10/11/2011

El combate de Wilco contra la eternidad se juega en momentos espacio-temporales no sincrónicos, pues no deja de ser extraño que la mejor y más […]

El combate de Wilco contra la eternidad se juega en momentos espacio-temporales no sincrónicos, pues no deja de ser extraño que la mejor y más estable formación de la que ha dispuesto la banda del mandamás Jeff Tweedy haya ganado su estatus de clásico con actuaciones sobradamente magistrales sobre el escenario pero cuyas cúspides, es justo señalarlo, han estado ubicadas en momentos de su discografía menos reciente.

Como demostraron en el siempre precioso Palau de la Música Catalana, Wilco es sobre las tablas una máquina perfecta que domina con clase y emoción una amalgama infinita de posibilidades. Dar inicio al concierto con la calma acústica y reflexiva de ‘One Sunday Morning‘ es un atrevimiento, sí, pero no está al alcance de muchos dejar enmudecido al personal con esa entrada, como tampoco es sencillo casar luego a la perfección ese country-folk con los virtuosos y aplaudidos guitarrazos de Nels Cline, sin parecer un Joe Satriani de rebajas, con los devaneos experimentales aprendidos del hoy escondido Jim O’Rourke, con el rock más americano (‘Monday‘) o el pop más épico y romántico (‘A Shot In The Arm‘). Todo ello es señal de identidad de una banda que aparece como imposible cruce del clasicismo de The Band junto al eclecticismo desafiante y chulesco de The Velvet Underground, un turmix irresistible sobre el escenario, lugar en donde mejor suenan sus últimas composiciones (en especial ‘I Might‘, o la sobrecarga de efectos de ‘Art Of Almost‘, un intento en recuperar parte del discurso conceptual de A Ghost Is Born (2004)).

A pesar de presentar el interesante The Whole Love (2011), el grueso del setlist siempre recayó en el imprescindible Yankee Hotel Foxtrot (2002), sucediéndose más temas de éste que del primero, con momentazos del calibre de ‘I Am Trying To Break Your Heart‘ (repleta de cachivaches de Glenn Kotche), ‘War On War‘, ‘Poor Places‘, o la cándida y celebrada ‘Jesus, etc‘. Fulminada más de la mitad del setlist con los dos LP, ya sólo quedaba lugar para una celebración no apta para sensibles, un paseo histórico junto a las inconmensurables ‘Via Chicago‘, ‘Impossible Germany‘ o ‘California Stars‘, demandada mediado el concierto, y que un jovial y relajado Tweedy concedió en los bises a un público entregado y en pie. Hipnotizada la audiencia e hipnotizada la banda, una metralla rockera alargó lo que nadie quería que terminara: ‘Heavy Metal Drummer‘, ‘Monday‘ y ‘Outtaside‘ verbalizaron el amor existente de Wilco con el público barcelonés. Bien pensado no había lucha contra la eternidad, sino que la teníamos ahí arriba, sobre el escenario, delante de nuestras narices.

 

Texto: Sergi de Diego Mas

Fotos: Heineken (del concierto en Madrid)

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