18/10/2011

Una cosa les digo: ir a un concierto después de haber hecho un viaje express (menos de 24h de estancia en Barcelona, ya se imaginan […]

Una cosa les digo: ir a un concierto después de haber hecho un viaje express (menos de 24h de estancia en Barcelona, ya se imaginan para qué) en el que has dormido muchas horas menos (muchas menos) que copas que te has tomado, es durillo. Pero si además en el bolo en cuestión te colocan de telonero a Mate, lo es un poco más. No iba a hablar de él y en realidad sólo lo haré de pasada porque me vale para valorar al titular del evento por contraste. Y es que, después de varias decenas de minutos escuchando canciones monótonas sobre noches que terminan en el espejo del alba y melancolías vespertinas bajo el sol del verano llegó este tipo de Nueva York, con la gorra de lado y una guitarra llena de pegatinas, y nos dejó por los suelos con una canción que habla de un tipo que va solo a un restaurante. Dice así: «Cuando estás solo en un restaurante, / dejas tu mochila y tu chaqueta en la silla de al lado / Y cuando tienes que ir al baño, no puedes dejarlas ahí, tienes que llevártelas, / Pero la camarera te ve levantarte con tu mochila y tu chaqueta / y tienes que explicarle que sólo vas al baño, / no estás escapándote, lo que pasa es que estás solo. / Y ella te dice que puedes dejar ahí tus cosas. / Y tú le respondes que no importa, que ya las has cogido / y que no retire el plato, / que a lo mejor comes un poquito más. / Y cuando estás solo caminando más tarde / puedes irte a casa o continuar caminando. / No hay razón para no seguir caminando / cuando estás solo«. Zas.

Al entrar en la sala nos recibió la sonrisa gigante de un tipo joven y no hispanoparlante que regentaba la mesa del merchandishing: discos, eps, singles, bolsos, cómics, fancines y camisetas. Creo que no me dejo nada. Buen surtido. El tipo en cuestión resultó ser Jack Lewis, hermano de Jeffrey, bajista de los Junkyards y, según descubrimos a lo largo del concierto, coautor de algunos de los temas que publica su hermano. Una de ellas ‘Time Machine‘, que cantan ambos a gritos, con las venas del cuello hinchadas como tuberías, fue de lo mejor. La despacharon hacia la mitad, en uno de los muchos arranques de punk que tuvo el concierto, que se movió precisamente en ese rango que va desde la descorazonadora ‘When You Are by Your Self‘ o la bonita ‘I Got Lost’, también de su recién publicado A Turn in the Dream Songs, y esta oda garajera.

Comentario aparte merecen los atuendos lo-fi de todos los presentes, así como el equipo con el que están por Europa de gira. El outfit (no sabemos aun si adoptar este término) de Jack era, con diferencia, el más reseñable. Zapatillas New Blance con calcetines negros, pantalones cortos, blancos, de los de cuatro dedos por encima de la rodilla, y camiseta blanca. Su hermano, que se quitó la gorra, lució camiseta de gato brillante, rota por la costura de la izquierda (por ahí asomaba  a ratos el sobrante del cinturón), vaqueros oscuros y zapatos sin calcetines. Baterista con camiseta de Herman Dune y teclista con shorts y camiseta con estampado de leopardo.

La chica, que eran tan indie que no pidió correcciones a la mesa como el resto tras los primeros temas («not me, I’m just fine»), es al parecer la baterista de una banda de Nueva York cuyo nombre no retuve, pero en esta gira va con Jeffrey tocando el piano. (Cuando digo piano, digo esto. No se piensen) ¿Lo había tocado antes? A lo mejor no, pero a Jeff le gusta: «she’s actually doing a pretty good job». Jack también tenía piano. Lo que no tenía era soporte de piano, así que se lo hizo con una banqueta de la barra, la caja de la recaudación del merchandising (creo) y un tocón de madera. Literal.

Así el concierto sonó todo lo sucio que debía. Con momentos para el suspiro, para el desgarro punk, con solos de guitarra (acústica y distorsionada) incluidos, e incluso para la reflexión filosófica. Así ocurrió en ‘Water leaking, water moving’, que a poco que le prestes atención te suelta cosas como «The things I want might just be trouble, I might be left with only rubble / But I´ve too much confidence / to only do things that make sense».

También hubo mención, como no, para el #15O, que tenía lugar ese día. Jeffrey dedicó un tema a los manifestantes y dijo, con algo de temor a que no fuese así, que esperaba encontrase Nueva York igual de movido cuando volviese por allí en Noviembre. Volviendo a lo nuestro, también hubo «películas». Así las llama él. En Madrid Jeff proyectó una de Marco Polo, una de marcianos, y una genialidad/crimen (abajo en el video) con la mítica ‘Mojo Pin‘, de Jeff Buckley, como homenajeada/víctima.

Fue el cierre suigéneris de un concierto que no tuvo ningún momento de verdadero éxtasis, pero al que, incluso medio muerto, es imposible arrepentirse de haber ido. Lewis es divertido e ingenioso, y si le presta atención dice mucho más de lo que sugieren los sonidos que acompañan a las letras, brillantes casi siempre. Y se lo pasan genial. Ver a la teclista saltar con una pandereta en cada mano y una sonrisa que no le cabe en la cara mientras baila con los Junkyads es una gozada.

Si están a tiempo, no se lo pierdan. Mañana (19) está en Zamora (por Dios, si algún zamorano está leyendo esto que se pronuncie) y aun le quedan Zaragoza (20 de Octubre, La Lata de Bombillas) y Barcelona (21 de Octubre, La2 de Apolo).

Y una de regalo.

Publicidad
Publicidad