20/11/2012

"Son como Oasis... pero mejores". Los compañeros de Peace y Swim Deep en tierras británicas.

The Vaccines, Tribes, Brother, Palma Violets,… En Reino Unido, los medios siguen buscando cada año unos dignos sucesores y líderes de la escena guitarrera. Los nuevos salvadores del rock británico, ya saben. Un grupo que sea capaz de despertar tanta admiración juvenil como en su día consiguieron The Libertines o Arctic Monkeys, con los implícitos beneficios que eso deja en todas partes. Pero aquello nunca termina de explotar. Ya sea por segundos discos demasiado normalitos (The Vaccines), por debuts que apuntaban pero luego no (Tribes, Brother) o porque huele tanto a hype que los radares saltan antes de que despeguen (Palma Violets). Mientras tanto, ajenos y siguiendo un proceso más natural, tres bandas de espigados e imberbes jóvenes son los que realmente están partiendo el bacalao. Quizá porque fueron más transparentes y menos pretenciosos o porque son chicos de calle y no pijos polémicos o simplemente porque su aceptación popular ha venido después –y nunca antes– de las canciones, quién sabe. El caso es que están reventando la escena a base de reformular el indie rock de principios de siglo, cada uno en su estilo. Por aquí ya hemos hablado de Peace y de Swim Deep y sería injusto obviar a los terceros en discordia: bienvenidos a los mundos de Splashh.

«¡Son como Oasis pero mejores!«. No lo decimos nosotros. Semejante frase la soltó un buen día Harrison Koisser (líder de Peace) en la NME. La comparación con los de Manchester puede parecer, y es, prematuramente descabellada, si tenemos en cuenta que los Gallagher son, al margen de gustos, el penúltimo y más notorio fenómeno fan de las islas. Sin embargo, tampoco peca de cierto e inocente sentido. En una básica y simplista decomposición, analizamos la frase.

Son como Oasis

En Splashh también son dos las cabezas visibles del proyecto. No son hermanos, pero sí amigos de toda la vida. El resto es historia. Deciden montar un grupo, sacar unos cuantos temas y… voilà. Lo primero que piensas al escucharles es en juventud. El dúo londinense aún vive en esa eterna adolescencia que marcaba los inicios de Oasis, que sale al exterior en canciones vigorosamente instantáneas, rabiosas, enérgicas. Su sonido está repleto de riffs de ecos brit, melodías alargadas y ese deje chulesco que encumbró a Liam. Está claro que la situación no es la misma, pero su actitud e intención de salir a devorar el mundo a bocados está ahí. Y lo mejor es que consiguen transmitirlo con naturalidad. No me digan que no se eriza el vello al escuchar los primeros acordes de ‘All I Wanna Do‘ o ‘Need It‘, que no les entran ganas de saltar y destrozar algo mientras rasgan una guitarra imaginaria en el aire.

Y, por último, echen un vistazo a la lírica. La de Splashh es una lírica egocéntrica, donde sólo existe el disfrute del yo. Una visión cargada de necesidades juveniles («I need a long vacation«, «Need it«), de sueños e intenciones («All i want to do«, «I wanna go and nobody knows«) que cumplir. Una visión despreocupada por el mundo, por otra cosa que no sea lo suyo. ¿Egoísta? Quizá. ¿Efectivo? También.

Son como Oasis…pero mejores

Esto es arriesgado, no hay duda. Alcanzar el nivel de Definitely Maybe o What’s The Story (Morning Glory)? es harto complicado. Pese a todo, Splashh son algo más que Oasis, fruto de la reformulación de la refórmula. Porque no esperen encontrarse un calco de los de Manchester, ni muchísimo menos. En la batidora de Splashh podríamos meter, perfectamente, a Pavement, Pixies o Dinosaur Jr y mirar inevitablemente a las canciones más aceleradas de Yuck o The History of Apple Pie, con un punto incluso psicodélico (ese inicio de ‘Vacation‘ o la más reciente ‘So Young‘).

De momento, a nosotros ya nos tienen ganados a falta del veredicto que supondrá su debut. Mientras tanto, podemos seguir disfrutando de sus seis singles en Soundcloud y empezar a juzgar.

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