08/10/2012

Nuestro romance con Peace nunca ha sido, desde luego, algo que hayamos reparado en esconder. Todo comenzó a finales de 2011, cuando el destino quiso […]

Nuestro romance con Peace nunca ha sido, desde luego, algo que hayamos reparado en esconder. Todo comenzó a finales de 2011, cuando el destino quiso que nos encontrásemos con una demo titulada ‘Bblood‘ que aguardaba, ajena a la vista del público, en las profundidades de la red. Aquella era una canción que desmontaba de un plumazo todos los tópicos que comentábamos hace poco con Pale Seas. Bendita precipitación. ‘Bblood‘ era el resultado de la fórmula de mezclar a Foals cargados de ácido y la cara más amable de WU LYF. Entonces no había marcha atrás y no nos quedó otro remedio que incluir a los de Birmingham en el puesto más alto de nuestra lista de apuestas para el año que entraba.

Ahora no hay duda de que, por una vez, acertamos: 2012 está siendo el año de Peace y no tardarán demasiado en ser la punta de lanza de la nueva generación de jóvenes talentos británicos. Tras fichar por Deadly People (O.Children, Matthew Dear, Violens…), el cuarteto liderado por Harrison Koisser expondría la primera muestra de que lo suyo es saltarse la tangente. Su primer single, ‘Follow Baby‘, se distanciaba de su primera demo y mostraba una cara completamente distinta de la banda. Guitarras sucias y ruidosas se fusionan con percusiones y melodías que rescatan el sonido de The Stone Roses o Happy Mondays, un cóctel molotov inmediato y explosivo que fue precedido por la oscura y reposada ‘Lil’ Echo‘, cara B de dicho single.

Para aquél entonces ya giraban con Mystery Jets por todo Reino Unido y anunciaban una gira europea acompañando a Manic Street Preachers –incluida una visita a Barcelona que no nos perdimos–. En menos de medio año, Peace ya se habían metido a la crítica en el bolsillo hasta el punto de ser catalogados como líderes de una escena, la B-Town, a la que se sumarían Swim Deep o Troumaca. Sin embargo, el búm definitivo no llegaría hasta mayo: Columbia Records, una de las multinacionales más poderosas del mundo, anunciaba que Peace pasaría a formar parte de su roster. Tal sería la apuesta que la discográfica aceptó a costear la hilarante propuesta de la banda, un cartel de dimensiones mastodónticas que presidiría la ciudad con el lema «WHAT THE F*CK BIRMINGHAM».

Después de unos meses agitados, ha llegado el momento en que Peace se han decidido a recopilar sus canciones en un EP de preciosa portada titulado Delicious, donde vuelven a enseñar sus mil y una caras. Ahí siguen los ritmos tropicales de sus inicios en ‘Bloodhsake‘, la versión definitiva de estudio de la primeriza ‘Bblood‘; también intacto se encuentra ese gusto por la tensión y la oscuridad en ‘Ocean’s Eye‘, la contundente canción de apertura; y finalmente, la polivalencia: tanto de radiofórmula en ‘California Daze‘, un corte algo mojabragas para Columbia que busca atraer al público más teen y, sobre todo, ‘1998‘, una deliciosa versión de Binary Finary de más de 10 minutos donde dan rienda suelta a todo su potencial experimentando con la progresión y las atmósferas más post rock. Hacia qué sonido se decantarán en el futuro sólo el tiempo lo dirá. Pero, de momento, es innegable que Peace son un grupo tan diferente como excitante.

Publicidad
Publicidad