02/08/2012

Brave New World, Aldous Huxley, 1932. El anticipio del desarrollo de la tecnología reproductiva, los cultivos humanos y la hipnopedia trabajaban en común para cambiar […]

Brave New World, Aldous Huxley, 1932. El anticipio del desarrollo de la tecnología reproductiva, los cultivos humanos y la hipnopedia trabajaban en común para cambiar radicalmente la sociedad donde todas las personas serían permanentemente felices. Algo similar rezaba un verso de 1981 de Robert J. Hastings en The Station: viviré feliz para siempre. Lo primero, una novela; lo segundo, un poema. De la mezcla de ambos nació Bravestation, el nombre que da vida a esta formación de Toronto (Canadá). Ya en 2010 poníamos nuestras miras sobre ellos cuando presentaban un suculento EP homónimo de cinco canciones con el que se metieron de lleno en la boyante escena musical canadiense, lo que les llevó a ganarse comparaciones con Yeasayer, Foals, Local Natives o incluso con The National merced a notables temas como ‘White Wolves‘ o ‘Clocks & Spears‘.

Pero no es hasta ahora, dos años más tarde y después de pasar prácticamente uno exprimiendo su sonido en el estudio, cuando presentan su LP debut Giants & Dreamers, álbum que ha sido recibido con gran expectación tras ir calentando al personal con adelantos como ‘Signs Of The Civilized‘, hasta crear un disco en el que  pretenden «crear paisajes sonoros que ayuden a pensar y a sentir», como ellos mismos han explicado en alguna ocasión. El pop tribal  y la reminiscencia al new wave ochentero predominan en los nueve cortes que, en general, bailan en una constante relajación. Dream-pop inicial con ‘Tides Of The Summit’ para llegar al lado más oscuro con ‘Amaranthine’, pasando por el pop tropical de ‘Western Thrills’, que amenaza con explotar hasta terminar tibio y suave, hasta finalizar con la profundidad de los tambores de ‘Future Love’, donde muestran una mezcla entre lo retro y lo futurista.

En definitiva, Bravestation han encontrado un sonido fresco y único que hace de Giants & Dreamers un álbum realmente excepcional que fluye de canción en canción como si de un viaje tribal se tratase, con sus diferentes paradas y sensaciones para disfrutar cualquier tarde de verano. Veremos cómo evolucionan.

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