31/10/2012

Cuando hablamos por primera vez de Gold & Youth, hace cuatro meses, comentábamos que podrían ser un buen hombro en el que apoyarse si Coexist […]

Cuando hablamos por primera vez de Gold & Youth, hace cuatro meses, comentábamos que podrían ser un buen hombro en el que apoyarse si Coexist fallase. Ahora, el segundo disco de The xx ya lo ha escuchado hasta Miguel Bosé (es un suponer) y, por lo menos, ha creado un buen revuelo de opiniones cruzadas. Por aquí nos debatimos al cincuenta por ciento entre brillantez y timo. El sentir generalizado, sin embargo, apunta al «sí pero no«. No existe el acuerdo unánime que obtuvieron con su maravilloso álbum debut y algunos críticos han optado por borrarse ahora que el hype va a más. Y aquí es donde entran en juego estos cuatro canadienses.

Time To Kill‘, su primer single, contenía todo lo que Oliver, Romy y Jamie han aúpado a la categoría de fenómeno: sintetizadores apagados que sobrevuelan el fluir de la oscura línea de bajo, el juego de voces chico–chica que explotan los ingleses hasta la saciedad y esa caja de ritmos que tensa pero no rompe. Es una canción que no termina de explotar y es ahí donde reside la gracia, manteniendo la atmósfera cargada a temperatura ambiente sin llegar a exponerse al peligro. Un tímido in crescendo tan efectivo como de manual. Hacerlo de manera tan cautivadora es algo difícil, pero Gold & Youth llegaron los segundos. Las comparaciones con The xx eran tan evidentes que, quizá, de seguir en la misma línea se arriesgaban a quedar para siempre en el intrascendente segundo plano.

Por eso nos fascina tanto ‘City Of Quartz‘, su recién estrenado segundo single. Los de Toronto se crecen, se vuelven grandilocuentes y abandonan el discurso minimalista para entrar en terrenos más fértiles. Es imposible que no se haga la boca agua mientras se desliza el cristalino y matador riff de sinte del inicio. O resistirse a la voz grave y sugestiva de Matthew Lyall mientras se desgarra melancólico, arropado por los dulces coros de Louise Burns. En ‘City Of Quartz‘ vuelven a jugar con la tensión, pero esta vez es abrasadora. Llega subida de revoluciones, candente, como un equilibrista sobre una cuerda aguantando la respiración. Sin querer entrar en comparaciones de nuevo, es bonito pensar que son unos M83 inyectados en Valium y que se nota la mano de Depeche Mode o New Order –no obstante, han sido mezclados por Gareth Jones (Depeche Mode, Grizzly Bear, Wire, Interpol…)–.

Lo mejor de todo es que no tendremos que esperar demasiado para probar las mieles de un largo. Beyond Wilderness debería aparecer, si todo va bien, a principios del año que viene con la magnífica Arts & Crafts (Trust, Ra Ra Riot, Cold Specks, Bishop Morocco) y hasta entonces girarán con Diamond Rings por su país. Nosotros, por si acaso pegan el pelotazo, ya lo tenemos apuntado en rojo para empezar 2013 con buen pie. Pinta bien.

Publicidad
Publicidad