27/01/2012

Joshua Tillman ha decidido apartar su carrera de los Fleet Foxes. Una decisión que, atendiendo a los rumbos de varios de sus miembros, abre un […]

Joshua Tillman ha decidido apartar su carrera de los Fleet Foxes. Una decisión que, atendiendo a los rumbos de varios de sus miembros, abre un interrogante sobre el futuro, incluso lejano, de la banda. Tillman ha sido un tipo discreto con los de Seattle, consciente de que su función como batería era añadir un sutil matiz al tapiz cromático diseñado por Robin Pecknold, verdadero alma máter de la banda. Un trabajo que ha cumplido y que, además, parece estar acorde a las aptitudes de este tipo de apariencia austera y de actitud introvertida. Uno de esos talentos que cambian los grandes focos por la satisfacción de liberarse a través de la música, de poder explotar mediante acordes, voces, cuerdas y baquetas. Alguien cuya condición es una necesidad vital más que un recurso de subsistencia.

Durante años, casi diez, ha cimentado su carrera a través de siete álbumes en solitario. Unos trabajos en los que Tillman se antoja como un solitario bardo, con la única compañía de sus seis cuerdas que se suponen en un entorno agreste, rodeado de montañas, el mismo en el que Sam Bean dice componer sus melodías bajo el seudónimo Iron & Wine. Su universo se aproxima, con menor complejidad, a malogrados talentos como el de Elliot Smith y, con menor grandilocuencia, al estimulante Damien Rice. También sus pinceladas brotan a través de minimalistas violines y pianos.

El melancólico acierto de canciones como ‘Crooked Roof‘, ‘Firstborn‘ (arriba en el video) o su ‘Earthly Bodies‘, de un Year in Kingdom que ya delataba su pertenencia a Fleet Foxes, y la innata belleza de su delicada voz le valió para llamar la atención del ínclito Steve Albini, con el que grabó el que, hasta el momento, es su último disco, Singing Ax. Sin pretensiones y con corazón. Ese parece haber sido el secreto de quien, a título paternalista, adquiere el nombre de Father John Misty. Una implícita sinceridad con la que ha atraído la atención de otros reputados músicos de la escena folk de Seattle como Damien Jurado, Jesse Sykes o David Bazan. Hay que admitir que más que su indudable timidez, hace gala de una incontenible actividad que, además, resulta ser contagiosa.

http://vimeo.com/11562367

Su hermano, Zach, comenzó un 2010 un proyecto con las mismas raíces pero mucho más descarado llamado Pearly Gate Music, que contó con su ayuda. (Por cierto, el video de arriba lo firma Sean Pecknold, que ya se imaginan de quién es hermano. Todo queda en casa…). No es la primera vez que trabajan juntos. Ambos fueron miembros de la formación de post rock Saxon Shore, entre 2001 y 2004, muy alejada de su actual ideosincrasia. Joshua Tillman cerró su ciclo con una críptica nota en la que se podía leer “vuelvo a las fauces de la oscuridad”. Pero no parece que la experiencia otorgue verosimilitud a semejante sentencia.

Texto: Carlos Marlasca. 

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