22/02/2012

Los chicos de La Débil siguen hablando de si mismos como unos «mindundis», mitad de Madrid, mitad de Torrijos, que tuvieron en su día la suerte […]

Los chicos de La Débil siguen hablando de si mismos como unos «mindundis», mitad de Madrid, mitad de Torrijos, que tuvieron en su día la suerte de liar a Carlos Toronado (le veneran) para meterse en un estudio y que desde entonces han ido tirando, sin saber tocar muy bien, hasta facturar un trabajo como Sángrala (Everlasting, 2012). Y lo dicen creyéndoselo, desde una modestia que parece auténtica, pero que empieza a ser disonante con la realidad. Mindundis o no, buenos músicos o no, Sángrala es uno de los discos más estimulantes de lo que llevamos de año.

En cierto modo, sería justo hablar de él como «su primer disco»: Suicidio Español era una maqueta y Lucha Perro, considerado generalmente como su debut, una maqueta venida a más. El presupuesto y la falta de tiempo se notaron en el resultado, aunque a pesar de todo temas como el tremendo ‘Lucha Perro / Vuelve Héroe’ nos conquistaron hasta el punto de invitarles a aquel (mítico) tercer aniversario que hicimos en el Nasti de Madrid. Esa canción, que sigue estando entre lo mejor de su repertorio, condensa además bastantes de sus virtudes: la crudeza del sonido, la oscuridad de sus temas, la rabia no siempre contenida, el dominio de las atmósferas, el manejo inteligente de la intensidad y la repetición, las letras que nadie más escribe.

Esta vez, La Débil han tenido el tiempo, y presumiblemente el dinero, para hacer las cosas bien. La producción ha vuelto a recaer en el bueno de Carlos Toronado, de PAL, sin quien, dicen, la banda no existiría. Su mano se nota en el sonido terroso, caliente y gordo del álbum. En esta entrevista (en un programa llamado Salsa de Carne) comentan que sabían desde el principio que querían hacer un doble vinilo y lo construyeron cara a cara. En la primera, seis cortes, la mitad el álbum. En la última, uno, ‘Rite Rite’, que no alcanza por poco los 20 minutos de duración. Entre medias, el hipnotismo con latigazos de chapa de ‘Uralita’, o la ruralidad manifiesta de ‘La Flor del Azafrán’, cantada por el baterista y percutida en un bidón gigante. Eso hacen: mezclar bidón gigante con theremin.  Todo con mejor sonido y con más asideros que su anterior álbum: el estribillo de ‘Sángrala‘, los gritos de ‘Camión‘.

La Débil en directo (y ya por fin en álbum) es una banda sin fisuras que ha conseguido un sonido demoledor cimentado, principalmente, en líneas de bajo duras y ritmos de batería y percusión que perfilan una suerte de sensación primitiva, de trote negro. En el fondo y en la forma sus canciones tienen mucho de arcaico y en ellas La Mancha parece pesar mucho más que Madrid. En la entrevista que publica este mes RDL Borja, esa bestia que tienen en la batería, dice que son él y Rubén (segundo vocalista y percusionista) quienes tiene más peso en las canciones «dramáticas». Lean esto y traten de no pensar en Pony Bravo«acostumbrados como estamos en Torrijos a manifestaciones de religiosidad católica… hemos sido marcados a fuego por esa tradición y durante una época de tu vida te genera mala hostia».

Mala hostia, precisamente, sobra aquí. Sángrala es un disco lleno de mala hostia, un trabajo que habla de cosechas que no germinan, de campos sembrados de sal, de dioses a los que no deben nada, de pobreza, y, tangencialmente, de esa cosa: «el sistema». Y lo hacen gritando desde el estómago, dejándose el cuello en temas como ‘Camíón’ o ‘Ten Cuidado’. Imperfectos, nada académicos, pero cargados de tanta bilis que te empujan contra la pared, Y se agradece. Se agradece que haya quién encuentre en estos temas la inspiración para hacer canciones. Y más en los jodidos tiempos que corren.

Ahí tienen (una precaria grabación de) ‘Sángrala’, la que abre el álbum, los conciertos y bautiza de paso el conjunto. El pasado sábado en Madrid, La Débil estuvieron muy cerca de llenar El Sol. Cosa que no tendría absolutamente ningún mérito de no ser porque ese fatídico día competían con Manos de TopoLittle WingsNada Surf y Disco Las Palmeras! Allí, en los sótanos del 3 de la calle Jardines, estaban los fieles, los amigos y hasta la familia. En el concierto, a pesar de ser un derroche de sudor y rabia, hubo menos descontrol del que recordábamos, pero también muchos más momentos de deleite de los que esperábamos.

La cosa se abre con ese par de trallazos que son ‘Sángrala‘ y ‘Rosario‘ y desde ahí las bofetadas se alternan con pausas atmosféricas (Qué Quieren: en esta parte del mundo Dios no mira / he visto quebrar cuellos como astillas») y pasajes instrumentales muy mejorados. En el que compone el eje central de ‘Rite Rite‘, la guitarra de Marcos deja algunos momentos verdaderamente brillantes. En definitiva, un concierto de estos de meterse, de ceder al pogo (ojo a la foto) si a uno le pilla, de devolver la fuerza que le llega desde el escenario. Una fuerza que, irónicamente, le sobra a La Débil.

La Débil tocan el viernes 24 la sala Sidecar (Barcelona) y el sábado 25 en El Bafle (Pamplona).

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