31/12/2012

Repaso de un año convulso extra-musicalmente, con subidas del IVA, el caso Madrid Arena, la despedida del Primavera Club...

Ni siquiera con la perspectiva que un resumen global aporta podemos decir que 2012 haya sido un buen año. Han sido demasiadas las embestidas que la música y la sociedad en su conjunto han sufrido, y pese a una cosecha de discos, canciones y nuevos artistas que como es lógico nos han dado muchas alegrías y han servido de bálsamo para curar otras heridas, habrá que estar muy atento a los primeros compases de 2013 para ver si la situación puede remontar. Este es un resumen del año en cinco puntos muy breves y claros, que tanto abordan la perspectiva puramente musical (que por otro lado nos hemos encargado de plasmar en las mentadas listas de lo mejor del año) como todos los daños colaterales que este 2012 de subidas de IVA, cierres de locales y espantadas generales nos ha dejado. Gracias por seguir ahí, ‘y nos seguimos leyendo en 2013!

1. DE LA SUBIDA DEL IVA AL MADRID ARENA

A medidados de julio, la prensa musical española casi en bloque se unía para publicar el manifiestio La cultura no es un lujo, que protestaba contra la salvaje subida del IVA en las actividades culturales, que pasaba de ser de un 8% a ser de un 21%. Un durísimo golpe para un sector que ya no pasaba por su mejor momento, con un trasfondo de venganza por parte del partido que gobierna actualmente en España, y que puede sentar las tristes bases de un año, 2013, que se promete de auténtica supervivencia. El IVA subió efectivamente el 1 de septiembre, y nosotros recopilamos tanto las reflexiones compartidas como la opinión de un buen puñado de promotores, todas ellas en la misma dirección: si esto sigue así, no habrá quien lo salve.

Por si no fuera suficiente, a mediados de octubre se hacía saber a las salas de conciertos y festivales que no había subido solo el impuesto para la música, sino que también se incrementaba al del 21% el de la restauración en estos eventos (la comida y bebidas, una de las principales fuentes de ingresos de salas de conciertos y festivales), provocando una vez más la indignación del sector y la reacción en bloque ante un panorama desolador.

A todo esto, Madrid empezó el año en un estado de forma cultural exultante, recuperando el liderazgo en cuanto a nivel de conciertos que Barcelona le había arrebatado durante los últimos años, y con el horizonte en dos festivales que se asentaban con sus ediciones más potentes: el Día de la Música 2012, y el DCode 2012. Grandes cabezas de cartel, buenos recintos, y una oferta que por primera vez en años podía mirar de tú a tú a la privilegiada de Barcelona, y que se vio truncada la noche del 31 de octubre en el Madrid Arena, donde durante la celebración de una macro-fiesta con Steve Aoki como invitado principal murieron cinco chicas debido a diversas avalanchas humanas. Las posteriores investigaciones apuntan claramente a la negligencia de tanto promotores como responsables políticos, y aunque este no sea el caso que más nos incumba a nivel informativo, sí resulta clave para entender lo que ha sucedido después: una psicosis injustificada que se cebó con la sala Apolo de Barcelona, clausurada de inmediato el jueves 25 de octubre por problemas (no graves) en los cimientos del edificio, a escasos días del Primavera Club 2012. Un Primavera Club que recibió en la cara la psicosis del caso Madrid Arena, viendo cómo en Barcelona clausuraban dos de sus tres recintos (la sala Apolo y el Mercat de les Flors) a dos semanas del festival, y cómo en Madrid se reducía el aforo de una de las salas hasta niveles ridículos (de 800 personas a 100) y se instalaba un verdadero estado de sitio en el Matadero de Madrid, con policía por todos lados y unos controles a todas luces excesivos. El resultado: el Primavera Club anuncia que el año que viene pasa a celebrarse en Guimarães y Burdeos, abandonando por primera vez España.

Más allá de los efectos inmediatos de un caso trágico pero también muy desafortunado como el del Madrid Arena, resta por ver cómo afectará la subida del IVA a los conciertos de 2013. Los promotores insisten en que se les ha reducido salvajemente un margen que durante los últimos tiempos era realmente escaso, y anticipan que muchas giras internacionales dejarán de pasar por España como consecuencia. No lo dudamos, pero los que parecen no notar los efectos de la subida son los festivales, que ya han anunciado gran parte de sus bazas de las ediciones del año que viene. ¿Se convertirán todavía más en los únicos refugios para un buen puñado de grupos de reconocimiento internacional? De momento el elenco es abrumador: Blur al Primavera Sound 2013, The Killers y Queens of the Stone Age a un FIB 2013 sobre el que sobrevolaron muchos rumores, Kraftwerk y Pet Shop Boys para la edición número 20 del Sónar, Depeche Mode al Bilbao BBK Live 2013 (también Kings of Leon, Editors, y la revelación de Alt-J), The xx y Justice (DJ Set) en el SOS 4.8 2013, Two Door Cinema Club en el Low Cost Festival 2013 o Belle & Sebastian al Sonorama Ribera 2013. Y por último, aunque no por ello menos importante, la última edición del Faraday, uno de nuestros festivales favoritos, que anuncia que se baja del tren por un conjunto de factores en el que por supuesto se incluyen las trabas anteriormente mencionadas.

Y para rubricar el año, en un nuevo modelo de organización de conciertos –el de Converse con su proyecto Make Noise, que trajo a No Age con L’Hereu Escampa y Please Wait a tocar a Barcelona por un precio irrisorio de 5€–, el sabotaje de No Age durante el propio acto suscitó uno de los debates más apasionados de los últimos tiempo, sobre la importancia de las marcas, el patrocinio de conciertos, y hacia dónde puede o debe encaminarse esto. Interesantísimo como debate.

2. SEGUNDAS PARTES SOLO FUERON BUENAS A VECES

2012 ha sido un año de reválidas. Buena parte de las primeras posiciones de nuestra lista de discos internacionales las han copado segundas partes. Y la sarta de nombres es alentadora: Cloud Nothings, The xx, Japandroids,… y Tame Impala, que alrededor de su líder Kevin Parker han generado un renacimiento de la mejor psicodelia pop, con un disco tan adictivo como Lonerism, y con un segundo plato para paladares selectos como el debut de Pond, grupo paralelo del propio Parker.

Pero claro, no todo han sido alegrías. 2012 también ha visto como las continuaciones de Two Door Cinema Club (Beacon) y Mumford And Sons (Babel) han dejado fríos a una legión de fans que se subieron al carro de sus efectivos debuts, y que se ven ahora poco recompensados. O como The Vaccines, que se han puesto demasiado tiernos en su particular reválida para ocupar el trono del nuevo pop vitaminado británico, o unos Best Coast que han depurado tanto su sonido en The Only Place que salvo el temazo del mismo nombre se han vuelto hasta aburridos. Por no hablar del enésimo retorno de Bloc Party, que pese a un par de adelantos apetecibles (en especial ‘Octopus‘), su Four no aguanta ni dos escuchas. O incluso de unos The Shins sobre los que había muchas esperanzas puestas, y que al final han entregado con Port of Morrow un disco digno pero por debajo de sus anteriores trabajos.

3. ALT-J, LANA DEL REY Y SWANS, LAS TRES CARAS DE LA MONEDA

Aunque a estas alturas ya parezca casi de la prehistoria, no podemos hacer un resumen del año sin mencionar a Lana del Rey. Terminó 2011 habiéndonos robado el corazón gracias a las maravillosas ‘Video Games‘ y ‘Blue Jeans‘, y con el hype en su punto álgido lanzó un debut, Born To Die, como si de una superestrella se tratara. Y se la pegó de una manera proporcional a la expectación que había generado. No es que fuera un mal disco del todo, pero evidenciaba que más allá de sus singles (incluida la efectiva ‘Born To Die‘) no había dónde rascar, y demostró que el hype puede –y suele– ser tu peor enemigo. El Sónar 2012 se apuntó un tanto al llevarse su primera visita a la península, pero su concierto fue poco más que entrenido. Y ahora, más allá de anuncios de ropa o coches, ¿quién se acuerda de la pobre Lana?

Un factor diametralmente opuesto a Alt-J, grupo que ha visto crecer su popularidad también hasta límites insospechados que pocas veces habíamos visto, pero después de haber publicado su debut, el fantástico An Awesome Wave que ya se ha colado en casi todas las listas de lo mejor del año. Lo de las británicos ha sido una verdadera revelación: con un disco que suena a todo y nada a la vez, con una capacidad para generar empatía en el oyente, y una sutileza que les coloca a la cabeza de los grupos que más darán que hablar en los próximos años. Moraleja: primero haz un disco con buenas canciones, y luego véndelo tan bien como puedas.

Y al otro lado de la concesión pop de Alt-J han estado los temibles Swans del ¿también temible? Michael Gira, que ha regresado con un monumental tratado que exige muchísimo al oyente, que no da absolutamente nada por hecho y que, en definitiva, es la bajada a los infiernos más adictiva y disfrutable que hayamos podido escuchar en nuestra vida. The Seer es un disco para toda la vida, y uno de aquellos –como el Kill For Love de Chromatics, nuestro disco del año– que todavía reivindica el romanticismo del disco como estructura narrativa completa, por encima de singles y de piezas separadas; como una unidad que, al igual que una película o un libro, resulta absolutamente indivisible. Y mientras sigamos aquí, lo seguiremos reivindicando.

4. DESPEDIDAS

En un año se van muchas personas, pero si echaremos a alguien de menos será sin duda a Adam Yauch de los enormes Beastie Boys, que se fue por culpa del cáncer dejando un imborrable legado detrás de él. También se marcharon divas de la canción como Whitney Houston o Donna Summer, y la familia de Radiohead sufrió en sus propias carnes un accidente en el que se hundió su escenario durante su montaje, provocando la muerte de su técnico de baterías, Scott Johnson).

Pero no solo se han ido personas: el año empezaba con el triste anuncio del cierre de la mítica tienda de discos CD Drome de Barcelona, una de las referencias básica del pop alternativo y la electrónica –por no decir la referencia–, a la que durante el año se han sumado otras (como el espacio UFI o Commercial Records en Madrid). Y también se han despedido grupos como Handsome Furs, Girls (aunque Christopher Owens seguirá en solitario), o WU LYF (aunque de estos no estamos seguros del todo). Menos que otros años, pero al fin y al cabo significativo.

5. 2013, ¿EL RETORNO DEL R&B… ¡Y MY BLOODY VALENTINE!?

A nivel estrictamente musical, 2013 es un año más que prometedor. Podríamos decir que solo con las promesas de discos por salir, el año puede superar tranquilamente este 2012 que se ha quedado en el notable alto. Pero a nivel más general, el terreno parece allanado del todo para la explosión de esta suerte de nuevo R&B, que fácilmente pueden capitanear nombres como los de AlunaGeorge o Rhye. Y si de guitarras hablamos, a tenor de lo que prometen bandas más que prometedoras como Peace o Swim Deep, el retorno del grunge sigue latente, poco a poco, ganando terreno. Veremos si acaba de explotar o no.

Hablábamos de grandes grupos que tienen una cita con 2013. A saber: Arcade Fire (con producción de James Murphy), Vampire Weekend (que ya presentaron una nueva canción en directo), Phoenix, Yeah Yeah Yeahs, Foals, el debut de Atoms For Peace… Es decir, un verdadero vendaval. Pero de 2013 ya hablará con mayor extensión nuestro habitual post de principios de año con las previsiones del nuevo curso, que ya está en el horno.

Si nos tenemos que jugar la casa por un comeback de 2013, el nombre sin duda tiene que ser el de My Bloody Valentine. Durante todo el año el bueno de Kevin Shields ha estado amagando con la posibilidad de un nuevo disco, que será la continuación del legendario Loveless, pero nadie le hacía demasiado caso. Y hace escasos días el propio Shields anunció que el disco está terminado. Así que lo tenemos al caer. Y en un año en el que finalmente hemos visto bajar del cielo al mito Jeff Mangum (durante el Primavera Sound 2012), nuestra fe se ha restaurado por completo. Que la música nos alegre el año que empieza mañana, porque mucha falta nos hará.

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