29/11/2012

Malas noticias para los festivales de pequeño formato.

Aunque cronológicamente no sea la primera, sí es la noticia más impactante: el festival Faraday, de Vilanova i la Geltrú, ha anunciado que su edición de 2013 será la última. El Faraday celebrará precisamente su décimo aniversario en dicha edición, y lo hará despidiéndose. Lo dejan, cuentan, en un momento en el que el festival vive «un momento dulce a nivel artístico y de aceptación de público«, con el «reconocimiento» de los medios de comunicación y el «apoyo cada vez mayor» de patrocinadores e instituciones. Pero todo tiene un final, insisten, y quieren que el del Faraday esté a la altura de su trayectoria. Un evento marcado desde sus inicios por dos premisas: el tópico cierto del marco incomparable (en el Molí de Mar de Vilanova i la Geltrú, enfrente del mar), y una apuesta firme por los grupos emergentes, por las promesas y las apuestas personales, que les llevaron a adoptar la norma de no repetir ningún grupo jamás, durante sus años de existencia. Eso, por supuesto, les ha privado de aprovecharse de haber sido, por ejemplo, los primeros en traer a tocar a grupos como The Horrors, These New Puritans, Is Tropical o Errors por aquí (por no mencionar a decenas de grupos estatales, claro), cuando eran prácticamente desconocidos. Pero la voluntad de no crecer, de mantener la esencia de sus inicios, fue lo que hizo del festival algo especial, que sus fans –casi militantes– supieron reconocer y propagar durante todas estas ediciones. Ahora, por desgracia, termina la aventura del Faraday. Y aunque sea una pena, tiene bastante sentido, y solo hará todavía más especial la décima edición del festival, que se celebrará del 4 al 6 de julio del año que viene y que ya cuenta con los primeros abonos a la venta por 40€. El festival tendrá, por supuesto, la despedida que se merece.

Y otro festival, mucho más inminente y poderoso, que también podría estar cerca de su final es… el Primavera Club. Así lo indica un nuevo post en el blog oficial del festival, que como siempre tuvo su origen en el Twitter personal de Gabi Ruiz, co-director del festival (así como del Primavera Sound), que hace un par de días no dejaba títere con cabeza al referirse a la gafada edición de este año del Primavera Club. Recordemos que a los conciertos cancelados de Cat Power y Crocodiles, se le sumó la semana pasada el cierre temporal de la sala Apolo y la falta de licencia del Mercat de les Flors (que les ha obligado a reubicar medio festival a escasos días de su celebración). Pues bien, Ruiz ya disparó las alarmas al tuitear: «Disfrutad de este Primavera Club. Me temo que va a ser el último en España«. Añadiendo que le gustaría «probar en otros países«, y quejándose abiertamente de que ese mismo día (el martes, a poco más de una semana del festival), el Ayuntamiento de Madrid les había comunicado que quizá no podrían usar la segunda sala del Matadero de Madrid. Lo culminó todo con un «Esto no es maldición, ni gafe… esto es España«.

Y cuando pensábamos que todo se trataba de un calentón –cosa habitual en Gabi Ruiz, todo sea dicho–, hoy aparece un post en el blog del festival explicando el tema. Y todo apunta a que es más que un calentón, y que el asunto tiene mala pinta. Entre otras cosas, Ruiz dice estar cansado de tropezar con los mismos obstáculos cada año, algo que en esta ocasión se ha visto magnificado por la subida del IVA, el cierre de los recintos mencionados, y la cancelación de un cabeza de cartel como Cat Power. Todo ello ha llevado a Gabi Ruiz a plantearse la continuidad del Primavera Club «tal como lo conocemos«. Apuesta por repetir el modelo de la edición en Guimaraes (que estrenarán este año), y por llevar el evento a «otras ciudades más receptivas«, donde puedan programar «sin la presión de lo extraordinario«. Y si no, rubrica, seguirán con lo suyo, que es el Primavera Sound, las giras, y «otro proyectos que quizás encuentren menos obstáculos«.

Una verdadera pena si se confirma, porque durante un tiempo el Primavera Club quiso convertirse en una especie de South By Soutwest, con grupos tocando por toda la ciudad, hasta dos y tres veces, y esa sensación de festival musical absoluto. Este año ya es solo un esbozo de aquella idea, y el año que viene… ¿Ni será?

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