17/02/2013

Cuatro canciones nuevas, y significativo homenaje a '( )' y 'Agaetis Byrjun'.

Con Sigur Rós, todo es cuestión de matices. Ya sabemos por qué mar transitan –el del post-rock del fin del mundo con Islandia como punto de partida e influencia esencial–, por eso si hablamos de sus discos o conciertos tenemos que recurrir a los matices para adivinar la dirección en la que se mueven. Como los que el grupo islandés adoptó en Með suð í eyrum við spilum endalaust, su disco feliz, con percusiones tribales y desarrollos pop. Ayer, en el esperado concierto de Sigur Rós en el Sant Jordi Club de Barcelona, casi cinco años después de su última visita, los de Jónsi cerraron la puerta de Með suð… definitivamente. Dijeron no al pop y al confeti, dijeron no al grupo en el que parecía que iban a convertirse (aunque Valtari, publicado el año pasado, ya daba pistas de lo contrario), y dieron un concierto rebosante de calma tensa, repleto de canciones de su época anterior y con cuatro vistazos al futuro disco «industrial» que publicarán en algún momento de este año. Y nos dejaron boquiabiertos.

La apuesta era arriesgada: apenas una canción tanto de Valtari (la estremecedora ‘Varú∂‘) como del célebre Með suð (‘Fljótavík‘). Apertura con una canción nueva (‘Yfirbor∂‘), y reivindicación absoluta de ( ) y de Agaetis Byrjun (con sorpresas como ‘Olsen Olsen‘), dos discos que ahora queda claro que nunca olvidarán. ¿Quieren volver Sigur Rós a sus orígenes? Es posible, si tenemos en cuenta el carácter industrial y tenso de las cuatro nuevas canciones que presentaron durante el concierto de anoche (una cifra considerable para tratarse de un disco que todavía no ha salido), y del carácter general que desprendió su sonido en el Sant Jordi Club (arropado como siempre por un elenco de vientos, percusiones y teclados). Escondidos durante las primeras canciones detrás de una pantalla translúcida en la que aparecían las primeras proyecciones de la noche, Sigur Rós dejaron que la música hablara por sí sola (Jónsi apenas se dirigió al público más allá de algún tímido «thank you«), y que las imágenes que aparecían en la pantalla panorámica detrás del grupo conjugaran la ecuación. Y aunque no estuviera presente en forma de canciones, la esencia de Valtari (reposada pero al acecho, siempre fluyendo) predominó en los matices de las canciones, tanto antiguas como recientes e incluso las inéditas. Menos explosiones, y más desarrollos etéreos. Siempre, por supuesto, con una factura exquisita.

Fueron casi dos horas de un concierto que solo optó por el camino abrumador en momentos muy puntuales. Aunque los hubo, por supuesto: ‘Ny Batterí‘ sonó tan espectacular como siempre, y las joyas de la corona de Takk (es decir, ‘Hoppípolla‘ –aunque esta algo descafeinada–, junto a ‘Me∂ Bló∂nasir‘, y acto seguido ‘Glósóli‘) cayeron de una tirada en la parte final previa a los bises (en la que también sonó la muy prometedora ‘Kveikur‘), para regocijo de un respetable que, esta vez sí, guardó –casi siempre– las formas básicas de silencio (y de las palmas excepto algún desliz) que un concierto así requiere. Hasta el recinto estuvo esta vez a la altura, con un aspecto más acogedor (quizá debido al sold out) y un sonido limpio que no hacía difícil estremecerse con las peripecias vocales de Jónsi. Precisamente el canto de sirena de ‘Svefn-g-englar‘ y la apoteosis habitual de ‘Popplagi∂‘, quizá esta vez con más sentido que nunca, hicieron los honores en el bis, saciando la sed de intensidad que había planeado durante todo el concierto.

Y así fue como Sigur Rós hicieron de su concierto una declaración de intenciones. Lo que vimos ayer es lo que actualmente el trío (recordemos, ya sin el teclista Kjartan Sweinsson) quiere ser: un grupo ambicioso e inconformista, que podría dirigirse hacia el éxtasis asequible pero decide recogerse, mirar hacia dentro y formular un discurso –en forma de concierto y muy probablemente de nuevo disco– de mayor calado. Con más matices, al fin y al cabo. Ni confeti, ni concesiones a la galería, ni el camino fácil. Paso adelante con sabor a retorno a los orígenes.

SETLIST (Lista en Spotify)

1. ‘Yfirbor∂’ (nueva)
2. ‘Vaka’
3. ‘Ny Batterí’
4. ‘Hrafntinna’ (nueva)
5. ‘Saeglópur’
6. ‘Olsen Olsen’
7. ‘Fljótavík’
8. ‘E-bow’
9. ‘Varú∂’
10. ‘Hoppípolla’ + ‘Me∂ Bló∂nasir’
11. ‘Glósoli’
12. ‘Kveikur’ (nueva)

13. ‘Svefn-g-englar’
14. ‘Popplagi∂’

Fotos: Christian Bertrand

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