02/06/2012

Hola, soy otro post programado. Es que seguimos en el Primavera, twiteando como locos, pero si no están allá, lean esto, que va de EPs […]

Hola, soy otro post programado. Es que seguimos en el Primavera, twiteando como locos, pero si no están allá, lean esto, que va de EPs ricos que han salido hace poco. La verdad es que esto de los EPs es un tema. Al final acabámos comentándolos a final de año de refilón en una especie de lista enumerada, cuando en realidad, algunos son verdaderas obras maestras, (yo qué ) en algunos géneros las lines que dividen EP y LP se van disipando. De hecho, hay discos que duran como EPs, ahí tienen por ejemplo el magnífico debut de Beach Beach, y EPs que tienen casi tantas canciones como muchos LPs. Además, en este mundo musical en el que el formato canción suplanta cada vez más al formato disco, en el que empieza a ser raro para mucha gente eso de ponerse una obra de cabo a rabo, cediéndole los 30, 40, 50 minutos que requiere, este formato del EP, en ese entorno del cuatro de hora, parece un interesante término medio. Algo entre lo aislado de una canción y el diálogo interno que permite una obra de 10, 12, 16 canciones. Una cosa con principio, fin e intención narrativa que cada vez es más usado como recurso entre álbumes como una forma de ofrecer nuevo material, de no desaparecer del mapa. Vaya chapa, ¿no? El caso, nos gustan los EPs y vamos a hablar más de EPs. Empezando por hoy, con estos tres que han salido en lo que va de año. Uno electrónico, otro pseudo electrónico y otro guitarrero a morir. Vamos por partes.

BAIO

Este es el electrónico y conocen a quien lo firma. Es ese chico que queda a la izquierda en la foto: Chris Baio, el bajista de Vampire Weekend. Habíamos leído que pinchaba, pero que no pensamos que pudiese marcarse un trío de canciones de este calibre. Sunburn EP son 20 minutos de tropicalismo electrónico bailable, muy del gusto de Delorean, por ejemplo. Una traducción irreconocible del ese espíritu playero de Vampire Weekend con vistas a El Guincho. En el tercer tema, Baio se hace acompañar del chileno Matias Aguayo, más veterano en esto de los beats. Bonguitos, marimbas y bombo. Muy interesante.

S. CAREY

A este también le conocen, y no sólo porque es el baterista, pianista, corista de Justin Vernon en Bon Iver (momento perfecto para recomendar y recuperar esta maravilla sin paliativos), sino por ser autor de uno de nuestros discos favoritos de 2010 (al que, recordarán los fans, debemos un poco la vida). All We Grow es de hecho uno de los discos que más seguimos escuchando de ese año, así que probablemente lo infravaloramos un pelín. Tiene momentos verdaderamente impresionantes. El caso es que Carey le da una vuelta de tuerca a su folk grande, hiponótico y protoépico en este EP de cuatro canciones donde la novedad es la incursión de la electrónica. Pero supeditada a lo emocional. Vamos, recuerda terriblemente a lo mejor de The Postal Service. No dejen de escucharlo los fans de aquel proyecto nunca resucitado que tanta gloria dio. ‘Two Angels‘ sólo se puede hacer a base de talento, está claro. Tenemos muchas ganas de otro largo, Sean.

ROOMRUNNER

Bien: esto es las antípodas. Roomrunner son una banda de noise pop-punk-garaje-cosa de Baltimore. Lo de las etiquetas lo llevo mal. Esa de arriba, ‘Super Vague‘, que da título al EP, lo deja clarito todo (se la pueden bajar aquí).  Son sucios, desordenados, potentes y macarras, como debe ser un grupo de noise. Pero escarbando tras toda ese capa de distorsión, en le base, las canciones tienen mucho de esa rabia vitalista casi adolescente de la que hoy los Japandroids son los exponentes más brillantes. Ahí tienen ese ‘Undo‘: limpien el estribillo y verán qué que queda. En ‘No Wait‘, la más larga, podrían recordar a los Nirvana más chungos, y eso mola mucho. Un poquito de mal rollo, va, que los tiempos están como están. Dicen las crónicas de allende el Atlántico que en directo son una apisonadora. Así que esperamos que huelan a Primavera Club.

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