19/08/2012

Nos duele reconocerlo, pero Frightened Rabbit forman parte de ese cupo de bandas injustamente infravaloradas por la crítica y, como consecuencia, por el público (algo […]

Nos duele reconocerlo, pero Frightened Rabbit forman parte de ese cupo de bandas injustamente infravaloradas por la crítica y, como consecuencia, por el público (algo con lo que también conviven Rubik, The Dodos o Allo’ Darlin, por poner algunos ejemplos). Siempre a la sombra de nombres de mayor enjundia, con escasas opciones de que alguna lista »de lo mejor…» se acuerde de ellos. Precisamente por eso, porque su popularidad no es la merecida, no solemos perdonar ninguna oportunidad para hablar de ellos. Por eso… y porque su trabajado pop-rock, a medio camino entre la elegancia de Death Cab For Cutie y la intensidad de Band of Horses, nos ganó hace ya mucho tiempo. Para ser más exactos, debemos situar el flechazo musical allá por el 2007, año en el que esta panda de fornidos escoceses publicó su destacadísimo debut, Sing the Greys. Una gran puesta de largo a la que más tarde sucederían los no menos notables The Midnight Organ Fight (2008) y The Winter of Mixed Drinks (2010). Una discografía tan poco ruidosa como solvente y entretenida, tres trabajos que ya aguardan al cuarto de la saga. Llegará en algún momento de 2013, algo que ya ha sido confirmado por los propios miembros del grupo para sumirnos en la más absoluta impaciencia, pero antes, concretamente el próximo 25 de septiembre, Scott Hutchison y los suyos pondrán en la calle un nuevo EP titulado State Hospital. La tanda de buenas noticias relacionadas con el quinteto queda redondeada con la escucha del corte que da nombre al EP, un épico tema que nos recuerda por qué nos gustan tanto Frightened Rabbit. ¿A que a ustedes también?

Publicidad
Publicidad