06/05/2012

El pasado 15 de abril los miembros de Beastie Boys lamentaban la falta de su compañero Adam Yauch en la ceremonia de entrada de la […]

El pasado 15 de abril los miembros de Beastie Boys lamentaban la falta de su compañero Adam Yauch en la ceremonia de entrada de la banda en el Rock and Roll Hall of Fame. Axl Rose, en plena caída libre hacia la autoparodia, declinaba la invitación para acudir con sus antiguos compañeros de Guns N’ Roses. Unos y otros habían dejado su huella. Pero mientras el ególatra autor de ‘November Rain’ dilapidaba la posibilidad de un renacimiento, los encargados de sacar del ghetto al hip hop parecían ávidos por escribir un futuro reluciente.

Por ello la muerte de MCA resulta aún más lacerante. A la temprana edad de 47 años ha perdido su lucha contra el cáncer. Su enfermedad obstaculizó la continuidad del trío en los últimos años. Él trató de mantenerse en pie hasta el último momento. Prueba de ello es el lanzamiento del último disco de la banda, Hot Sauce Committee Part Two en 2011. Un álbum que significaba la continuidad del grupo que universalizó el oficio de la rima, que rompió el modelo del pelo lacado y las relucientes tachuelas antes de que llegara Nirvana para hacerlo olvidar definitivamente y que, sobre todo, dejo una herencia resumida en temas como ‘Fight for your right o ‘Gratitude’ y discos como Paul´s Boutique o Hello Nasty

Resulta difícil dilucidar un futuro de los Beastie Boys sin Adam Yauch Además de participar en la composición de las canciones junto a Mike Diamind y Brian Horovtz, enarbolaba ese rol místico siempre bien acogido en las grandes bandas. Y también la entrega incondicional a sus seguidores, a los que aseguró que su enfermedad no afectaría sus dotes vocales. Convertido al budismo y ferviente defensor de los derechos del pueblo tibetano, compaginaba su labor musical con la producción de cine independiente en su productora Oscilloscope Pictures. El optimismo con el que afrontó su enfermedad hizo pensar que el destino sería más piadoso con un tipo que destilaba buen rollo, “Creo que todos los buenos deseos han contribuido a que mi tratamiento y mi recuperación vaya bien”, llegó a decir. Ahora deja una mujer, un hijo y un legado imprescindible. Descanse en paz.

Texto: Carlos Marlasca.

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