20/03/2013

Crónica, reflexiones y un par de videos en torno a un festival indie entre lo indie.

«Es aquí donde cuenta, hay que ir a las salas», dijo David T. Ginzo de Tuya antes de invitar al escenario al estirado de Brian Hunt y Juan Diego Gonsálves (majos) para convertir por un rato el acústico en eléctrico. Fue el primer concierto de la primera edición del Sónida Festival, un invento indie de que se hacen responsables Marco Lobera y Andrea Vega, los redactores fundadores de nuestro querido Sónida Collective (y a la postre colaboradores de indiespot). El festival en sí en una inconsciencia monetaria. Piénsenlo un segundo y calculen los costes grosso modo: tienen una banda internacional, a la que tienen que pagar caché, alojamiento y transporte; y luego cinco bandas nacionales a las que hay que asegurar que no van a perder dinero por ir, qué menos. Además hay que alquilar dos salas, una en Madrid y otra en Barcelona. Calculen 50 euros por músico, -mínimo, mínimo–, dos aviones para cuatro y el AVE. Y hay que recuperar esa pasta con entradas en el entorno de los 12 euros. Probablemente, casi llenando las dos salas, apenas cubres gastos. Es decir: a poco que tengas competencia, llueva, o tu cartel no conecte, te lo comes con patatas. Es así de jodido. Más en este contexto de fatalismo en el que nadie da un duro por estos proyectos pequeñitos y en el que la gente tampoco se muere, de momento, por ver a The Cads (veremos si no acaban convertidos en los próximos TDCC) o a lo mejor ya tiene vistos a Fira Fem o Cut Your Hair. Te la juegas. Y si te la pegas, a lo mejor no te la juegas más, que es lo triste. Así que es maravilloso que alguien se la juegue.

[vimeo]https://vimeo.com/62068905[/vimeo]

Por eso quisimos hablar con Marco y con Andrea, universitarios insultantemente jóvenes pero de gustos refinados. Él despachó la pregunta monetaria con un «muy jodido» bastante elocuente, pero luego se le escapaba una sonrisa de profundo orgullo cuando hablaba del making of de ‘su’ festival. The Cads han viajado en Ryanair sin traer sus propios instrumentos. Unos desde aquí, otros desde allá, equipados con poco más que ropa y pedaleras. En Madrid usaron las guitarras de dos amigos de Marco que viajaron al efecto desde Zaragoza. El resto del equipo lo pusieron las bandas estatales en cartel. La primera noche, la anterior al bolo, los ingleses durmieron la mona en un hostal de San Bernardo. La que mediaba entre la actuación en Madrid y el viaje a Barcelona, durmieron en casa de los organizadores. Nosotros quedamos con ellos esa tarde de antes, cuando todavía andaban pendientes de cada mail que indicaba una nueva venta anticipada para la cita de la ciudad condal, que pintaba más cruda.

En Madrid la venta anticipada había evitado el fracaso, pero la taquilla era una incógnita. Al final se portó y la Moby Dick presentó un aspecto más que decente, incluso durante la primera y tempranera actuación de David T. Ginzo. Elegante-cool, el líder de Tuya salió seguro de sí mismo y fue resuelto a la hora de defender con seis cuerdas y un pedal los temas que forman el debut de su banda. Lo del acústico fue en principio una imposición de calendario: los otros miembros de la banda no iban a estar en Madrid, pero al final sí llegaron, se dejaron caer por allí y cuando subieron al escenario (a tocar, juraría, ‘Step on a Chair’) nos dejaron con ganas de más.

A quienes teníamos muchas ganas de ver en sala era a Fira Fem, que en sus 30 minutos de actuación sólo concedieron un tema a su álbum debut. Estas cosas pasan: tu primer disco sale lleno de canciones nuevas para todo el mundo y probablemente ya medio viejas para ti. Cuando llevas más de un año tocándolas en directo, estás un poquito con ganas de pasar página. Los madrileños nos confirmaron que andan trabajando a tiempo completo en el que será su segundo trabajo, todavía sin fecha de grabación, pero que esperan tener listo para el último tercio de este mismo año. Las canciones que tocaron en directo fueron casi exclusivamente esas que lo formarán, y la verdad es que nos pusieron los dientes largos. El tropicalismo parece haber dejado algo de espacio a ritmos más cortantes que esperemos no acaben limados y faltos de vitaminas en la versión grabada. Es una pena que una banda con un directo tan potente, como volvieron a demostrar una vez más, se haya presentado con un disco que refleja tan regular todo el potencial que tienen.

Tras ellos salieron los donostiarras Thee Brandy Hips, que se pegaron la machada de trabajar ese mismo día, coger la furgoneta desde San Sebastián y plantarse en la prueba de sonido a eso de las ocho de la tarde. Asier Martin, su vocalista, es un personaje importante. Uno capaz de insinuar que el micro huele a fluidos vaginales por culpa su primer inquilino, Ginzo, «que tiene pinta de fucker«. A pesar de ese humor norteño y de presentar un disco cargado de canciones redondas de un pop afilado y divertidísimo, la verdad es que sobre el escenario resultaron tirando a paraditos. Las canciones pedían a gritos algún coro y una dosis extra de energía. Aun así, temas como ‘Cynicism‘ o ‘Nerves‘ son hits inapeables. Con un poco más de sangre, son potencialmente arrolladores.

Y ya sólo quedaban los, a priori, cabezas de cartel, The Cads, presentados por aquí con entusiasmo por los propios organizadores. Los ingleses solventaron la aparente falta de actitud de sus predecesores en el primer minuto. A tres voces la mayoría del tiempo, los ingleses, que tocaban en España por primera vez, sufrieron los rigores de esos pequeños retrasos acumulados y tocaron, a pesar de ser el principal reclamo, menos que nadie. Una pena, porque además de técnicamente correctísimos (los coros, la batería, los punteos) se lo estaban pasando cojonudo ahí arriba. Nos dio tiempo a disfrutar de temazos como ‘Blueprint‘ o ‘New Seed‘ y suponemos que sólo el final anticipado nos privó de escuchar el hit, ‘Club of Rome‘, aunque afortunadamente esta nos la habían tocado en acústico unas horas antes. Aquí queda.

[youtube]http://www.youtube.com/watch?v=CCwiJCPyxOE[/youtube]

Foto de portada: Andrea Vega
Videos: Daniel Boluda y Alba Fernández.

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