13/12/2012

Buen concierto del ex Fleet Foxes que decidó cambiar de vida. Rock americano, whisky, seducción y unos teloneros a los que seguir la pista.

La Rockdelux del mes pasado estaba muy bien. Llevaba entre otras cosas una entrevista de Pablo Gil con Joshua Tillman, exbaterista de Fleet Foxes, anteriormente conocido por su carrera en solitario como J Tillman y que ahora rueda por el mundo como Father John Misty, con menos barba, menos drama y más sentido del humor. Uno no sabe bien si este cambio, fruto de unas «revelaciones«, es la decisión valiente de un tipo que, efectivamente, se sincera consigo mismo y decide dejar un Yo impostado para vestirse por fin de lo que siente que es; o la huida a hacia adelante de un tipo inestable que quizás pasado mañana vuelva a cambiarse de nombre, vuelva a dejarse crecer la barba y diga que todo lo anterior fue una farsa, incluido aquello de Father no sé qué. En cualquier caso, Father John Misty tiene un vozarrón espectacular, sobre el escenario camina con habilidad por la fina línea que separa la egolatría del carisma natural, y dentro de su a veces excesivo despliegue de gestos, caídas de rodillas y florituras manuales a lo reinona del flamenco, no cabe duda de que sabe cómo ganarse a su público. El martes lo demostró en Madrid, penúltima parada de su gira europea.

Ayudó y mucho la banda que les ha acompañado por esta Alemania Grande en la que vivimos. Los teloneros tenían el incómodo nombre de NO y son de LA. NOLA. LANO. No sabemos si hay mensaje cifrado. Suenan a unos primeros The National fascinados con los The Killers más defendibles. Tienen un EP publicado el año pasado que se llama Don’t Worry, You’ll Be Here Forever y que es de escucha recomendada. ‘Another Life’, que lo abre y que el martes sonó la primera, es bastante temazo. Verán que el vocalista (uno en el público dijo con acierto imbatible: «tiene cara de ser de Móstoles». AMÉN) es un émulo creíble de Matt Berninger. La batería busca también esos mismos colchones gorditos. Sólo la tendencia a lo grandilocuente les empareja con sus compañeros de costa. Después del bolo se volvían a casa, así que tuvimos la suerte de pillar el EP por lo que ahora costará que te lleven en ambulancia si no te estás muriendo. Sacan disco el año que viene. Les tenemos en el radar. Tuvieron un par de momentos muy buenos, aunque el repertorio, lógicamente para unos absolutos debutantes, fue irregular. Prueben esta ‘Stay With Me’. ¿Mola o qué?

Tillman-post-revolución-vital, a quien vimos comerse el Auditori del Fòrum este verano en el Primavera Sound 2012 sólo con la compañía de una guitarra, salió al poco, algo beodo y con esa camiseta en la que se pide la legalización del LSD. La prenda, sucísima, le dejaba al descubierto el vientre plano cuando levantaba los brazos, cosa que hizo con profusión para babeo local. El tipo juega con eso, no cabe duda. «Es curioso, nunca me he acostado con una chica española», dejó caer. Aunque entre otras reflexiones de la noche estuvo la de si debería follarse a algún tio italiano, «tan guapos y tan listos«. «Fuck italians, eh». Nos reímos, sí.

Mamoneos a parte, Father John Misty abrieron con la reposadísima ‘Funtimes in Babylon’, que también abre su disco debut. Una baladita que explota esa voz de raíz que a Joshua no le falla en directo ni por asomo. Canta con una facilidad intolerable. Sin toda su carga «coral», canciones como ‘Only Son of the Ladiesman’ pierden un poco de fuelle. La cosa se compensa con intensidad y con un Tillman de manos libres que teatraliza todo lo que dice. Que viene la palabra heart, manita al corazón; que viene la palabra clothes, me toco el cuello de la camiseta, etc. Como con su historia vital, uno ya no sabe si es así o si todo es fachada. Pero como no tiene sentido intentar resolver ese dilema, lo mejor acaba siendo tomar nota de cómo se mueven las caderas. Divertidísima esa ‘I’m Writing a Novel’, seductora ‘Misty’s Nightmare’, con especial mención a la teatralización de esa estrofa que dice: «when all my girlfriends appear in the doorway I don’t know how they got here I don’t know what to say about this». Hilarante.

Con sólo un disco y planteando una renuncia total a todo su trabajo anterior, que no es ni poco ni vano, el concierto fue un Fear Fun desordenado que tuvo, como el álbum mismo, sus altibajos y que encontró sus dos grandes momentos antes de la pausa, con una sentida ‘Everyman Needs A Companion’ y sobre todo con ‘Hollywood Forever Cementery Sings’, que sonó como un tiro y demostró ser, sin duda, una de las mejores canciones del año. Tillman sabe que es la joya de su corona a estas alturas, así que la colocó antes del bis, alargó el desvarío instrumental y dejó que el escenario se llenase momentáneamente con los miembros de NO (Móstoles man aparte).

Tardaron poco en salir, apurando la botella de whisky y apretándose con prisas un canuto de marihuana. Sólo ahí, en el bis Father John Misty salió de Fear Fun. Y fue para mandarnos a casa con una tonelada y media de rock americano merced de ese hitazo que es ‘On The Road Again’, de Canned Heat. Que no nos falten conciertos como este, vaya.

Fotos: Daniel Boluda.

Publicidad
Publicidad