemos visto… (risas)».
ROGER: «Si la conociéramos, hubiéramos tirado por otro lado».
GUILLEM: «Aunque fuera cambiar el color de fondo…».
MARTÍ: «La historia de la portada es la siguiente: nos hacía gracia salir los cuatro, y teníamos una foto horrorosa en la que salíamos los cuatro de viaje. Pero decidimos hacer alguna otra foto con más calidad, y esta que era horrorosa también, nos hizo gracia».
GUILLEM: «Es una sesión de fotos infernal que nadie verá nunca (risas)».

¿Y de dónde surge el toque humorístico del título del disco?
GUILLEM: «En el fondo era algo que nos hacía gracia, y que funcionaba porque dice lo del escenario. Jugábamos con esta posibilidad y muchas otras, y al final nos decidimos por esta. Siempre hemos sometido los títulos a debates largos, y siempre esperamos que al final salga algo más bueno… pero no».

Tengo la sensación de que es vuestro disco menos solemne, el más libre por decirlo de alguna manera. ¿Pensáis así?
GUILLEM: «De la misma manera que decíamos que nos gusta no restringir el tema de los instrumentos o de los estilos de las canciones, pasa igual con las emociones. Y entonces está bien que ni todo sea muy grave, ni todo muy frívolo. En este disco hemos entrado en territorios como la frivolidad o el hedonismo, cosa que antes no habíamos tratado».
ARNAU: «Sí, hay una parte física de peso de los instrumento, y hay otra de temática de las letras que también va por ese camino».

¿A qué viene esto de dedicarle una canción (‘Ai, Yoko’) a Yoko Ono, a estas alturas?
GUILLEM: «Ya, es como un poco fuera de tiempo, ¿no? Es una de esos temas tontos que se me ocurren paseando el día menos esperado. Un día pensé que esto de Yoko era realmente injusto, porque a esta mujer todo el mundo la odia porque hay esta mitología extraña que dice que arrastró a Lennon hacia la oscuridad, y que destrozó a los Beatles. Y piensas que al final es una tía que conoció a John Lennon un día, y se enamoraron, lo pasaban bien, y luego hemos llegado todos nosotros, que no la conocemos de nada, y nos hemos dedicado a destrozarla. Y ya está, es esto».

Pero tiene un peso importante en el disco, porque es la primera…
GUILLEM: «Sí… bueno. Sonoramente también es una canción un poco rara, a nivel de arreglos y de estilo. La pusimos primera… no sé, creo que porque durante muchos meses teníamos las canciones en una carpeta de Dropbox, y las ordenaba de forma alfabética. Y nos acostumbramos a tener ‘Ai, Yoko‘ al principio. Así que se quedó ahí».

En ‘Banda de rock’ habláis de una banda que lleva años disuelta y pocos ya se acuerdan de ella. ¿Hasta qué punto es algo en lo que pensáis vosotros?
MARTÍ: «La canción está escrita desde el punto de vista de un fan. La comparación es evidente, y sabemos que existe».
GUILLEM: «No somos ingenuos y sabemos que una canción con esa letra tiene una doble connotación…».
ROGER: «Pero no intenta recoger ninguna reflexión sobre nuestro final ni nuestro futuro».
GUILLEM: «La canción está hecha desde el plano más literal, con aquella conversación que tienes con tu colega sobre aquel grupo que ya habéis olvidado, que vosotros también habéis contribuido a que se olvide… Y luego, claro: un grupo de música haciendo una canción sobre cómo se separó un grupo de música. Claro que hay algo raro…».

¿De alguna manera puede ser una forma de quitarle hierro a la trascendencia que se le da a algunos grupos hoy en día?
GUILLEM: «Estas cosas pasan y han pasado siempre. La sensación de que «todo pasa» es cierta…».

¿Ha cambiado la manera en la que entendéis la música de otros desde que tenéis un grupo de éxito?
MARTÍ: «En mi caso no, yo creo que sigo teniendo una percepción muy parecida a la que tenía antes de dedicar la mayoría de mi tiempo a la música. Estoy en un concierto y me fijo en lo que hace este y el otro, pero eso ya me pasaba hace diez años, antes de todo esto».
GUILLEM: «Lo que pasa es que vas cogiendo conciencia de lo complicado que es hacer un disco. Y entonces cuando escuchas otro disco y crees que les ha salido muy bien, lo valoras de una forma especial porque sabes lo que cuesta lograr eso. Hay ese respeto».

Desde fuera parecéis un grupo muy perfeccionista. Cada paso que dais parece muy estudiado, y el hecho de que vuestros conciertos sean concebidos como espectáculos puede que influya también en esto… ¿Hasta qué punto es así?
ROGER: «Más que perfeccionistas, somos un grupo que debatimos mucho las cosas».
ARNAU: «Desde el momento en que los cuatro tenemos la misma voz y el mismo voto, automáticamente se convierte en algo muy perfeccionista. Cada uno siempre tiene pros y contras de los pasos que damos».
ROGER: «Somos de discutirlo bastante todo, sí».
GUILLEM: «En el momento en el que entras en la plaza pública, si empiezas a plantearte la imagen que das es un problema. No nos lo planteamos demasiado, por ejemplo no es que hayamos decidido no conceder entrevistas más allá de las semanas de promoción, sino que es algo que no nos sale de dentro. Somos bastante tímidos en general, y todo lo que no sea puramente necesario, no nos suele interesar».
ROGER: «Somos conscientes de cuál es nuestro territorio y nuestros límites, y nos quedamos allí».
GUILLEM: «Llega un momento en el que solo puedes confiar en tu criterio, en lo que te apetece y lo que no. El resto es mucho más complicado».

A veces he tenido la sensación de que tomáis decisiones que van un poco en contra del éxito. Podríais anticipar el nuevo disco durante meses como hacen otras bandas, pero decidís anunciarlo un mes antes del lanzamiento con una nueva canción y ya está. ¿De alguna manera deseáis que esto no crezca más?
ROGER: «Nosotros optamos por informar a los medios solo cuando hay algo destacable».
GUILLEM: «No es una cuestión de estrategia, sino de sentido del ridículo. En los medios de comunicación apareces cuando tienes algo que decir…».
ROGER: «¿A quién le interesa que nosotros entremos al estudio a grabar un nuevo disco, por ejemplo?

Ahora mismo, ¡a casi todo el mundo!
MARTÍ: «En el ejemplo que ha puesto Roger hay un terreno peligroso, y es que decir que entras a grabar un disco no tiene por qué significar que vas a sacar un disco. Pueden pasar cosas desastrosas desde el primer día hasta el último».
GUILLEM: «También hay detalles como que cuando entramos a grabar no sabíamos cuándo terminaríamos, así que tampoco sabíamos cuándo saldría el disco. Pero de todas formas, creo que todo tiene más que ver con el hecho de aparecer cuando tenemos algo que contar. Al fin y al cabo, ¿qué hacemos? Nos dedicamos a esto: hacemos cancioncitas, y esperamos que a la gente le gusten, y después hacemos conciertos. Ya está, este es nuestro radio de acción. Es lógico, ¿no? Yo lo veo muy claro, es lo que hay».
ARNAU: «Pero sí que es cierto que nosotros tenemos suerte de que los discos hayan ido bien y que sabemos que tendremos un altavoz cuando publiquemos algo».

[blockquote author=»Guillem Gisbert»]»En este disco hemos entrado en territorios como la frivolidad o el hedonismo, cosa que antes no habíamos tratado»[/blockquote][fixed_image url=»https://indiespot.es/wp-content/uploads/2013/04/manel-03-final.jpg»] [photo_caption]Manel[/photo_caption]

Con la publicación de 10 milles per veure una bona armadura, todos los medios os consagraron, hubo una reivindicación al unísono que personalmente me sorprendió. ¿Cómo lo vivisteis vosotros?
GUILLEM: «Igual que ahora tenemos la sensación de que con este disco nos tenemos que ganar que la gente nos venga a ver a los conciertos, con el disco anterior teníamos la misma sensación. Creo que la única cosa sorprendente que vivimos fue cuando vimos que en el primer concierto de la gira de presentación el público ya cantaba las canciones del nuevo disco. Creo que esto de la repercusión mediática pasará con cada disco, así que me lo tomo con mucha calma».

Antes incluso de publicarse, el disco ya alcanzó el número 1 en iTunes. ¿Qué os motiva a seguir?
MARTÍ: «Cuando haces canciones y quieres que un disco funcione, te lo tienes que pasar bien».
GUILLEM: «Nunca nos ha interesado lo de los números uno, es como una noticia más. En mis sueños húmedos de cuando tenía 18 años no pensaba jamás en un número uno».
ROGER: «Al final lo que nos motiva a seguir es poder hacer cosas nuevas. Al final somos cuatro personas que van evolucionando, cada uno de forma diferente, y vamos avanzando».
GUILLEM: «Tenemos la sensación de que hay campo por correr en el tema de la música. Es una disciplina que permite llegar a cosas nuevas. En el fondo hemos hecho solo 30 canciones… ¡la de cosas que podemos hacer! O que nos gustaría hacer… después ya veremos las que hacemos».

Cuando os entrevisté por primera vez, acababa de salir vuestro debut, Els millors professors europeus. Os pregunté por un sueño y me dijisteis: vivir de la música. Objetivo cumpido, ¿no?
MARTÍ: «Sí, podemos decir que sí».
GUILLEM: «En este sentido sabemos que somos privilegiados. Tenemos muchos compañeros que hacen música, que hacen música muy buena, y que no han tenido tanta suerte. Nosotros hemos tenido la suerte de que lo que a nosotros nos gusta hacer, gusta a suficiente gente para que nosotros nos podamos ganar la vida con esto. Seguramente llegará un día en que no será así».

 

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