22/09/2011

Mírenle, ese es Jason Molina: un tipo con camisa de cuadros y una ceja que bien podría pasar por herrero serbocroata o por camionero canadiense. Pero […]

Mírenle, ese es Jason Molina: un tipo con camisa de cuadros y una ceja que bien podría pasar por herrero serbocroata o por camionero canadiense. Pero no es ninguna de las dos cosas. Molina es uno de los tipos más grandes de la música americana de la última década. Líder de Songs:Ohia y Magnolia Electric Co.; autor discos como el mítico Pyramid Electric Co., frío y duro, terriblemente emocionante (escuchen esto). ¿Dónde está?. En 2009 publicó aquel álbum a medias con Will Johnson y el que fue tercer LP de Magnolia Electric Co., Josephine. Desde entonces, nada. Salvo cancelaciones y silencio. ¿La culpa? Pues al parecer de las drogas. Hace unos días, su sello, Secretly Canadian, explicaba que Molina ha pasado el último año y pico entrando y saliendo de diversos centros de desintoxicación y hospitales de Inglaterra y Estados Unidos. «Nadie puede saber qué pasará en el futuro, pero nos sentimos muy animados por los últimos avances que Jason ha logrado en el camino de volver a ser una persona sana y productiva de nuevo». Pero Jason no tiene seguro médico, así que las facturas se acumulan y el dinero no alcanza, por eso su familia se lo pide a sus fans (esta es la cuenta de PayPal). La situación debe ser verdaderamente jodida para llegar a algo así. En este momento, Jason está en West Virginia, en una granja, rodeado de gallinas y cabras. Allí recibe visitas de familiares y donaciones en metálico para su fondo sanitario. También cartas y postales de apoyo (esta es la dirección: Jason Molina / P.O. Box 423 / Beaver, WV 25813), aunque no sabemos si las lee. En los comentarios a la nota en Secretly Canadian, Nancy, una mujer que dice ser su tía, asegura que Jason «is doing wonderful… but will be unable to receive mail personally yet from his fans… Only family for a while». En fin, una historia dramática. Nuestros mejores deseos. Gracias a @carlerg por el aviso.

«Granted that I ever, ever stop playing to win / could you find it in the cards to bring me to the light / and then Texas said to West Virginia wind / come get in…»

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