29/08/2012

Hay grupos, lamentablemente quizá los menos, que no tienen ningún tipo de prisa en convertirse en la next big thing. Grupos que disfrutan con cada […]

Hay grupos, lamentablemente quizá los menos, que no tienen ningún tipo de prisa en convertirse en la next big thing. Grupos que disfrutan con cada pequeño paso y no rinden tributo a la cultura del hype, de las etiquetas y esperanzas con un sólo single en el mercado. Los hay que merecen el reconocimiento con sólo cuatro minutos de escucha, por supuesto. Mentiríamos si dijésemos que no hemos encumbrado a un grupo antes de que se hiciesen realidad o ellos mismos supiesen dónde estaban. Muchas veces, de hecho, el asunto acaba en tragedia (¿alguien se acuerda de Viva Brother?). Pero tampoco negaremos que aquellos que suben peldaños con reposo y elegancia emanan un incierto tipo de cariño, probablemente porque dejan tras de sí una seguridad y confianza cautivadora. Los británicos Pale Seas son uno de esos extraños casos: «Hemos visto que esas bandas que salen en la portada de la NME están jodidas. Pasamos mucho tiempo escribiendo canciones para tener más material que mostrar a la gente en los conciertos. Todo eso de hacer un videoclip antes de haber dado diez conciertos es muy triste… No eres un grupo hasta que no has tocado en diez sitios«.

Su visión de la industria musical y los pasos a seguir no pueden estar más en consonancia con su música. Porque Pale Seas tampoco son uno de esos grupos que lanzan ataques directos a la yugular con el primer acorde, sino que van desmontando el escudo a pequeños arañazos: a menos velocidad, perdiendo en impacto, sí, pero alcanzando cotas mucho más profundas. De esa manera es como empezaron a asomar la cabeza. ‘Something Or Nothing‘ y ‘Amour‘, primer single y su respectiva cara B, son dos canciones desnudas y apacibles, terriblemente melancólicas e íntimas, vestidas de regusto folkie y con tendencia a lo añejo. Algo vieron en Communion Record (casa de Gotye, Ben Howard o Daughter) que pronto pusieron un contrato sobre la mesa para editar su siguiente single.

Y es que lo mejor del cuarteto de Southampton –afincado en Londres, eso sí– aún estaba por llegar y el techo se antoja cada vez más alto. El doble single ‘Bodies‘ / ‘My Own Mind‘ es una joya escondida que espera a ser admirada por el mundo. Eléctricos y con una epicidad añadida que ahonda hasta la obsesión, más cerca de The National y Arcade Fire que del folk más insulso, y con un gusto maestro para las melodías vintage. Si antes se lamentaban, ahora parecen revolverse y rebelarse ante lo que les impulsaba a caer. Y así, piano pero autoritario, el camino hacia el reconocimiento de Pale Seas se ha vuelto cada vez más convincente.

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