23/04/2011

Como si esto fuera una novedad, pensarán. Y estarán en lo cierto: a estas alturas ya no lo es. Estamos tan acostumbrados a que The […]

Como si esto fuera una novedad, pensarán. Y estarán en lo cierto: a estas alturas ya no lo es. Estamos tan acostumbrados a que The National hagan canciones estratosféricamente bellas con regularidad que asumimos que lo suyo, más que un cuidado y trabajado proyecto musical, es una fábrica de churros (de lujo). Diez años de inmaculadas composiciones les avalan, agudizándose la magia en los últimos seis con, lo decimos siempre, tres álbumes seguidos (Alligator, Boxer y High Violet) de matricula de honor, de placa conmemorativa y llaves de la ciudad. Por esta razón, por la dificultad que entraña alcanzar semejantes cotas de excelencia, es justo y de agradecidos valorar como es debido la calidad de todas sus composiciones. Incluso de las a priori menores como la reciente ‘Exile Vilify’, un encargo para la banda sonora del videojuego Portal 2 que, valga la redundancia, no tiene nada de encargo. Ya lo vimos un mes atrás con ‘Think You Can Wait’ (menudo descubrimiento Sharon Van Etten), Matt Berninger y los hermanos Dessner y Devendorf no hacen nada de cualquier manera. Déjense llevar por la delicada melodía de piano, la dulzura en este caso de la voz de Berninger (menos grave de lo habitual) e intenten no conmoverse cuando entran los arreglos de cuerda… les costará. Y la pregunta al aire: ¿acaso ‘Exile Vilify’ no sería otro apropiadísimo cierre para High Violet? Pues eso, que The National deslumbran hasta los entrenamientos.

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