01/02/2012

Arctic Monkeys han vuelto a cambiar. No es que eso sorprenda a nadie a estas alturas, porque los de Alex Turner ya nos tienen acostumbrados […]

Arctic Monkeys han vuelto a cambiar. No es que eso sorprenda a nadie a estas alturas, porque los de Alex Turner ya nos tienen acostumbrados a evoluciones poderosas, pero sí da que pensar cuando el cambio se produce incluso dentro de la gira de presentación de un mismo disco. Nos contaba el propio Turner en una entrevista previa al concierto –que intentaremos publicar pronto– que pese a haber abrazado el pop clásico en gran parte de su reciente y fenomenal Suck It And See, seguramente tiren por otro camino en el futuro inmediato. Que, una vez hecho, quieren volver a la aventura. Lógico: tienen 25 años y ganas de comerse el mundo. En definitiva, lo que vimos el pasado sábado 28 de enero en un Palau Sant Jordi de Barcelona con 9.000 personas fue un grupo de rock tocando canciones pop. Con todo lo que ello implica. Cuatro chavales que nada tienen que ver con los que publicaron Whatever People Say I Am, That’s What I’m Not hace apenas seis años, cuya ambición parece ilimitada ahora mismo.

Pero eso no es malo. Arctic Monkeys constataron que han dado un salto adelante en su directo, que ya son por todos lados un grupo preparado para llenar grandes recintos y cumplir con las expectativas que ello genera. Eso ya lo vimos en su visita anterior a Barcelona, en esa gira de presentación de Humbug que nos dejó maravillados. Pero entonces hubo una diferencia con respecto a esta reciente visita: hubo unidad en el concierto. Arctic Monkeys estaban completamente inmersos en la densidad de Humbug, y eso impregnó todo el concierto, convirtiéndolo en un ejercicio redondo de guitarras reverberadas, coros con eco y desarrollos pausados.

Lo que pasó en Barcelona esta vez, en contraposición, fue que Arctic Monkeys vinieron a presentar un disco repleto de gemas de pop clásico siendo un grupo de rock con tupés y chupas. Y eso derivó en que las canciones rockeras sonaron fabulosas, poderosas y aplastantes (la inicial ‘Don’t Sit Down ‘Cause I’ve Moved Your Chair‘, la colosal ‘Library Pictures‘, incluso ‘Brianstorm‘), pero las canciones pop perdieron todos sus matices por un bajo demasiado contundente (‘The Hellcat Spangled Shalalala‘, ‘She’s Thunderstorms‘ y sobre todo ‘Black Treacle‘). Eso, sumado al injusto olvido de Humbug (de él solo rescataron la imprescindible ‘Crying Lightning‘ y una remozada ‘Pretty Visitors‘; ni siquiera ‘Cornerstone‘) dio como resultado un concierto algo irregular, de un grupo que técnicamente lo tiene todo, que incluso se ha ganado el respeto de muchísimos nuevos seguidores por su demostrada madurez, pero que esta vez chocó con sus propias canciones. Demostraron que, a estas alturas, sus primeras composiciones no tienen secreto alguno para ellos (bordaron ‘The View From The Afternoon‘ y ‘I Bet You Look Good On The Dancefloor‘ –seguidas– o ‘Still Take You Home‘ casi sin pestañear), que son capaces de manejar el tempo de un concierto a la perfección –inicio demoledor y casi encadenado con ‘Don’t Sit Down…‘, ‘Teddy Picker‘ y ‘Crying Lightning‘. Pero donde se les vio realmente disfrutar fue con canciones como ‘Evil Twin‘ o ‘Library Pictures‘, en los solos, en los desarrollos guitarreros, en las partes instrumentales. Y es por eso que no entendimos la ausencia tan notoria de Humbug, al mismo tiempo que nos resulta lógica la presencia de las canciones de Suck It And See (aunque estuvieran algo deslucidas).

Un Alex Turner (¿demasiado?) desatado, sin embargo, ejerció de buen maestro de ceremonias, amén de una iluminación sencilla pero realmente impactante, casi física en los momentos álgidos de ‘Brianstorm‘ o ‘Library Pictures‘. Pese a la modesta puesta en escena, Arctic Monkeys son capaces de llenar un recinto de miles de personas cuando atacan canciones como ‘Crying Lightning‘, la eterna ‘I Bet You Look Good On The Dancefloor‘, o ese final apoteósico de la siempre reivindicada ‘Do Me A Favour‘ que tanto les gusta. Seguro que cada fan tenía en mente su bis perfecto, pero en esto Arctic Monkeys no se la jugaron: la canción de pre-cierre de su último disco (‘Suck It And See‘), el hit facilón (‘Fluorescent Adolescent‘) y la intocable ‘505‘, que vio subirse al escenario al eufórico Miles Kane –quien, por cierto, había dado como telonero un concierto con más entrega que técnica– y que fue prácticamente el único punto de amarre imperturbable de un grupo que, pese a este traspiés, sigue en el trono de su generación.

Fotos: Germán Parga

 

SETLIST ARCTIC MONKEYS (PALAU SANT JORDI, 28/01/12)

‘Don’t Sit Down ‘Cause I’ve Moved Your Chair’

‘Teddy Picker’

‘Crying Lightning’

‘The Hellcat Spangled Shalalala’

‘Black Treacle’

‘Brianstorm’

‘The View From The Afternoon’

‘I Bet You Look Good On The Dancefloor’

‘Library Pictures’

‘Evil Twin’

‘Brick By Brick’

‘This House Is A Circus’

‘Still Take You Home’

‘Pretty Visitors’

‘She’s Thunderstorms’

‘Do Me A Favour’

‘When The Sun Goes Down’

 

‘Suck It And See’

‘Fluorescent Adolescent’

‘505’

Publicidad
Publicidad