17/06/2011

Cerramos este repaso del Sónar 2011 (lean aquí la primera parte) a cargo de David Jiménez, tras la jornada inaugural de ayer en el Sónar […]

Cerramos este repaso del Sónar 2011 (lean aquí la primera parte) a cargo de David Jiménez, tras la jornada inaugural de ayer en el Sónar Día, muy enfocada a las propuestas más fronterizas y experimentales. Hoy empieza lo bueno, que dirán muchos, la fiesta, la contundencia, el desfase. Desde el gran Four Tet en el Sónar Día esta misma tarde, a Boys Noize esta noche, pasando por los controvertidos Die Antwoord, por Dizzee Rascal (que repite un año después) y transportándonos también a la jornada de mañana sábado, liderada por un clásico como Paul Kalkbrenner, acompañado de Jackmaster, Surgeon o Apparat. ¿Ya han cogido fuerzas? Más les vale. Lean, hagan las últimas anotaciones… y a la batalla.

DESBAILANDO LO BAILADO

Sin un Jeff Mills, un Laurent Garnier, un Dave Clarke o un Richie Hawtin (aunque este está pululando por Barcelona) que llevarse a la boca, podría parecer que el Sónar ha quedado huérfano de techno. Craso error. A rey muerto, rey puesto, dicta la sabiduría popular. Y en esas están una generación de nuevos talentos y otros que ya se han consagrado del todo para hacer ver que al género le queda aún mucha cuerda.

Boys Noize (viernes, 4:45h, SónarClub), el chico que está haciendo bailar a toda Berlín (y a media Europa), es la gran joya del techno con vocación más pistera. Desde hace unos años domina la escena gracias a una ristra de maxis de excelente factura y a una técnica depuradísima, algo que se echa en falta en muchos de sus congéneres. El éxito de su propuesta se basa en un plan bien urdido que tiene como ingredientes el talento (‘The Bomb’ y ‘Jeffer’, son auténticos hits revienta pistas) y la ambición empresarial con su sello Boys Noize Records, una fuente inagotable de potenciales bombas bailables como Brap! y cantera de nombres de primera línea como Housemeister, Shadow Dancer y Djedetronic (viernes, 4:00h / 6:15h, SónarClub) que escoltará al alemán antes y después la su actuación.

Paul Kalkbrenner (sábado, 3:30h, SónarPub) es el otro gran icono berlinés (sobre todo, tras su exitosa BSO de Berlin Calling) y acude al Sónar en plan maestro de ceremonias de una legión de fieles que se derriten por su techno rítmico, progresivo y levemente épico marca de la casa (la de Bpitch Control). Una de esas actuaciones bigger than life para los adeptos y una buena oportunidad para los que apenas le conocen (su éxito por estos lares aún está in crescendo, ni punto de comparación con la idolatración que se le rinde en el norte europeo), para presenciar una lección de esa electrónica que busca el firme pero que en ningún momento baja el nivel de calidad.

Por su parte, Steve Aoki (viernes, 2:15h, SónarPub) es uno de los culpables del colapso del nu rave. No lo digo en tono peyorativo, el chicle no daba más de si y él lo único que ha hecho es acelerar su defunción encaminándolo a un punto de no retorno del que puede aflorar la brutalidad de Bloody Beetroots… o Zombie Kids. Sus cachondas sesiones buscan el KO por la vía rapida: un hit rompepistas tras otro, una actitud más cercana al hardcore que a la música dance y una alienación total con su público, tachado por los que lo censuran como quinceañeros puestísimos. La hora a la que lo han puesto es para matar a los del Sónar. Este tío lo que le va es cerrar festivales.

Aoki comparte con A-Trak (viernes, 4:15h, SónarPub) la voluntad inequívoca de apostarlo todo al baile, pese a quien le pese. El canadiense hace tiempo que dejó de ser el DJ de Kanye West para convertirse en un valor seguro que combina la mejor técnica (esas manos son la envidia de cualquier turntablista) y un gusto exquisito por el funk y el house que no deja los pies quietos. Ya sea por A o por B siempre se mantiene en la cresta de la popularidad. Ahora gracias a la maldita ‘Barbra Streisand’ (su colaboración en Duck Sauce con Armand Van Helden), facilona como pocas pero que se engancha cosa mala.

James Murphy (viernes, 5:30, SónarPub) vuelve, tristemente, sin LCD Soundsystem (hay que asumirlo ya), pero eso no significa que los ecos del mítico combo neoyorquino se borren de un plumazo de sus otras facetas. El neoyorquino es uno de los pocos DJs que pueden presumir de tener una maleta infinita, que enmascara su rudimentaria aunque valiente (hay discos que son directamente incuadrables) forma de pinchar, en la que cabe de todo: funk setentero, post punk, rock y electrónica de ayer y de hoy. Para los que tengan mono del legado de su mítica banda les puede servir la actuación como magnífica lección para saber con qué mimbres se generó el sonido de uno de los grupos más trascendentales de la última década.

El techno más severo, oscuro y obsesivo vendrá de la mano de las actuaciones de Surgeon (sábado, 4:15h, SónarClub; ¡por fin!), un magnífico DJ ducho en todas las ramas del género más esquizas, y de Silent Servant (sábado, 5:45h, SónarClub), que después del gran sabor de boca que dejaron el año pasado sus compañeros Sandwell District, tendrá la misión de mantener el nivel echando el cierre al festival.

El cambio de tercio llegará con un Trentemøller (viernes, 23:30h, SónarPub) que ha ido creciendo con el paso de los años tanto a nivel compositivo como en sus directos. De ser un simple DJ más a controlar una banda en uno de esos megaconciertos cuidados al detalle que tanto gusta en festivales de esta envergadura. Esta vez aterriza en Sónar con un álbum nuevo bajo el brazo, el oscuro y evocador Into the Great Wide Yonder, y un renovado show visual. Apparat (sábado, 19:00h, SónarHall) que hace tiempo que dejó de ser una joven promesa para convertirse en un valor seguro, también se presenta en formato banda, y se desalinea del concepto pistero que ha ido rodando estos años con Moderat. Por último, una de las revelaciones de este 2011 y uno de los nombres de los que se va a hablar mucho en nada es Actress (sábado,20:30h, SónarHall), el eslabón perdido entre Detroit y la modernidad. Su nuevo disco, Splazsh, es una maravilla de ritmos marciales y etéreos con ecos vocale que tienen sus clímax en joyas como ‘Lost’ y ‘Bubble Butts And Equations’.

DIE ANTWOORD (vienes, 03:15h, SónarPub)

Motivos para creer: El combo surafricano con la imagen más decrépita del panorama hip hop (parece que entre ellos y la sobredosis sólo medie un par de chutes) lo está petando con $O$, un disco repletito de hits, a los que les hubiera venido de perlas haberles recortado un poco la duración (con 2-3 minutos por canción iban más que sobrados). ‘Enter The Ninja’, ‘In Your Face’ o ‘Beat Boy’ son autenticas bombas en una propuesta que tiene un pie en Vanilla Ice y otro en Aqua (ya me pueden llover las piedras). Entre eso y los guiño a Keith Haring y a District 9, a mi me tienen totalmente vendido, a pesar de solaparse durante un buen rato con Aphex Twin, terrible. Pero pensad una cosa, ¿quién estará dentro de diez años aún activo/vivo y quién no? Pues eso, corriendo a verlos.

Si te convence…

Dizzie Rascal (viernes, 01:1h5, SónarPub) repetirá en el festival después de comerse el sólito el SónarClub el año pasado. Sin apenas novedades destacables que llevarse a la boca, más allá de su colaboración en el ‘Loca‘ de Shakira (la Yoko Ono del Barça), puede que si ya lo vistes te interese más buscar otras novedades; si no es el caso, no sé a qué esperas a ir a verlo.

A Yelawolf (sábado, 17:15h, Sónarvillage), lo están vendiendo como el nuevo Eminem. Eso no tendría por qué ser un inconveniente. El problema es que la imagen que vende es la del Eminem serio, mustio y trascendental de 8 Millas (tío, cómprate una madre nueva). Vamos, el que tiró por la borda su carrera. Eso sí, el reguero de catárticos singles que el de Alabama va a presentar en el Sónar tienen una clara vocación masiva. También todos los topicazos posibles para ser vilipendiado… y acabar triunfando. Así que puede ser una ocasión inmejorable para poder soltar en plan perdonavidas “yo estuve ahí cuando aún era un don nadie”.

KATY B (viernes, 17:30h / 2:00h, SónarDome / SónarLab)

Motivos para creer: La niña de los ojos de la electrónica británica presenta un pop bailable que intenta emular a las divas de principios de los noventa (como Rozalla o Robin S), a base de bass music, voz cristalina y unas composiciones brillantes e irresistibles como ‘Ligths Out‘ o ‘Broken Record‘. Tiene un disco en el que tanto le da por recrearse en su faceta más housera y pistera, como juega a ser una dama herida con un fondo sonoro entre el dubstep y r&b (quizá los momentos menos inspirados). Actúa por partida doble el viernes. Yo recomiendo verla en el Sónar de día, ya que así resultará menos trágico el desastre horario con que el festival nos obsequia esa noche, ¡es que se solapa todo!

Si te convence…

El joven Toddla T (viernes, 4:45h, SónarLab), es otro de los que aman la música house de principios de los noventa y a partir de esa máxima vehicula su discurso sonoro. Exquisitos temas (‘Take it Back’ es un himno nocturno de los buenos), irremediablemente bailables e irresistibles de corear, por los que cualquier diva en desahucio pagaría con su vida.

Yelle (sábado, 23:30h, SónarLab), vuelve al Sónar después de demostrar hace dos años que lo suyo no era un capricho para ir paseando modelitos sobre el escenario. Cualquier duda que aún pudiera haber queda despejada en con un segundo disco, Safari Disco Club, poco rupturista (nadie lo pedía) pero igual de inspirado que su debut. La amiga fea que se viste de guapa (al menos no se viste de esperpento cómo la Gaga) vuela ya sola con un ramillete de canciones que se sostienen por su desparpajo pop con marcado acento francés. Y es que ella sabe produce buenos discos justo y cuando tocan (a ver si os enteráis, Sebastian y Uffie).

Algo que no sucede con Lauryn Hill, que esperando y esperando a que acabe por dar una continuación a esa maravilla que es The Miseducation of… (supongo que tener que criar a cinco vástagos es incompatible con la creación), al final ha ocurrido lo que tenía que ocurrir: lo que podría pasar perfectamente como su nuevo disco, lo ha parido una chica de Kansas City que responde al nombre de  Janelle Monáe (sábado, 23:30h, SónarPub) y que está llamada a ser la gran voz de la black music contemporánea. The ArchAndroid, su debut tiene embelesado a crítica y poco a poco a gran parte del público, mezclando ternura y descaro, y centrifugando cualquier estilo habido y por haber para una obra con carcasa conceptual, pero que es mucho más que eso. Es simplemente uno de los mejores álbumes de lo que llevamos de siglo. Su directo ya pasó por la Sala Apolo hace bien poco y las opiniones no dejan lugar a dudas: tenemos una señora artista. Obligado.

JACKMASTER (sábado, 4:00h, SónarLab)

Motivos para creer: El año pasado cerró los fastos del Sónar de día con una de las sesiones más memorables que se recuerdan, lo que le ha valido para que en 2011 aterrice de el salto a la noche para hacer de maestro de ceremonias de su sello Numbers. El inglés es una batidora de estilos con sólo un objetivo: hacer bailar a la gente. Guetto tech, house ibicenco, funk y electro ochentero, detroit techno o el dubstep más abierto de miras: nada queda vivo en las manos de este inglés que tiene toda la pinta de convertirse en the next big thing. Más aún tras su reciente y alabado mix para la serie Fabriclive, el bautismo de la gente que va a ser grande.

Si te convence…

Numbers se ha ido agenciando poco a poco un reputación como hogar de todas aquellas propuestas iconoclastas y únicas de la música de baile. Entre lo más representativo está Deadboy (sábado, 3:15h, SónarLab), aunque por ahora no me llama tanto la atención como su jefe, y el experimentado Lory D (sábado, 4:45h, SónarLab), bregado ya en mil batallas a base de poner patas arriba los escenarios con sus sesiones de acid y techno inclemente.

Africa Hitech (sábado, 00:30h, SónarPub) son la nueva gran apuesta de calidad (y van…) de Warp. Electrónica avanzada y futurista mezclada con ritmos tropicales que evita caer en el chabacanismo del turista hooligan.

FOUR TET (viernes, 19:15h, SónarVillage)

La electrónica delicada, emocional y evocativa de Four Tet volverá a estar presente otro año más en el festival barcelonés. Y no sabes lo que se agradece se agradece que podamos volver a disfrutar las bellísimas  ‘Angel Echoes’, ‘Everything is Alright’ y, claro, ‘Smile Around the Face’, junto a sus nuevas composiciones. El inglés más discreto de toda la electrónica de su fanfarrón país tendrá que hacer llegar sus depuradas y llenas de matices canciones desde un escenario poco dado a la exquisitez sonora. Esperemos no tener que arrepentirnos de no haberlo programado en un enclave un poco más pequeño y cerrado.

Si te convence…

Otro con una formación musical de rata de conservatorio es Agoria (viernes, 15:45h, SónarVillage), que viene a presentar en el marco del festival Impermanence, su último álbum, del que se despide definitivamente del techno más ortodoxo. En sus anteriores discos siempre había querido mantener la pulsión del género desvistiéndolo de todo lo superfluo, pero creo que nunca le había quedado tan bien como en esta ocasión, sobre todo en temas tan estimulantes como ‘Panta Rei’ y ‘Speechless‘. Ahora, me juego un brazo a que estando programado en el Village, la última media hora va con el bombo a piñón fijo. Será Sónar de día y todo lo que tu quieras, pero el escenario del césped artificial está mucho más cercano en cuanto a público al Club (donde el francés ha llegado a cerrar algunas ediciones) que el Hall (donde actuó el año pasado junto con Francesco Tristano).

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