03/08/2012

Habiendo escuchado dos canciones es jugársela, sí, pero servidor no recuerda un disco con dos adelantos como ‘Sleeping Ute’ y ‘Yet Again‘. Están entre las […]

Habiendo escuchado dos canciones es jugársela, sí, pero servidor no recuerda un disco con dos adelantos como ‘Sleeping Ute’ y ‘Yet Again‘. Están entre las dos mejores canciones de 2012 y son los dos únicos extractos de Shields, que saldrá a la venta el 17 de septiembre, en algo menos de un mes, y cuya filtración, lo decimos sin ambages, deseamos fervientemente. De la primera, de la rugosidad de sus texturas, del preciosismo de esos arreglos de granja, de su cadencia irregular y su calidad extrema, ya hablamos en Junio, asombrados y expectantes, pensando que sería la joya del álbum. Pero después de escuchar ayer ‘Yet Again’ tenemos serias dudas. Edward Droste canta en ella como nunca: cercano, sutil, íntimo, luciéndose en mar picado de segundas voces acojonantes, armonías deliciosas de una guitarra afilada y preciosista, percusiones coloristas que se expanden por cada rincón de ese espacio musical imaginario, marcando sus fronteras y sus límites. Un lugar que podría ser ese de la foto: una habitación con suelo y paredes de madera, inundada de una luz amarilla y cálida que entra a borbotones por una ventanal inmenso con vistas al bosque. Vienen a la mente Local Natives por las voces, pero el caos ordenadísimo de elementos parece obra de Sufjan Stevens y ese final de distorsión metálica podría haber salido de cualquier ensayo experimental de los Radiohead más inspirados. La combinación resulta en una pieza cumbre de este pop preciosista sin futurismos que entra a la primera y llega para quedarse. Si el nivel se mantiene… esto huele a disco de comprar en vinilo y ponerlo hasta fundir la aguja.

De propina, ‘Sleeping Ute’.

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