07/11/2012

Una de las sorpresas de la temporada llegaba a Barcelona... y acabaron destrozándolo todo

Pocas veces dos promesas tan sólidas se unen en su momento justo de emergencia. Y es una maravilla poder comprobar de primera mano este momento, algo que sucedió el pasado viernes 2 de noviembre en la mágica sala Sidecar de Barcelona, de la mano de This Is Underground y con los suecos Holograms como protagonistas y los locales Piñata como invitados de lujo.

Piñata fueron, claro, los encargados de abrir la veda. Uno de los fichajes recientes del nuevo sello Hao! Discos, arrancaron con la ya conocida ‘Tambourine’, para después brindarnos un repaso a sus nuevos temas (caso de ‘Llampec’), que se publicarán próximamente en el doble EP Amics/Enemis. Punk-garage del de sudor y entrega que caldeó perfectamente el ambiente para el arranque de Holograms.

En cuanto al cuarteto escandinavo, podemos decir que cumplieron todos los pronósticos esperados, y todavía un poco más. Con una estética muy british y una frenética puesta en escena de su álbum de debut, los jóvenes de Estocolmo demostraron ampliamente su savoir faire. Al ritmo de un postpunk con esencia new wave, presentaron con paso firme su trabajo, arropado especialmente por la contundente voz de Andreas Lagerström, junto al compás de notas sintetizadas que marcaba Filip Spetze y las remarcables sonoridades punzantes de la guitarra y la batería. El cóctel tiene como resultado una combinación de doce piezas musicales, de una rudeza melódica y de coros pegadizos muy bailables. Tal y como esperábamos, ‘Chasing my mind y ‘ABC City fueron las perlas de la noche: puro baile enérgico de melenas en el aire. ¿Y el final? Algo de lo más inesperado: Holograms montaron un auténtico espectáculo en el pequeño escenario de Sidecar, destrozando material al estilo de The Who, a pesar de no contar con presupuesto para comprarlo de nuevo e improvisando con el guitarra de Piñata.

¿Autenticidad o pose? Todavía es pronto para discernirlo, pero de momento nos decantamos por lo primero. Sea como sea, lo que dejaron claro es que no hay que perderles la pista a estos suecos locos.

Texto y fotos: Ikram Bouloum

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