07/05/2012

Aunque para nosotros el disco de consagración de Mishima siempre será Ordre i Aventura (escogido mejor álbum estatal de 2010 por este blog), parece claro […]

Aunque para nosotros el disco de consagración de Mishima siempre será Ordre i Aventura (escogido mejor álbum estatal de 2010 por este blog), parece claro que, a nivel de público general, L’Amor Feliç parece destinado a aupar a los de David Carabén definitivamente a la primera división del pop independiente catalán. La gran expectación que despertó el sexto trabajo de los catalanes, las buenas cifras de ventas y el sold out registrado en las dos fechas de presentación del disco en Barcelona –en el Teatre Lliure, apenas un mes después de la publicación– ya daban indicios acerca de ello. La confianza con la que el grupo afronta este nuevo trabajo, todavía más. Un disco, L’Amor Feliç, en el que Mishima logran superarse de nuevo, alcanzando no solo la cima de estructurar un trabajo coherente de principio a fin –algo que ya lograron en Ordre i Aventura– sino llegando a cotas excelsas en gran parte de las canciones por sí solas –lo pudimos comprobar en el interesantísimo repaso canción a canción que nos dedicó Carabén–.

Por todo eso sorprendió que, de entrada, las primeras canciones de la segunda noche en el Teatre Lliure (plagada de celebridades locales… ¡y eso que era la segunda!) pertenecieran a sus discos anteriores, especialmente al ya mentado Ordre i Aventura. Y con tal mala pata que en los primeros compases del concierto (concretamente en la inicial ‘Tornaràs a tremolar‘, y en ‘El temple‘), David Carabén tuvo algún traspiés con la letra. Eso hizo que el arranque del concierto titubeara un poco, aunque disparar a la segunda de turno ese himno colosal que es ‘La forma d’un sentit‘ –encadenada, como ya viene siendo habitual, con ‘Tornaràs a tremolar‘– ya erizó más de un vello.

Después del trío inicial, todavía restaron dos canciones más para que la noche, en nuestra opinión, arrancara realmente. Porque las ganas de escuchar en directo las canciones de L’Amor Feliç eran muchas, y pese a la estima que le tenemos a ‘Una cara bonica‘ o ‘Guspira, estel o carícia‘, ese cuarteto demoledor que marcó la bienvenida en directo al nuevo disco disipó cualquier atisbo de duda. Inaugurada magistralmente por ‘Els vespres verds’, una de las canciones más sencillas y al mismo tiempo bonitas que Mishima hayan escrito nunca, la tanda prosiguió impecable con ‘Ull salvatge‘ –redonda, poética, inmensa– y pasó por la prueba de fuego que es ‘La vella ferida‘ –tema que abre el nuevo disco y que supone un pequeño reto para los fans–. Aunque el arranque de la canción queda un poco deslucido en directo (se echa de menos alguna capa sonora), el cuerpo de la canción responde portentosamente en directo: no en vano es una canción enfocada al desarrollo instrumental, donde la guitarra de Dani Vega tiene un protagonismo especial, igual que los teclados de Marc Lloret y la base rítmica de Xavi Caparrós (bajo) y Alfons Serra (batería). Y suena todavía más vigorosa encima del escenario, y supone el anticipo perfecto para ‘Els crits‘, otra de las cumbres individuales que Mishima han alcanzado con este disco, canción trepidante y líricamente opresiva trasladada con la debida emoción al directo.

Superado el escollo inicial y con el concierto ya encaminado, turno para el regalo a los fans: ‘L’estrany‘ i ‘L’ombra feixuga‘, rescatadas del seminal Trucar a casa, recollir les fotos, pagar la multa –aunque en el disco van al revés–, remozadas instrumentalmente: la primera con más cuerpo, y la segunda en versión reducida, con tres miembros del grupo al piano, Alfons Serra tocando con las manos y Carabén entonando casi a pelo las melancólicas frases que la componen. Y podemos decir que también cerrando la primera parte del concierto. Porque a partir de la siguiente canción, ‘Ossos dins d’una caixa‘, la euforia se desata. Estamos apenas a la mitad del concierto y en ‘L’olor de la nit‘, ese hit absoluto de Ordre i Aventura, el público se levanta de sus asientos, y pocas veces volvería a sentarse. Uno a uno, Mishima fueron desgranando su repertorio de temazos en esta larga recta final atronadora: desde la inolvidable ‘Miquel a l’accés 14‘ –con su también conocido final explosivo y alargado– a ‘Qui n’ha begut‘ i ‘Un tros de fang‘, piezas infalibles donde las haya, pasando por la nueva incorporación al club –la efectivísima ‘L’última ressaca‘, que en directo funciona de maravilla– y llegando a la apoteosis colectiva con ‘Tot torna a començar‘, una de sus tonadas más épicas, que marcó el final del concierto antes del bis y que para nosotros se cuela sobradamente en un hipotético top 5 de canciones de Mishima (algo, por otro lado, que nos costaría horrores escoger, así que mejor ni lo pensamos).

Para el bis, la auténtica apuesta: nada menos que cuatro canciones del nuevo disco, con lo que Mishima reafirman la confianza que tienen en el nuevo trabajo, conscientes también que de alguna manera se han ganado el crédito. Saben que al público ya se lo han puesto en el bolsillo con el cuerpo del concierto, así que van fuertes con dos de las canciones más personales y poéticas del álbum (‘Ningú m’espera‘, todavía un poco forzada vocalmente; y ‘No existeix l’amor feliç‘, que cobra una nueva dimensión cuando Caraben la recita pasionalmente). Y luego, ‘No obeir‘, su canción épica, su invitación a los coros masivos del público, su –me perdonarán– ‘Viva la Vida‘ o ‘Wake Up‘ particular. Y tan es así que, en el concierto de presentación del disco –cierto es que ya la tocaron en el Palau de la Música, pero allí nadie la conocía–, la gente se dedicó a repetirla a modo de invitación para que el grupo volviera al escenario después de haberla interpretado. Y así lo hicieron, enganchado los coros del público con un segundo final para la canción, para inmediatamente después desgranar esa nueva apuesta de canción final que es ‘El camí més llarg‘, que no funcionó tanto como era de esperar pero que a medida que pasen las semanas con toda seguridad se irá asentándo más y más como culminación eufórico-festiva –aunque nosotros siempre echaremos de menos la emotiva ‘Sant Pere‘…– de un grupo que desde hace un par de años se muestra en plena forma y que ahora afronta el reto de no bajar el ritmo. Por ahora, más que conseguido.

Fotos: Xavi Torrent

 

Setlist Mishima (Teatre Lliure, 04/05/12)

‘Tornaràs a tremolar’

‘La forma d’un sentit’

‘El temple’

‘Una cara bonica’

‘Guspira, estel o carícia’

‘Els vespres verds’

‘Ull salvatge’

‘La vella ferida’

‘Els crits’

‘L’estrany’

‘L’ombra feixuga’

‘Ossos dins d’una caixa’

‘L’olor de la nit’

‘Miquel a l’accés 14’

‘Qui n’ha begut’

‘L’última ressaca’

‘La tarda esclata’

‘Un tros de fang’

‘Tot torna a començar’

 

‘Ningú m’espera’

‘No existeix l’amor feliç’

‘No obeir’

‘El camí més llarg’

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