10/06/2011

La entrada en taquilla para ver a estas dos bandas costaba 21 euros. Un precio bastante superior al habitual para bandas nacionales y que hubiésemos […]

La entrada en taquilla para ver a estas dos bandas costaba 21 euros. Un precio bastante superior al habitual para bandas nacionales y que hubiésemos pagado con más gusto si el bolo no hubiese tenido lugar en la Rockitchen. Un garito lejos de todo y cuya calidad de sonido está sólo a la altura de la calidad de su logo. Cuando el volumen no es excesivo y la canción no es ruidosa, pase. Pero claro, ayer sobre el escenario estaban La Débil y nudozurdo. Ya me dirán. Dejo apuntado esto aquí arriba para que lo tengan en cuenta. Y ya no me quejo más pero, en serio, ¿soy yo sólo? ¿es cosa mía que le tengo manía al sitio y me sugestiono? Técnica al margen, ayer teníamos muchas ganas de ver cómo había evolucionado el show arrollador de los de Torrijos y de escuchar en directo los nuevos temas de nudozurdo, que ya pusimos por las nubes en su día. Platos muy fuertes y expectativas muy altas. Y nos fuimos contentos, pero no llegamos al trance.

Empezaron La Débil, que siguen donde les dejamos en noviembre. Su directo es un ejercicio de post-rock brutalista, de rock experimental/ganadero. Yo qué sé, de actitud pura. El set list sigue centrado en Lucha Perro, pero ya ayer creímos intuir cosas nuevas. Y nos gustaron. Entre las novedades de su directo destaca la omnipresencia (todavía más) de la percusión. Las ‘batucadas’ se han normalizado y hay momentos de una descarga de energía brutal, con el baterista de pie, bailando y aporreando (viva Za!), el percusionista ídem y el guitarrista con una maraca en una mano y una pandereta en otra subrayando los golpes de sus colegas. Enorme. Empezaron con ‘Lucha Perro/Vuelve héroe’ y cerraron con ese mantra hipnótico que se pregunta aquello de «¿quién será la próxima víctima del hambre?«. En medio, un a capella de ‘Cazadores de ciudad‘, escrita por Chicho Sanchez Ferlosio y (por lo visto) popularizada por Amancio Prada. Una puñalada a la ciudad y al asfalto. Ya lo habíamos visto, pero nos volvió a llegar. Insistimos: queremos lo nuevo ya.

Y tras La Débil llegó nudozurdo, esa banda que ha conquistado a un servidor con su último trabajo, Tara Motor Hembra, y que por desgracia nos despacharon con un concierto algo irregular. Sobre todo en la primera mitad (a pesar de ‘Golden Gotelé‘, la cosa pareció no arrancar oficialmente hasta ‘Prometo hacerte daño‘). Y sé que en esto probablemente voy a discrepar con la mayoría, que se lo pasó en grande cantando los himnos se Sintética, que cayeron. ‘El Hijo de Dios‘, aclamado como si fuese tal, es un tiro en directo, pero fue quizás en la que menos brilló Leopoldo Mateos como vocalista. El único en su banda que lleva micro, por cierto. Nada de coros. Y eso se nota. Durante todo el concierto Leo introdujo variaciones sobre los giros vocales registrados en los discos. En muchas ocasiones para bien, pues creaba disonancias que le iban como anillo al dedo a esas atmósferas enfermizas que tienen muchos de sus temas. Pero en otras, y este fue el caso en ‘El Hijo de Dios’, simplemente quedaron como momentos de falta de afinación. Mucho mejor estuvo como guitarrista. De hecho, los mejores momentos del concierto le tuvieron a él como protagonista, alejado del micrófono, ante el público, rasgando la guitarra e incluso contorsionando sus casi dos metros (a ojo) de cuerpo delgado. Ocurrió, por ejemplo, en ‘Dosis modernas‘, en ‘No me toquéis‘ (qué letra…) o en ‘Laser love’. Con esta empezaron un bis de altura coronado con Mil espejos‘, canción que resume muy bien las virtudes de esta banda (su capacidad para crear atmósferas tristes, el potencial empático de la voz de Leo cuando atina y las letras dolorosas), y ‘Negativo‘, otro trallazo. Acertado final para dejarle a uno con buen sabor de boca, aunque anoche nosotros esperábamos más.

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