03/04/2011

Al contrario de lo que dicen algunas crónicas del paso de No Age por Madrid y Barcelona esta pasada semana, yo no considero que el […]

Al contrario de lo que dicen algunas crónicas del paso de No Age por Madrid y Barcelona esta pasada semana, yo no considero que el dúo de Los Ángeles sea garantía segura encima de un escenario. Sin ir más lejos, la primera vez que los vi, en el Primavera Sound 2008 –donde estrenaban su grandioso Nouns– me parecieron bastante aburridos, y meses después en La [2] de Apolo tampoco me convenció ese sonido destartalado y desafinado del que hacían gala. Algo cambió, sin embargo, en el pasado Primavera Sound 2010, donde gracias a un tercer miembro encargado de las programaciones y sonidos colindantes, y a un mayor interés de Randy Randall y Dean Allen Spunt por mejorar el sonido, No Age convencieron por primera vez a un servidor. Luego llegó la publicación del colosal Everything In Between, un disco mucho más elaborado que sus predecesores, y la ascensión culminó, precisamente, en la sala Bikini de Barcelona el pasado jueves 31 de marzo, donde No Age dieron un auténtico recital de contundencia punk, espíritu lo-fi y volumen arrollador. El contexto no era el adecuado, pero ellos estuvieron enormes. (Fotos: Steven A. J. Beijer)

Si no les conociéramos, ver a los tres miembros en directo de No Age es cuanto menos cómico: a la izquierda, el miembro extra encargado de las programaciones, bajito, corpulento y vestido de traje; en el medio, el batería, cantante y frontman Dean Allen Spunt, vestido con camiseta y jersey de cuello de pico, como si fuera un Vampire Weekend; y a la derecha, el guitarra Randy Randall, anclado en los 90 con melena grunge, camisa tejana y una estatura notoria. Que de esta combinación salgan trallazos como ‘Eraser‘ o ‘Glitter‘ es cuanto menos curioso, y si a eso le sumamos un contexto desafortunado, la sensación acaba siendo agridulce. Lo definió bien Randy: «Podéis bailar y moveros, aunque estemos en la Estrella de la Muerte«, haciendo referencia a la cuidada decoración de la sala Bikini, que por desgracia (e incomprensiblemente) se quedó muy grande para recibir a unos No Age que merecían un lugar más pequeño y cercano a los clubs en los que empezaron su andadura.

Porque la altura del escenario y la floja afluencia de público (apenas media sala, y siendo generosos) marcaron cierta distancia entre grupo y público. Ellos lo dieron todo, desde las iniciales ‘Life Prowler‘ y ‘Teen Creeps‘ (ya es un clásico que la disparen a la segunda de turno, y bien que hacen), con el simpático Dean haciendo muecas y un poco el tonto, la tranquilidad del tipo de las programaciones y los intentos de Randy de romper un poco ese hielo. Un ruido atronador (seguramente excesivo), pasajes instrumentales perfectos para enlazar las canciones y compensar el ritmo frenético generalizado, y luego cañonazos del calibre de ‘Fever Dreaming‘ (espectacular), ‘Depletion‘, ‘You’re A Target‘ y, claro está, ‘Eraser‘. Randy acabó bajando al público (igual que en Madrid), y en el tema final se formó un intento de pogo penosamente disuadido por unos seguratas de la sala Bikini completamente absurdos, a los que el propio Dean acabó pidiendo calma. Total, que en sala pequeña hubiera sido tremendo.

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