09/05/2012

El SOS 4.8 es uno de esos festivales en los que tarde o temprano siempre te acabas haciendo la misma pregunta: «¿Qué es lo que […]

El SOS 4.8 es uno de esos festivales en los que tarde o temprano siempre te acabas haciendo la misma pregunta: «¿Qué es lo que me lleva hasta Murcia año tras año?«. ¿Será el precio anti-crisis de los abonos? No. Siempre es de agradecer, que en los tiempos que corren, alguien tenga un poco de compasión, pero el coste del desplazamiento, el hotel camping, los cubatas a precio de discoteca, etc., acaban convirtiéndolo en uno de los festivales más caros de la temporada. Además, no está ni cerca ni bien comunicado (al menos para los que vivimos en Barcelona). Entonces, ¿por qué volvemos? La respuesta nos la dio Stephin Merritt nada más llegar. Como siempre puntuales (a falta de cinco minutos para el inicio del concierto de The Magnetic Fields), con las esperanzas ya perdidas en que hubiera sitio en el auditorio, sorpresa, aún quedaban entradas. Bueno, al menos podremos verlos desde lejos. Pues no. Sitios de lujo en segunda fila. Así es el SOS, el único festival donde puedes irte a mear 10 veces durante el concierto de Pulp y volver exactamente al mismo sitio. El único donde no hay que hacer cola para comprar bebida. Donde los de la barra incluso te guardan la mochila y te regalan alguna cerveza de vez en cuando. Ahí está la respuesta. Y, bueno, claro, un cartel siempre acertado.

Viernes 4 de mayo

Antes de nada deberíamos reconocer que nuestro jefe amigo Aleix de indiespot marcó especialmente algunos conciertos a los que, por mantener la lógica de su amado blog, había que ir sí o sí. Así que le hicimos caso e incluso tomamos notas para enriquecer de absurdos detalles esta crónica. Pero solo en algunos casos. Pasamos de Nacho Vegas e iniciamos el viernes con The Magnetic Fields en el auditorio. Hemos leído por ahí que aburrieron. Discrepamos. Las 19:30, aún en plenas facultades, es un buen momento para sentarse y ver al excéntrico Stephin Merrit y su banda tocar sus preciosistas melodías. A las 00:00 de la noche los hubiéramos odiado. A aquella hora entraron más que bien. Con un repertorio que incluyó algunas de las mejores perlas del 69 Love Songs (EL ÁLBUM), algunas más viejas y las menos pesadas de su último Love at the Bottom of the Sea, los Magnetic cumplieron, con un especialmente brillante Sam Davol en el violonchelo. Hubo momento friqui cuando Merrit se ausentó en uno de los temas para volver con dos carros de la compra. En general, Stephin estuvo bastante gracioso, chistosillo, lo cual siempre es de agradecer. El concierto no fue perfecto, hay que reconocerlo. Dotarlo de un poco más de ritmo no hubiera estado mal. Y, por pedir que no quede, nos faltó una vez más el hit ‘I Think I Need a New Heart’, al que, visto lo visto, habrán cogido manía. Una lástima.

Y como esto va de contrastes, pasamos sin darnos cuenta de la hipnosis cautivadora de The Magnetic Fields a la potencia de The Kills, el primer gran grupo en ocupar el escenario Estrella de Levante. Y no defraudaron. Alison Mosshart y James Hince se encargaron de empezar a recordar al SOS que esto es un festival y aquí se viene a darle fuerte a la guitarra. Así que post punk en vena y actitud. Que, al fin y al cabo, es lo que más importa. La puesta en escena fue simple. Delante de un fondo de leopardo, cuatro tipos impasibles aporreaban tambores sin parar mientras Mosshart y Hince se encargaban de ocupar el escenario. Y se les hizo pequeño.

De la oscuridad de The Kills pasamos al pop colorista y tribal de Friendly Fires. Fue un buen concierto. Por dos motivos: 1) El festival empezaba a derivar hacia el baile (como se encargó de demostrar el frontman Ed Macfarlane que debió de perder 5 quilos sobre la tarima) y 2) faltaba menos para Pulp. Pero no adelantemos acontecimientos. La joven banda británica defendía nuevo disco, aunque no se olvidó de los hits del álbum de debut que les hizo despuntar. Así que especialmente remarcables ‘Paris‘, ‘Lovesick‘ y ‘Jump in the Pool‘. De Pala, el nuevo disco, ‘Hurting‘.

Y entonces llegó Pulp. Vale, los habíamos visto apenas hace un año en el Primavera Sound 2011. Y, sí, fue prácticamente el mismo concierto. Pero nos daba igual. Siguen siendo leyenda viva de la música y uno de los mejores grupos en directo que existen. Además, Jarvis Cocker es lo más. Ha encontrado el elixir de la juventud eterna y, a diferencia del resto, que empiezan a verse un poco cascaditos, es aún una bestia del escenario. Sus espasmódicos movimientos de cadera no tienen rival (bueno quizá el bueno de Bigott lo intenta). EL CONCIERTO de este SOS arrancó con ‘Do You Remember the First Time?‘ previo un ‘show de luces’ con letras LED que formaban el nombre de PULP. Todo muy resultón. Y siguieron con ‘Underwear‘, ‘Razzmatazz‘, ‘Something Changed‘ y, una de las más aclamadas, ‘Disco 2000‘. En resumen: temazo tras temazo en un orgasmo colectivo que llegó como era de esperar a su clímax con ‘Common People‘. Entonces llegó esa sensación de que ya podíamos irnos. A esto habíamos venido. Y, de hecho, muchos así lo hicieron. Tras Pulp medio festival se vació.

Mejor. Más anchos para ver lo que aún quedaba. Difícil papeleta la de Gossip. Tras Pulp, mantener la euforia del Estrella Levante era, como mínimo, complicado. Y, de hecho, no os podemos confirmar que lo consiguieran (aunque seguro que no) porqué nos fuimos derechitos a Buraka Som Sistema. A esas horas ya no tocaba andarse con sutilezas. Así que los lisboetas y su electrónica hip hop con raigambre africano nos iban perfectos. Además, junto con The Zombie Kids, nos recordaron buenos momentos del pasado Sónar. Se confirma. A estos tíos se les da bien cerrar festivales.

Texto: Anna Bonet y Guillem Martínez

Fotos: Cedidas por la organización

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