27/10/2012

A principos de este mes nos hacíamos eco (cómo mola hacerse eco) de las noticias relativas al «misterioso nuevo disco de Arcade Fire«. Muchas preguntas […]

A principos de este mes nos hacíamos eco (cómo mola hacerse eco) de las noticias relativas al «misterioso nuevo disco de Arcade Fire«. Muchas preguntas en el aire: ¿cuándo saldrá?, ¿quién lo produce?, etc. Y bueno, algunas respuestas tenemos. Para el que no quiera leer más:  el cuarto disco de Arcade Fire no saldrá este año y del affaire James Murphy no se sabe nada serio. Ya es tradición que por aquí prestemos atención desmedida a las bandas a las que hemos elegido como mejores de su año.  The Suburbs fue nuestro disco de 2010. Aquel trabajo doble supuso el cierre de una trilogía (junto a Funeral y Neon Bible) que ya, hagan lo que hagan con el resto de su carrera, quedará para la historia de la música. El álbum, además, redujo a cenizas las fronteras de lo minoritario y acabó apuntándose premios internacionales, de los de puro showbiz, que dieron lugar a reacciones enfurecidas como aquel maravilloso Who The Fuck in Arcade Fire, que simbolizaron como pocos ese fenómeno de la música futbolizada: los putos Arcade Fire han ganado a MI candidato al Grammy y no tengo ni que escucharles, son la mierda. Es imposible -y damos asco, ya- no sentir un poco de superioridad moral al leer ese tumblr.

Por ese tema y por otras cosas le han preguntado en una entrevista reciente a Jeremy Gara, baterista de Arcade Fire. El asunto, lo de tumblr, le resulta entretenido, dice. Para ellos supuso una constatación en cierto modo aliviadora: somos grandes, conocidos, pero el hardcore mainstream nos odia. «Sois la banda desconocida más grande del mundo», resumía el entrevistador. «Exacto«, respondia el músico. Resulta que Gara fue en su día también locutor de la rado de Otawa a la que esta vez ha entrado como entrevistado. Suponemos que por colegueo, que es la mejor forma de conseguir una entrevista buena. «Nos hemos tomado un par de meses de descanso y ahora hemos vuelto al estudio. Llevamos ya bastante tiempo trabajando en el estudio a tiempo completo. Vamos a cenar juntos y nos estamos dejando crecer la barba».

Ni fotos, ni entrevistas, ni apenas conciertos. Los canadienses quieren que las aguas se calmen después del tsunami de su tercer álbum. «No tenemos ninguna presión por parte del sello, en absoluto. No tenemos ningún tipo de calendario de gira ni nada. Y somos muy pesados para esto. La mayoría de las bandas ya tienen cerradas sus fechas del año que viene. Nosotros… no sabemos nada.» Sobre el nuevo material dice poco. Sólo que lo están grabando en un estudio que «va tomando forma a medida que grabamos». El anterior, aquel de la iglesia, ha sido desalojado. Por lo visto el techo se caía encima. Pensaron en rehabilitarlo, pero hubiesen dilapidado gran parte del dinero que habían ganado con los shows y prefirieron invertirlo en este «pretty amazing» estudio nuevo. De allí saldrá su nuevo disco, el cuarto, que todavía no tiene nada de nada. Parece que como pronto estará para dentro de un año, el otoño que viene.

El otro titular podría ser el relativo a sus conciertos. Ya va a ser casi imposible, por no decir completamente imposible, que vayamos a ver ya a Arcade Fire en un recinto mediano. Como mucho, en algún festival, escenario grande, pero lo más probable es que ya vayan de palacio de los deportes para arriba. En estos espacios la música se diluye. La cantidad se pone por encima de la calidad y a menudo sólo gana la recaudación. Esto parecen tenerlo presente y están buscando formas de aprovechar esos grandes espacios para darle un valor añadido a los conciertos. El referente que cita son los bolos de Coldplay. «Seas o no fan, sus shows son impresionantes».

Viva la vida.

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