23/11/2011

El teatro Kapital de Madrid nunca ha tenido fama de ser garito de conciertos. No al menos de los que degustamos por aquí. Siempre ha […]

El teatro Kapital de Madrid nunca ha tenido fama de ser garito de conciertos. No al menos de los que degustamos por aquí. Siempre ha sido más conocido por sus siete plantas, sus bolas de cristal y arañas de pega colgadas del techo, y por ser lugar de esparcimiento para algunos famosillos. En fin, que la fama del lugar no viene precisamente por ser templo de ningún estilo musical, sino por ser lugar de peregrinación juerguil de la gente guapa capitalina y sus infinitos imitadores. Si las paredes hablaran, ya saben.

Pero aquella noche se gestaba algo especial allí, gracias a Heineken Music Selector: la visita de Fanfarlo, en plena gira española (15 en Madrid, 16 en Barcelona, 18 en Toledo y 19 en Cádiz) y ante las puertas de su segundo disco, que saldrá en los primeros pasos de 2012. Llegamos al concierto con los ecos de su notable debut Reservoir (2009) todavía resonando en alguna parte de nuestros oídos: un disco (otro más) de estos de ahora, donde parece obligatorio incluir al menos un violín y las canciones tienen que estar salpimentadas de “lalalas” y “uououos”. Que alguno de los miembros del grupo lleve un corte de pelo asimétrico, a lo Win Butler, también debe de ser una norma. La sombra de Arcade Fire es alargada.

Como curiosidad, Sergio Vinadé de Tachenko (si no era él, se trataba de su doble para las escenas de riesgo), estaba de pipa por ahí, enrollando y desenrollando cables minutos antes del concierto de Fanfarlo. El concierto estuvo bien, Fanfarlo sonaron perfectamente y, aunque no fueron especialmente simpáticos, tuvieron el detalle de presentar varias canciones del nuevo disco. Controvertida decisión: eso hizo que el efecto karaoke se diluyera un poco y la gente estuviera más dispuesta a escuchar que a moverse, pero no por ello desapareció el puto murmullo de fondo, molesto como siempre. Entre las novedades destacó ‘Replicate‘, de la que hablamos en su momento; ‘Tunguska’, basada en un sexy diálogo trompeta-saxo; la ochentera ‘De.cons.truc.tion’, canción nuevaolera que lleva rulando por ahí desde mediados de octubre; y la solemne ‘Flood’, con ribetes épicos, que tiene pinta de temazo y que fue precedida de una intro a capella entre Simon Balthazar y Cathy Lucas. De lo conocido sonaron, entre otras, ‘Finish Line’, ‘Comets’, ‘I’m A Pilot’, ‘Harold T. Wilkins‘ y en el bis ‘The Walls Are Coming Down’. Canciones que nunca fallan. Buen concierto, y su segundo álbum promete: pero agradan más en disco.

Con Hola A Todo El Mundo (deberían dar más conciertos como titulares) pasó al revés: en disco dan un poco de pereza, pero sus directos son delicia pura. Leche de teta. Los cinco -ellos tres con unas pintas que van desde Jesucristo hasta John Frusciante pasando por David Gilmour; ellas dos estupendas de la muerte- se reparten por el escenario, y ninguno sobra ni hace de menos: desde las castañuelas hasta el banjo, pasando por el acordeón, todo es armonía, buen rollo y paz mundial. Tuvieron una actuación generosa de casi una hora, donde le dieron a su disco debut y al EP de este año, Estela Castiza: ‘Hatem Prayer Team‘, ‘León Comunión’, A Movement Between These Two (imprescindible), ‘Maestra Algranza‘… todas impecables. El público se lo pasó pipa.

Y por cierto, aquella noche en Kapital no se vio a ningún jugador del Real Madrid. Ellos se lo pierden.

Texto – Álvaro Ramírez (alvarorcalvo)
Fotos – Carla Mir (heinekenpro.com)

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