23/07/2012

Publicado la pasada semana el manifiesto conjunto de gran parte de la prensa musical española contra la subida de la cultura del 8% al 21%, […]

Publicado la pasada semana el manifiesto conjunto de gran parte de la prensa musical española contra la subida de la cultura del 8% al 21%, y con nuestra opinión perfectamente patente, hemos querido ir un poco más allá y recopilar opiniones, declaraciones e impresiones de los protagonistas y afectados por la subida del impuesto, que tendrá vigencia a partir del 1 de septiembre para el sector de la música en directo (el sector de los discos también verá subido el IVA, pero el incremento será más leve: del 18% al 21%).

Es necesario empezar, antes que nada, constatando una realidad: el sector de la música en vivo en España hace meses que va de bajada. Ya no es el que era, o el que llegó a ser, para entendernos. Un valiente artículo en El País el pasado 20 de mayo, firmado por Íñigo López Palacios, así lo reflejaba: incluso grandes como Bruce Springsteen, Madonna o Coldplay no consiguieron generar esa locura de ventas y sold outs en sus últimas visitas, la mayoría de los festivales han bajado en asistentes (hasta el Primavera Sound o el FIB), algunos directamente ni han podido celebrarse (como el Manchapop) y el circuito de salas con grupos de tamaño pequeño o mediano se ha visto seriamente resentido en cuanto a asistencia y venta de entradas. ¿La culpa? La crisis, sin duda alguna. Pero seguramente también algo de sobreoferta, un aumento de precios y las modas siempre fluctuantes.

A esta situación, poco alentadora de por sí y mucho más acuciante en los conciertos de salas que en los festivales –al fin y al cabo estos últimos están posicionados como eventos sociales y el público, si tiene que escoger, se queda con ellos– se le sumó el anuncio, el pasado viernes 13 de julio, de la subida del IVA para la industria cultural (específicamente música, cine y teatro), que pasaría de ser del 8% al 21%. Un aumento del 13%. Dentro de las medidas del gobierno del PP para aumentar los ingresos del Estado se temía una subida para la cultura, pero en ningún caso se pensaba que sería del 8% al 21%, un incremento insalvable para muchos pequeños o medianos promotores, por no hablar del sector del cine o del teatro.

 

LAS ASOCIACIONES RESPONDEN

La respuesta no se hizo esperar: primero, la APM (Asociación de Promotores Musicales de España), que representa el 80% de los conciertos de iniciativa privada que se realizan en España, avisando de “consecuencias dramáticas para la industria de la música en vivo“. En su declaración se alertaba de una inminente “pérdida de público, pérdida de competitividad para España como destino de eventos musicales, y pérdida de actividad económica para las ciudades“. Durante 2011, sigue el comunicado, las empresas adheridas a la APM celebraron un total de 4.072 conciertos, incrementando ligeramente la facturación media por concierto con respecto a 2010 (no así la facturación total, que igual que el número de conciertos totales, descendió con respecto al año anterior). El futuro según la APM se resume en que la subida del IVA al 21%, sumada al 10% de canon por derechos de autor que carga la SGAE (“la más alta de Europa“, añaden), “afectará directamente al consumidor“, y reducirá tanto la cifra de asistentes como los conciertos en sí, tanto nacionales –históricamente más precarios que el resto– como internacionales –pues el resto de países europeos cuenta con “condiciones más ventajosas para atraer las giras internacionales de artistas“, afirma la APM–.

Total, un drama. Portugal aplicó una subida del IVA del 13% en espectáculos, y el consumo de actos culturales ha descendido un 45% en lo que va de año. En Francia, el IVA para conciertos se mantiene en una media del 5,5%, y en el resto de Europa las cifras oscilan entre las de ambos países vecinos. Tanto las salas como los promotores de conciertos españoles coinciden en una cosa: de mantenerse esta subida, la situación será insalvable.

 

PRIMERAS ACCIONES DE LAS PROMOTORAS

Sin ir más lejos, el director del FIB (Vincent Power) ya se quejó públicamente de dicha subida apenas el día después de que fuera oficial, argumentando que tendrán que subir el precio de los abonos (de hecho, ya han puesto abonos a la venta para la edición de 2013 a precio especial, en anticipación a lo que está por llegar) y lamentando no solo la subida sino el trato de favor que espectáculos como el fútbol o las corridas de toro han tenido –se han salvado de la subida tan drástica–. La promotora Mercury Wheels, por su parte, ya ha anunciado las entradas para sus conciertos de después del verano (Sébastien Tellier y Two Gallants) con precios válidos hasta el 31/08. Presumiblemente, el 1 de septiembre subirán de precio. En el caso de las giras internacionales, la mayoría están ya cerradas para lo que queda de año, pero de cara a 2013 la posibilidad de que se reduzcan drásticamente es enorme.

He tenido que tirar a la basura la programación preparada para 2013“. Así de drástico ha sido Daniel Faidella, propietario de Razzmatazz, con El País. Ricard Robles, codirector del Sónar, llega al punto de decir en el mismo artículo que “hacer así un festival dejaría de ser rentable“. Todos coinciden: “así se destruirá el sector“. Y, en el mejor de los casos, habrá menos conciertos, muchos menos artistas internacionales, y seguramente con las entradas a un precio mayor. Según Jorge Gosálbez de la promotora Menos Que Cero (que gestiona la sala Music Hall de Barcelona, entre otras cosas), “la única opción de los promotores será repercutir este aumento subiendo el precio de las entradas“. Y plantea un problema práctico que sucederá a partir del 1 de septiembre: “Ahora mismo hay muchos conciertos y giras con entradas a la venta donde no se sabe muy bien si subirán los precios o se quedarán como están. Pero imagínate un recinto como el Palau Sant Jordi, con 18.600 entradas a la venta. Una subida de 2-3€ por entrada supone mucho dinero“. Y si no se aplica en el precio de la entrada, tendrá que asumirlo el promotor, se entiende. O un caso todavía más llamativo: “Imagínate el Bilbao BBK Live, por ejemplo: abonos a 105€ por, digamos, 30.000 personas. Con el 21% de IVA, el festival tendrá que pagar 661.500€ solo del impuesto, frente a los 252.000€ que pagarían con el 8% actual. Esa diferencia es totalmente inasumible, ni siquiera con la ayuda de los patrocinadores“. Gosálbez confirma, eso sí, que el precio de la bebida en las salas de concierto no debería subir demasiado (“eso se rige por el IVA de hostelería, que solo ha subido del 8% al 10%“).

Luis García Morais, Belén Chanes Gálvez y David Pardo Montero, socios promotores y programadores de Ochoymedio Club de Madrid, han notado una bajada en la venta de entradas de entre el 20% y el 30% durante los últimos años. Afirman que no han calculado todavía si podrán asumir parte del 13% de aumento del IVA, pero al haber bajado la venta de entradas, “la solución parece difícil“. “Si lo asume el promotor será aún más difícil cubrir; si lo asume el público, menos venta de entradas aún“. Suponen que al final será un esfuerzo compartido entre todos. Pero que se notará, claro.

En otro artículo de El País se menciona una encuesta interna del sector cultural que afirma que “el 87% de la gente cree que reducirá o modificará su asistencia a eventos culturales a partir de septiembre“. Una cifra estremecedora que pudimos comprobar de primera mano tras preguntar por nuestras redes sociales acerca de dicho hábitos de consumo: muchos de los lectores que comentaron en Facebook o Twitter afirmaban que escogerían más los conciertos a los que irán a partir de ahora, porque la subida general también repercute en su propia economía. Otros son verdaderos aficionados a la música y harán lo posible para no tener que rebajar el número de conciertos al que asisten. Algunos apuestan por la escena underground, autogestionada y alegal hasta cierto punto. Y en general la mayor preocupación es el dramático descenso de la oferta musical que puede provocar esta subida.

 

EL FUTURO

¿Y qué podemos hacer? De entrada, no callar (y no solo por el IVA de la cultura, por supuesto, sino por todo lo demás). Seguir con el lema #laculturanoesunlujo, compartir el manifiesto y propagar la voz para que todo el público esté al corriente de la situación. Después, intentar apoyar la industria cultural en la medida de lo posible, debatir sobre propuestas concretas (en este evento de Facebook, por ejemplo, hay más de 1.300 personas que podrían hacerlo) y seguir adelante como se pueda: desde la asociación de festivales pequeños de Catalunya, A-Petit (en la que están el Faraday, el popArb o el Palmfest), responden con impetu a la grave situación: “Protestaremos y lucharemos para que se derogue esta decisión. Y si no lo conseguimos, intentaremos que repercuta lo mínimo en los protagonistas de nuestros festivales: los músicos y el público. ¿Cómo? Ya se nos ocurrirá“. Para la esperanza, un dato aislado: en Argentina, las tres promotoras más grandes se aliaron en 2006 y consiguieron que el gobierno rebajara el IVA de los conciertos del 21% al 0%.

Pero si todo sigue así, habrá que actuar. En el festival Pròxims de Barcelona, celebrado el pasado jueves 19 de julio (coincidiendo con manifestaciones en toda España) se leyó un manifiesto, en el que Martí Sales –cantante de Els Surfing Sirles– citó un poema de Joan Brossa: “La gente no se da cuenta del poder que tiene: una semana de huelga general sería suficiente para hundir la economía, paralizar el Estado y demostrar que las leyes que imponen no son necesarias“.

Ilustración: Pepo Pérez. Fotografías: Primavera Sound, Daniel Boluda, Xavi Torrent y Christian Bertrand.

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