13/12/2011

Tres escuchas. Es lo que tardó ‘El mort i el degollat‘, primer single del segundo disco de Nacho Umbert & La Compañía, en seducirme. Quizá, […]

Tres escuchas. Es lo que tardó ‘El mort i el degollat‘, primer single del segundo disco de Nacho Umbert & La Compañía, en seducirme. Quizá, puede ser, fui un poco tardío. Puede ser. Pero una vez las canciones de Nacho Umbert te atrapan, no te dejan escapar. Umbert apareció, o más bien dicho reapareció, en el mundillo musical el año pasado, 2010, con Ay…, su primer disco en solitario. Pero no su primer disco absoluto, porque el tipo ya había grabado, allá por 1996 y con su grupo Paperhouse, un reivindicado disco llamado Adiós. Tocaron en el FIB, en el BAM… y lo dejaron. Por falta de ganas, por juventud, quién sabe. El resto es historia: Nacho Umbert se dedicó «a vivir«, como él mismo afirma un poco extrañado por la pregunta, y no fue hasta 14 años después que, por casualidades de la vida, volvió a coger una guitarra acústica y a escribir canciones-historia, esta vez en solitario. Lo hizo, y le salió tan bien que Acuarela publicó Ay…, un disco susurrado, costumbrista y tímido, muy cálido, hecho con la indispensable ayuda de Refree a la producción, y recibido con los brazos abiertos por la crítica musical. Ahora, apenas un año después, Umbert llega con una segunda colección de canciones, con una conexión con Refree renovada y en su punto justo, y la sensación de que empieza a creerse esto. De que ya no titubea. Aunque la declaración de intenciones viene ya en el título: No os creáis ni la mitad. Él dice que con un grupo de canciones bastante continuistas. Pero las escuchas desvelan que están mucho más limadas, con más mano de Refree (y resultados espectaculares, claro) y con una clarividencia lírica fuera de toda duda. En tres escuchas, el disco te ha seducido por completo, te han engatusado delicias como ‘El mort i el degollat‘, ‘No os creáis ni la mitad‘ o ese anti-hit que es ‘Súperhéroe‘. Y es entonces cuando nos citamos con Umbert para hablar sobre sus dos discos, hace ya algunas semanas. Y lo publicamos ahora, aprovechando que este próximo miércoles 14 de diciembre presenta el disco por todo lo alto en Barcelona (Music Hall). Así que hablemos.

¿Te hace ilusión ver tu disco en las tiendas todavía a estas alturas?

“Sí… claro. El primero me hizo ilusión, en el Fnac estuvo recomendado durante un tiempo. Hace ilusión, pero no soy muy fetichista con el tema. Las primeras semanas hace gracia, pero luego dejo de mirar”.

Estuviste 14 años sin hacer un disco. El año pasado sacaste el primero… y ahora, un año después, sale el segundo. Se te despertó el gusanillo, ¿no?

“Bueno, la composición del primer disco llevó más tiempo, aunque para hacerlo tardamos un año. Pero para este segundo no hemos tardado tanto, nos animamos con Raúl (Fernández, Refree –ndr.) a raíz de que saliera una canción, ‘El Sr. Esteve’, y a partir de ahí supimos que había que hacer un segundo disco. También es práctico escribir y trabajar canciones, y una vez coges el ritmo y el truco es muy natural seguir haciéndolo. Este segundo disco es muy continuista, es otra colección de cuentos, de historietas, de postales o como le quieras llamar; pero es como un hermano del primero, al fin y al cabo”.

¿En qué se diferencian?

“La producción es muy distinta esta vez. Dejamos un poco la austeridad del primero. Hay más cosas, pero también hay muchos vacíos. Pero sí que hay más dinámica, más potencia a nivel emocional… el otro pasaba más de puntillas. Este es más potente. Yo estoy muy contento de cómo se relacionan los dos discos”.

¿Cómo lo has compuesto?

“He ido haciendo canciones mientras pasaba la vida. Las presentaciones y entrevistas del primer disco han durado mucho, porque a mí no me conocía ni mi abuela cuando salió el primer álbum (risas). Y todo ha ido lento, pero ha sido muy chulo. Ha ido funcionando muy bien, y poco a poco ha ido interesando más, a un ritmo muy tranquilo. Y como iba tranquilo, yo seguía con mi trabajo (como no puede ser de otra manera) e iba haciendo canciones”.

Curiosamente, esta primera canción que hiciste es en catalán, pero en el disco solo hay otra en este idioma (‘El mort i el degollat’, el primer single)…

“Bueno, ‘El Sr. Esteve’ es mitad en catalán y mitad en castellano. Es un homenaje a mi familia: el ‘Sr. Esteve’ es como mi padre llamaba a los señores con Mercedes. Al final ha quedado como figura dentro de la iconografía familiar… Yo los llamo Sr. Esteve. Y pensé que, ya que hablaba de la burguesía catalana, sería significativo utilizar dos idiomas, el catalán y el castellano. Cuando paso a castellano es porque hablan los hijos…”.

De hecho, esta canción precisamente y el resto del disco recuerda bastante al último álbum de Refree, Matilda. Al ser el productor de los dos discos, ¿hasta qué punto tiene influencia en tus canciones?

“Quizá te recuerda a ‘Sr. Beltran’… Pero es que no puede ser de otra manera, es el productor, hace los arreglos y toca casi todos los instrumentos del disco. ¡Lo grabamos en su casa, de hecho! Excepto las baterías y los vientos, el resto lo hemos hecho él y yo quedando tardes y noches. Las canciones son mías, esa es mi identidad, pero es normal que se note a Refree, y yo ya juego a eso. Él tiene mucha personalidad, y yo le doy mucho espacio para que haga y deshaga. Es como un dúo creativo, yo le llevo la canción en su estado más puro (guitarra y voz) y él trabaja a partir de ahí. Ya me han dicho que recuerda a Matilda… pero es que son muy cercanos, y Refree está muy dentro de los dos discos. Son diferentes, porque las canciones están hechas por personas diferentes, pero tenemos muchas cosas en común”.

¿Cómo os conocisteis, de dónde viene esta relación?

“Le mandé una maqueta de cuatro canciones del primer disco, porque me lo habían recomendado como productor del disco. Yo no conocía a nadie aquí, y en Acuarela mostraron interés en sacar el disco, propuse a Refree y me dijeron que era la mejor opción que podía haber escogido. Así que le envié la maqueta, le gustó, y ahí empezó todo”.

¿Ya te has reinsertado un poco en el mundo de la música en este año?

“(risas) Sí, claro, voy conociendo a gente, aunque tampoco te creas que mucha. Al venir tan de fuera y al estar empezando con la edad que tengo, todas mis amistades no tienen nada que ver con la música. Pero es curioso porque me he encontrado con Antonio Luque (Sr. Chinarro) o a Jota (Los Planetas), a quien conocía de mi época en Paperhouse, y que ahora son como tótems. Aunque yo soy un poco un satélite”.

Te sigue planteando esto de la música como algo paralelo, ¿no?

“Sí, una doble vida. Sin demasiados planes. Estoy contento, y estoy a verlas venir. Si me va bien, adelante; pero me gustaría seguir con la libertad que tengo ahora, de hacer discos cuando tengo algo que contar. No me gustaría que pasaran otras cosas, ni estar forzado. Mientras me lo pase bien… al final todo se reduce a esto. Yo estoy muy contento, no me esperaba que en un momento así estuviera haciendo eso. Ahora ya hace tres o cuatro años que estoy metido en esto, pero me llegas a decir hace cinco o seis años que ahora estaría subiéndome a escenarios, haciendo discos, con Facebook, con fans y todo eso, y me hubiera reído. Es como una aventurilla”.

¿Quizá porque ya pasaste por todo eso en Paperhouse?

“En realidad no. Con Paperhouse no nos lo creímos nunca, y por eso lo dejamos. Mi experiencia musical con Paperhouse fue limitada. Sí, grabamos un disco y dos singles, fuimos a Nueva York a grabar, tocamos en Benicàssim y el BAM… pero era tan amateur que en ningún momento tuvo mucho futuro”.

Volviendo al disco, el título de este disco (No os creais ni la mitad) da bastante juego. Ya el primero me pareció muy entrañable (Ay…), ¿qué quieres transmitir con este?

“Los dos títulos tienen sentido en su contexto, pero el enfoque es diferente. El título del primer disco transmite una cierta inseguridad, un “¿en serio? ¿A estas alturas?” provocado por el vértigo de sacar un disco después de tanto tiempo. No tenía muchas expectativas, aunque tenía a Refree, a Acuarela detrás… Y ahora el título tiene más que ver con lo que ha pasado a raíz del disco. En ciertas entrevistas sentí un poco de pudor al ver que me daban mucha bola como escritor, también me invitaron a un festival de poesía como Cosmopoética en Córdoba… Quizá un poco demasiado. Lo que hago yo es sencillo, quizá tengo una cierta gracia para explicar historias… pero poco más. Por un lado hay el tema de que me pregunten constantemente si lo que explico en las canciones es verdad o me lo invento (que ya lo digo ahora, me lo invento casi todo), y por el otro es una especie de reflexión sobre mí: no me toméis tan en serio. A veces me incomoda un poco que se me tome demasiado en serio”.

De hecho, tus letras tienen un punto muy cercano, de estar por casa, mezclado con elementos de fantasía o magia. ¿Cómo las afrontas?

“Sí… bueno, no sé, el tema mágico está presente en algunas canciones, especialmente de este segundo disco, como la primera y la última. Pero es un tema de contraste, para que esto no sea una gran chapa… Y sí, empecé con la canción ‘No os creáis ni la mitad’, que no es la primera canción que hice pero sí fue la primera en la que entré en ese punto onírico. Es una historia que empieza pareciendo personal y gira en una serie de personajes de historias mías del anterior disco que se cuelan en la canción y cobran vida. Supongo que son influencias que no había tocado todavía, pero ya me gusta este contraste. Me gusta desengancharme un poco de la realidad”.

Eres diseñador de interiores (“decorador”, para tu padre), y supongo que a eso te dedicaste los 14 años que no hiciste música, ¿no?

“Sí, claro. ¡Que no es poco! Me hace gracia porque la gente me pregunta ‘¿y qué estuviste haciendo esos 14 años’… ¡pues vivir, coño! (risas) Ni que yo hubiera sido un Rolling Stones antes, y lo hubiera dejado… Sí, hice un simple disco, del que vendimos diez copias… Eso sí, lo llamamos Adiós, ahí lo hicimos bien (risas). Además está muy bien porque como no existía Internet no se pueden encontrar fotos apenas… aunque el disco está en Spotify. Y han colgado los singles, que me tiraría por el balcón casi. Hay uno hasta en inglés… infumable”.

Ahora que dices esto del inglés, ¿por qué sigues escribiendo mayormente en castellano si el catalán es tu primera lengua?

“Fue por una especie de inercia. Con Paperhouse no escribía en catalán por prejuicios, porque era la época del rock català y era muy duro. El castellano no era fácil pero era poco común, y en ese momento era lo que molaba, mucho más que el inglés. Y con estos dos discos de ahora fue por inercia. Yo leo mucho más en castellano que en catalán, y por eso tengo más facilidad de palabra en castellano. Pero en este segundo disco me he sorprendido mucho al escribir ‘El mort i el degollat’ y la primera parte de ‘El Sr. Esteve’ en catalán… me han salido del tirón. Es fácil escribir en catalán. Es una lengua muy tierna y muy puta a la vez… tiene expresiones y mucho juego para escribir. Eso no quiere decir que tire por este camino, todo se verá”.

De hecho, ‘El mort i el degollat’ ha quedado tan bien que es algo así como la carta de presentación de este segundo disco…

“Sí, y hemos hecho el videoclip, que ha quedado precioso. Aunque están haciendo un videoclip para ‘Una chica espectacular’ que tiene muy buena pinta. Pero ‘El mort i el degollat’ es una canción que me encanta, y busqué a Gloria Vilches, una chica valenciana, para que hiciera el clip, porque es una expresión popular valenciana (“Li diu el mort al degollat: qui t’ha fet eixe forat?”). De hecho el videoclip lo encargué hace diez meses con una maqueta grabada con el iPhone… porque es stop motion, es collage, han tardado diez meses en hacerlo, ¡en una jornada de diez horas sacaban 15 segundos!”.

¿Algún secreto del disco para terminar?

“Por ejemplo, ‘Superhéroe’ duraba el doble, es una canción capada. De hecho es la parte final de una canción. Cosas del productor. Estuvimos una semana discutiendo y me convenció… y ahora reconozco que ha quedado mejor. La parte de antes contaba toda una historia bastante larga sobre las primeras citas: todos hemos sido un superhéroe alguna vez. Me imaginaba una primera cita en un restaurante con la chica o el chica, con toda la artillería que podemos llegar a sacar, en dos horas. Y la canción iba de esto. Y ha quedado muy abierta al final, pero me gusta mucho”.

 

 

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