09/02/2013

Cambios en la formación, nuevo disco a la vista, y gira más que probable.

Long time no see, podríamos decirle a Built To Spill. Ya se sabe que en estos días de todo a un click de distancia, mantenerse constantemente en el foco de atención requiere o bien tener un ritmo de publicación incesante, o bien disponer de un publicista que gestione todas las comunicaciones estratégicamente. Y los Built To Spill de Doug Martsch son de los que cuecen sus discos a fuego lento, y sinceramente tampoco nos imaginamos a estos cuarentones barbudos en reuniones con algún joven publicista musical que les quiera vender la moto de se abuela. Así que hace tiempo que no sabemos nada de Built To Spill, porque su último disco, el más que notable There Is No Enemy, salió en 2009, y su concierto en el Primavera Sound 2010 ya queda lejano. Pero esto llega a su fin: Built To Spill, una de las bandas claves del indie rock expansivo de los últimos veinte años, han anunciado estos días diversas cosas. La primera es que publicarán su nuevo disco, que será el octavo ya, durante este mismo año, aunque no han especificado cuándo ni cómo. La segunda es que han cambiado de formación, con el batería Steve Gere y el bajista Jason Albertini sustituyendo a Scott Plouf y Brett Nelson respectivamente, en la que supone la primera variación de miembros desde los inicios de la banda. La tercera es que estarán de gira por Estados Unidos hasta finales de mayo, por lo que suponemos que durante el verano o poco después les tendremos por Europa (quién sabe si para dar alguno de sus inolvidables conciertos por aquí cerca, quién sabe si ya para presentar oficialmente su nuevo disco). Hay ganas, porque de vez en cuando entre tanto grupo joven e imberbe, conviene recordar a los grandes del género que nos han brindado discos absolutamente esenciales como Perfect From Now On o You In Reverse. Respeto infinito.

Publicidad
Publicidad