11/04/2012

“Cuando se estrenaron mis canciones recibí una avalancha de emails y mensajes. ¡Salí de mi aislamiento! Y me hizo mucha ilusión recibir tanto cariño y […]

“Cuando se estrenaron mis canciones recibí una avalancha de emails y mensajes. ¡Salí de mi aislamiento! Y me hizo mucha ilusión recibir tanto cariño y palabras agradables”. Ocurrió a mediados de enero: en su collage-blog, Isabel Fernández Reviriego (exmiembro de Charades, grupo mágico que encandiló a muchos y desapareció en el mejor momento) enlazaba un par de canciones desde bandcamp hablando de un futuro nuevo álbum, La magia bruta. Primera gran noticia: volvía a hacer música, esta vez bajo el nombre de Aries. Segunda gran noticia: iba a compartirla con todo el mundo. Tercera gran noticia: esta misma semana podremos disfrutar de sus nuevas canciones en vivo. El jueves 12 en Sidecar (BCN); al día siguiente, en Wurlitzer Ballroom (Madrid); acompañada en ambos bolos, todo sea dicho, por Beach Beach, una banda de origen mallorquín y residencia barcelonsesa a la que tenemos en el radar y cuyo debut en largo recomendamos sin duda. Pero basta de intrusos, aquí la protagonista es ella.

A día de hoy, habiéndole dado mil y una vueltas su disco, tenemos veredicto: delicioso. Como una fruta de temporada, llega en el momento justo: en primavera, donde todo resucita por obra de un encantamiento secreto. La magia también impregna el disco físico. Es manejable (se deshoja en apenas 22 minutos) y está repleto de fotos caleidoscópicas y collages: “Surge de la intención de hacer todo nosotras mismas. La portada, el artwork… Todo lo que ha estado en nuestra mano hacer, lo hemos hecho. Es una cuestión de satisfacción personal.”

Quizá el colorido diseño, los coros o la propia voz de Isa hagan pensar que Aries es un grupo naïf, pero no hay nada de eso: “Es verdad que mi voz es muy de pequeña, pero no es naif. Recoge sentimientos más o menos duros, como la letra de ‘Dilo Mañana’ que es lo más resentido que he cantado nunca. Los arreglos y la producción no me parecen naif tampoco, yo quería que fuesen envolventes y sugerentes”

“Signo de fuego, junto con Sagitario y Leo, por lo tanto masculino, o sea extrovertido, impulsivo y positivo. Es el primer signo zodiacal, lo que representa que los nacidos bajo ese signo son líderes natos, aptos para organizar a los demás…” ¿En qué acierta y en qué falla la definición de Aries para Aries?

Isabel Fernández: Creo que acierta bastante. Además tengo ascendente Leo, o sea que soy puro fuego (risas). Soy muy impulsiva tomando decisiones. Y también organizadora-mandona: pero creo que lo que mejor se me da es transmitir entusiasmo.

¿Son impulsivos tus discos? El de Aries parece trabajado con cariño…

I.F: Los empuja la pulsión y ganas que tengo de hacer música. Pero cada melodía y cada arreglo los medito bastante. Y pienso mucho en la música que quiero hacer. Ahora por ejemplo, estoy “rumiando” el siguiente disco. Por ejemplo, estoy sampleando ritmos de canciones que me molan, por ejemplo los recopilatorios Rubbles. Antes de grabar, siempre voy con todo bastante estudiado.

Imagina que me planto delante de ti y te suelto que “hacer canciones pop de dos minutos es una forma fácil de hacer música” ¿Qué me dirías?

I.F: Que se nota que no has hecho música en tu vida (risas). Hacer melodías que no estén manidas y sobadas es muy difícil. Hacerlas tuyas, que la letra fluya… a mí me cuesta bastante, ¡a lo mejor a Paul McCartney no! Creo que hacer cualquier canción buena es trabajoso, independientemente del género. La duración o lo intricada que sea la instrumentación no implican mayor calidad.

Castañuelas, bongos, metales, marimbas… la variedad instrumental de La magia bruta contribuye a que sea una macedonia musical, disfrutable y estimulante. La hibridación es clave en Aries: “Me encanta la filosofía de los tropicalistas que incorporaban elementos de su cultura propia a la tradición pop-rock anglosajona. Cuando suena un fuzz en una bossa, por ejemplo. Eso me parece precioso. O lo que hacían Triana con el rock progresivo y el flamenco”. Entre todo este batiburrillo musical, un nombre aparece con fuerza como corresponsable: Santi García, quien fuera productor de los discos de Charades y que en éste también colabora tocando el bajo y aportando ideas: “Cuando acabó Charades no dejó de animarme a que siguiera haciendo canciones. Y durante la grabación lo dio todo. Se involucró al 200%”

Hablando de Charades, se vuelve obligatorio preguntar por la influencia de aquel grupo en su nueva aventura. Para Isa, se trata de un proceso continuo: “Creo que es inevitable porque es la misma persona y porque en Charades encontré mi propia voz. Yo hacía las melodías y la base de las canciones, luego las arreglábamos colectivamente. Fui aprendiendo a hacer canciones para expresarme”. Delicadeza en constante reconstrucción.

La otra pata importante en Aries es Virginia Fernández, a la sazón percusionista y hermana de Isa: “Ella es mi mentora espiritual, porque yo soy muy insegura con las canciones, cada dos por tres me parece que todo es una mierda (risas). Le pedí que fuese mi regalo de cumpleaños, que tocase y grabase conmigo lo nuevo que estaba haciendo. Me dijo “¡Clarooo!”.

¿Habíais tocado alguna vez juntas?

I.F: Nunca habíamos tocado juntas, y ya era hora. Cantar juntas sí que lo hacemos, en casa casi todo el rato. Me flipa cantar con ella CSN&Y. Tenemos la voz igual, mi madre no nos distingue. Ella es la pequeña; cuando tenía 12 años me cogía los discos de los Nerves y era fan de los Remains. ¡Era una niña genial! (risas) Recuerdo que con 15 años hizo un pedido enorme de chapas a Penniman… iba al colegio con su chapa de Little Richard y un mechero forrado con las Shangri-las. Supongo que la influí pero ella en seguida adquirió su propio criterio. Jamás sucumbió a los grupos indies: yo ponía Breeders o Sonic Youth todo el rato, y ella pasaba. En seguida se empezó a interesar por Smokey Robinson, Stevie Wonder… negros, básicamente. Uno de nuestros temas favoritos de conversación es la superioridad de los negros. Toca genial la batería y tiene un grupo, Last Fair Deal, donde hace versiones de Grand Funk Railroad o Led Zeppelin… o sea, para ella soy una friki moderna (risas).

¿Qué ha cambiado desde las canciones de dos minutos de Electrobikinis hasta las canciones de dos minutos de Aries?

I.F: Para empezar tengo 15 años más. No es que sea muy vieja, es que entonces era muy joven. Ha cambiado todo. Ahora pienso en cosas como tener bebés (risas). Electrobikinis era el primer grupo, todo era nuevo y excitante. No tenía ni idea de nada; sólo quería tocar, cantar y chillar. Viví experiencias maravillosas y aprendí mucho. Pero sobre todo me sirvió para saber lo que NO quería, que a veces es más importante que saber lo que quieres.

[youtube]http://www.youtube.com/watch?v=rzd5x0an-OE[/youtube]

Una medio en broma medio en serio: ¿fueron Electrobikinis discípulos tardíos del rock radical vasco?

I.F: (Risas) Bueno, rock sí que éramos y vascos de pura cepa. Lo de radicales no tanto; Subterfuge acabó metiendo una canción nuestra en el anuncio de la bebida Radical (risas), salían unas naranjas bailando. ¿Ves? A ese tipo de cosas me refiero con “aprender a saber lo que NO quieres”.

Ha cambiado completamente la música que hacías en 2000 y la que haces en 2012. ¿Qué queda de los inicios?

I.F: ¡No escucho sólo pop! ¡Ayer estuve limpiando con los Gories! Escucho de todo, si no me estaría perdiendo cosas increíbles. Pero creo que siempre quedará la filosofía punk. A riesgo de ser sacrílega, en mi opinión los hippies y los psicodélicos también son punks, mira a Ken Kesey y Los Alegres Bromistas, por ejemplo, puro DIY. Cuando descubrí los 60 para mí fue la panacea total. Es punk con colores melodiosos e idas de olla, lo que más me puede gustar (risas).

Después de Electrobikinis, cada miembro tomó su propio camino. Isa empezó con Charades en 2003, primero como una receta basada en pop con ramalazos garajeros, para después mutar hacia los caminos insondables de la música etérea. Por su parte, Miren Iza formó su propia banda, Tulsa, de la que nos ahorramos las presentaciones. ¿Se enterraba así el germen punk? “En Electrobikinis éramos cuatro personas haciendo canciones con gustos muy diferentes. Empezamos muy influidas por los grupos de chicas de los 90 y las riot grrrls. Pero enseguida cada uno empezó a decantarse por unas cosas u otras. Yo empecé a flipar con los 60, el pop sixties, los Nuggets y todo eso. A Miren le gustaban los Nuggets también, igual que a mi Big Star, que era lo que le tiraba a ella. El punk es lo mejor porque te permite tocar por tus huevos, porque tú lo vales (risas) y es el canal perfecto para todo el ímpetu que tenía entonces. Yo entiendo el punk como libertad”.

¿Mantienes el contacto con Miren Iza? ¿Sabes qué tal le va en New York?

I.F: Desde que me fui de Madrid no he vuelto a ver a Miren. Tengo mis informadores en Getxo que me cuentan cómo está. Cuando nos encontramos me gusta mucho hablar con ella e intercambiar peripecias. Espero que le vaya muy bien.

Cito unas declaraciones tuyas de una entrevista en 2010, cuando estuviste con Charades: “Es esencial que mantengamos nuestros ideales y nuestra manera de vivir la música de la forma más inocente y pura que sea posible”. ¿Sigues viendo esencial mantener esa inocencia?

I.F: El entusiasmo y la ingenuidad son vitales, hay que cuidar mucho la capacidad de sorprendernos con la vida, a pesar de todas las cosas dolorosas que nos ocurren. Te cito un pasaje de El viaje a Oriente (Herman Hesse, 1932) que me encanta:

“ – A veces un hombre pierde la ilusión por algo que antaño apreció de veras. Y entonces puede suceder que un músico venda su violín o lo lance contra la pared, o que un pintor queme un buen día todos sus cuadros. ¿Le parece verosímil?

– Le comprendo; es debido a la desesperación. Ocurre algunas veces (…) La desesperación es el resultado de pretender tomarse en serio la vida con todas sus bondades, la justicia y la razón, y de cumplir con sus exigencias. La vida es bella y feliz cuando es un juego. Naturalmente, que podemos hacer de la vida todo lo imaginable; podemos convertirla en un deber, en una guerra o en una cárcel, pero por ello no se hace más hermosa. ¡Hasta la vista; ha sido un placer!”

Texto: Álvaro Ramírez (@alvarorcalvo)

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