06/07/2012

Desde tiempos inmemoriales, el ser humano ha sentido una terrible atracción por lo desconocido, por aquello que le es inalcanzable, enigmático. Con más o menos […]

Desde tiempos inmemoriales, el ser humano ha sentido una terrible atracción por lo desconocido, por aquello que le es inalcanzable, enigmático. Con más o menos éxito, generaciones y generaciones han dedicado gran parte de su tiempo a descifrar los misterios más irresolubles y a responder preguntas de vital urgencia para su existencia. Aplíquenlo a la música, añádanle un poco de picante con alguna referencia religiosa y tendrán una de las fórmulas más sencillas y exitosas de marketing viral, más si cabe en el contexto informativo del aquí y ahora: cuanto más ajeno resulte, mayor expectación despertará. Recuerden ahora a WU LYF, uno de los mejores debuts del año pasado, escondidos tras el satánico nombre de World Unite! Lucifer Youth Foundation, lanzando información contradictoria en torno a ellos y evitando cualquier contacto con la prensa. Recuerden el revuelo que aquello generó y el interés que obtuvo su Go Tell Fire To The Mountain. Pues eso.

Ellos (¿él?, ¿ellas?) se hacen llamar CELENEDIVINE, dicen venir de la Antártida y están captando poco a poco la atención de los medios merced a una primera referencia discográfica donde, como no podía ser de otra manera, se presentan como un proyecto indescriptible y eminentemente ecléctico. Enmarcado bajo el nombre de 24982 –más enigma–, el EP debut de estos supuestos esquimales (en varias webs inglesas les han pillado por su acento del sur de Inglaterra) es toda una revelación: CELENEDIVINE se mueven entre una electrónica marciana e hipnótica llena de cajas de ritmos, sintetizadores volátiles y vocales apagadas sumergidas en el lamento que tienen un poder irresistiblemente atractivo.

A todo esto le dan forma en tres canciones que en conjunto no superan los siete minutos y en las que se desmarcan de todo lo que hayamos escuchado antes. Sí que es cierto que pueden recordar a Micachu & The Shapes (‘Inevitability‘), a Kindness (por ese rollo más funk de ‘Incorrigible Gum‘) o a unos Alt-J más electrónicos y poco digestibles (‘Retaliation‘) pero la tónica general es novedosa y, superada la sorpresa, nos deja a un grupo al que se le antoja un futuro brillante. Y total, que nosotros seguimos sin tener ni idea de qué, quién y dónde. Pero lo que nos gusta.

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