05/04/2013

Entrevistamos a Deu Txakartegui a propósito del lanzamiento de su nuevo disco.

We Are Standard no iban de farol cuando en 2011 publicaron ese sorprendente EP titulado Great Estate. Un lanzamiento que rompía con el sonido afilado y nervioso que había caracterizado a la banda de Getxo desde sus inicios para abrazar coordenadas más planeadoras y luminosas, un material que ahora resulta clave para comprender lo que se nos ha venido encima esta misma semana: Day, el tercer álbum de WAS, el primero en un lustro. Ya desde su bonita portada, Day se presenta como una explosión de luz y color, como un resplandeciente conjunto de temas que desde el primer segundo fija la mirada en ese irrepetible Manchester de comienzos de los 90’s. Curiosamente, el grupo toma como referente unos años tan desenfrenados, alocados y alucinógenos al tiempo que nos permite ver su cara más reposada, liviana y casi contemplativa. Y, por cierto, la búsqueda de nuevos horizontes les sienta genial. Pero que nadie se engañe: We Are Standard no se han olvidado de su lado festivo, quieren seguir bailando hasta que amanezca. Eso es lo que evidencian canciones como el fantástico single ‘Can I Count On You o la guitarrera ‘The Way of Gold‘ y lo que confiesa Deu Txakartegui, vocalista y guitarra, en esta entrevista. En ella reivindica el citado EP, defiende los discos breves, reflexiona acerca de la metamorfosis de su banda y relata las bondades de tener tu propio estudio. Todo a escasos días de que arranque una gira de presentación que pronto les llevará a Barcelona (13 de abril, Razzmatazz), Madrid (26 de abril, Penélope), Alicante (31 de mayo, Budweiser Live Circuit) o Valencia (1 de junio, Budweiser Live Circuit).

La primera pregunta es obligada: ¿Realmente a qué obedece este cambio tan drástico en vuestro sonido que comenzó con Great State EP? ¿Inteligencia (»la gente no quiere lo mismo en 2013 que en 2007»), inconformismo (»vamos a probar cosas nuevas»), madurez (»no se puede estar toda la vida pegándose la fiesta padre»)?
Deu Txakartegui:
»Supongo que hay un poco de todo eso que has dicho, menos lo de la fiesta… Se puede seguir haciendo fiesta, hay muchas maneras. Pero desde luego, no puedes seguir proponiendo lo mismo, ni la gente ni nosotros somos los mismos. Todos cambiamos, aprendemos, evolucionamos… También es un reto para nosotros. Siempre dijimos que éramos mucho más de lo que decían las etiquetas de nosotros.»

¿Es Day vuestro primer »disco-disco»? Me explico: mientras que vuestros dos primeros trabajos parecían más una recopilación de singles algo inconexa que un álbum, Day sí da cierta sensación de unidad. Es como si en esta ocasión os hubierais propuesto contar un relato, con sus picos de tensión y sus necesarios momentos de reposo.
»En su momento nos dimos cuenta de que nuestros discos eran complicados de escuchar como disco. Estaban muy orientados a la pista de baile y los directos y entendimos que para que un álbum fuera más completo y grande tendría que tener otro tipo de temas que no son tan singles pero que lo hacen grande. Algo así como un jugador de club: no son estrellas, pero alguien tiene que hacer el trabajo sucio. Este disco también lo entendimos como una colección de temas que puedes escuchar a lo largo de un día, con todas las sensaciones y sentimientos que tiene. De ahí viene el titulo del disco. Sólo queremos hacer temas que ayuden a la gente en sus días.»

Lo fácil sería quedarse con las muchas novedades que habéis introducido en la instrumentación de los temas respecto a vuestros comienzos (menos urgentes, menos afilados, más orgánicos, más luminosos), pero no menos llamativas resultan las melodías vocales, a ratos muy cercanas al gospel. ¿Qué os ha llevado más trabajo?
»Todo nos lleva su trabajo. Hay muchos coros y voces, sí, pero también hay muchos sintes, guitarras o varias capas de bases. Somos bastante obsesivos con la producción y post-producción: cambiamos, aceleramos o experimentamos con un tema hasta que estamos realmente seguros, no sacamos nada así como así.»

El disco se abre con un tema titulado ‘Something Bigger’. ¿Debemos tomarlo como una declaración de intenciones? Porque lo cierto es que Day parece más ambicioso, más expansivo, »más grande» que vuestro material anterior.
»La intención en cuanto a sonido ha sido esa, pero no la del título del primer tema. ‘Something Bigger‘ se refiere a algo superior, la letra dice: »Somos parte de algo más grande, no se su nombre, no se su forma, pero lo puedo sentir». Es más bien una introducción a la filosofía del amor del disco, a la idea de que estamos en esto juntos, aquí y ahora.»

El álbum ha sido grabado en vuestro propio estudio, en Deusto. ¿Qué libertad os ha dado eso? ¿Hubierais podido tomaros todo con tanta calma si no hubierais jugado en casa?
»Evidentemente no, tener tu estudio y no depender del límite de tiempo que normalmente tienes en un estudio alquilado nos ha dado una libertad para experimentar y cambiar enorme. Además, lo ha producido Jon Agirrezabalaga, nuestro guitarra, con Xabi Egia como ingeniero de sonido, que es nuestro técnico de sonido en directo. Esto nos ha permitido ir todos a una desde el principio. Antes de entrar a grabar ya sabíamos el sonido que buscábamos. Te da claridad a la hora de grabar. Saber como tiene que sonar algo antes de grabarlo es una gran ventaja.»

Emmanuel Lundrgren de I’m From Barcelona pone la voz en ‘Only Neon’, uno de los últimos cortes del disco. ¿Cómo se gestó su participación en Day? ¿Se trata de una colaboración que luce bien en la nota de prensa y poco más o realmente pensáis que aporta algo al conjunto final del álbum?
»Emmanuel escuchó Great State y quiso colaborar con nosotros. En EMI hay una persona que se encarga de poner en contacto a los grupos y artistas del sello para que colaboren, así fue. Le mandamos una maqueta a Emmanuel de ‘Only Neon‘ sin estribillo, le dijimos que nos gustaba el tema pero que nos faltaba algo… En dos días nos envió la maqueta con estribillo y otras partes con coros y melodías de guitarra que nos encantaron. Nosotros hicimos algún cambio en la rítmica y en la estructura y se lo volvimos a mandar, luego él hizo algún cambio más y así se ha quedado. Creemos que el tema aporta algo extra al disco, es muy luminoso y distinto a lo que habíamos hecho, eso nos gusta.»

El otro invitado externo en Day ha sido Eric Broucek, una figura muy ligada al catálogo de DFA Records. Suya ha sido la mezcla y parte de la producción. ¿Qué peso real ha tenido en lo que nosotros podemos escuchar ahora en casa?
»Eric ha mezclado el disco, pero su labor como post-productor ha sido muy puntual. Le ha dado esa sensación de profundidad y de conjunto de la que hablábamos antes. Nosotros grabamos todas las pistas en Deusto y se las mandamos a Los Angeles vía internet y él nos iba enviando mezclas. Si le pedíamos alguna modificación, él nos las volvía a mandar con los cambios y así fuimos trabajando. También ha añadido algún sinte, muy puntual. O añadía algo cuando tenía en la cabeza una mezcla a la que no podía llegar con las pistas que le habíamos enviado. Del sonido DFA buscábamos esa mezcla de rock y música electrónica, esa manera orgánica de hacer música de baile. La primera vez que hablamos con Eric, cuando nos contó que había escuchado mucho Madchester y nos confesó ser fan de Orange Juice, ya supimos que estábamos hablando de lo mismo. Ahí nos dimos cuenta de que era el mixer adecuado para el disco.»

Podría decirse que Day es un álbum corto, 9 canciones y 42 minutos. Sin embargo, últimamente proliferan los discos XXL, caso de M83, Chromatics o Love of Lesbian. ¿Vosotros tuvisteis que descartar mucho material para llegar a esa cifra de canciones?
»Algo sí que se ha quedado fuera, ya que después del primer álbum decidimos que no íbamos a sacar temas que estuvieran medio bien o que no aportaran algo de verdad. Algo así como un sello de calidad bastante estricto. Además creemos que la manera de escuchar música de la gente ha cambiado y de comprar discos ya ni hablamos. ¿Quién se escucha hoy en día un disco de arriba a abajo? Preferimos ser concisos y acertados que extensos y dispersos. Un vinilo sólo tiene 42 minutos.»

‘07.45 Bring Me Back Home’ es el único tema incluido en vuestro anterior EP que también tiene hueco en el álbum. ¿Por qué ha sido así?
»Creemos que Great State fue un poco maltratado o menospreciado por ser un disco con 5 cortes. Para nosotros no era el adelanto de nada, tampoco un disco de caras B, pero muchas veces tuvimos esa sensación. Recuperamos ‘7.45…‘ para el álbum porque es un temazo y porque encajaba perfectamente con la colección de temas que estábamos manejando. Ademas, era un tema que enriquecía el conjunto de cara a sacarlo fuera.»

Las diferencias entre vuestras canciones antiguas y vuestras canciones nuevas son más que claras, casi podría decirse que pertenecen a grupos diferentes. ¿Cómo encajarán (o empiezan a encajar) unas y otras en vuestros conciertos? ¿Las primeras sufrirán alguna modificación para adecuarse a vuestro »nuevo sonido»?
»Algo sí que vamos a cambiar los temas anteriores, pero también creemos que la dinámica de subir y bajar que podemos ofrecer ahora va a hacer más grande y completo nuestro directo. No vamos a dejar de bailar en directo, eso está claro.»

A menudo se escucha aquello de que We Are Standard es »un grupo de directos». Teniendo en cuenta que, a día de hoy, los conciertos son vitales para la subsistencia en la música, ¿es el mejor piropo que podéis recibir?
»Evidentemente, es un piropo. En directo es donde se ve si un grupo vale o no vale y, estando como están las cosas, es el único sitio de donde sacamos dinero. Los discos nos dejan unos beneficios ridículos. Así que sí, ojalá sigamos siendo un grupo de muchos directos.»

¿Qué espera We Are Standard de los próximos meses? ¿Del recibimiento que tendrá el disco, de la gira de presentación?
»La verdad es que, según van pasando los discos, cada vez esperas menos de fuera, haces las cosas más para ti. Si nos gusta a nosotros, es una buena señal. No puedes componer pensando en si le va gustar a unos u otros. A estas alturas, con que podamos seguir grabando y girando es más que suficiente. ¿Quién lo hubiera dicho hace 10 años? Vivir de la música es un privilegio, una suerte y un honor para nosotros. Somos felices así. Lo que venga o no venga, ya lo veremos. No depende de nosotros.»

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