15/02/2011

De entrada, ‘Orion’s Belt‘. La típica canción de despedida, la eclosión de un concierto, el arrebato final… disparada en el primer segundo. La manera de […]

De entrada, ‘Orion’s Belt‘. La típica canción de despedida, la eclosión de un concierto, el arrebato final… disparada en el primer segundo. La manera de susurrar hola diciendo adiós y de desarmar al respetable con, probablemente, su canción más carismática. Los bajos retumban. La batería arranca. Las guitarras se enredan entre si. Ramón canta. La sala Apolo enmudece, y él suelta «we say goodbye» entre uno de tantos «tears in my eyes«. Y después, ese momento indescriptible en el que la canción decide que es momento de iniciar el ascenso y aplastar con tres minutos de épica en estado puro. Ramón rompe una cuerda de guitarra y sigue tocando, lo que antes retumbaba ahora tiene un sonido excelso, lo que parecía una apuesta suicida de inicio se ha convertido en el mejor homenaje a una carrera inmaculada. Madee empezaron diciendo adiós. Después, el trayecto de una banda que pasa a engrosar la categoría de culto, no solo por los cuatro fantásticos discos que dejan a sus espaldas, no solo por haberse alzado como baluartes del rock épico deudor de tanto Sunny Day Real Estate como del post-rock, sino porque Madee dieron, en su despedida, el mejor concierto imaginable. (Fotos: Rubén Navarro)

La sensación era tal que a medida que los seis miembros de Madee avanzaban en el repertorio, especialmente centrado en L’Antarctica y Orion’s Belt (sus dos álbumes más recientes), más agridulce era la sensación. Cuanto mejor era el concierto, mayor era la tristeza de saber que aquello era una despedida. Y fue, mal que nos pese, una constante a lo largo de la noche, empezando por una descomunal ‘The Wounded‘, enchufada después de ‘Orion’s Belt‘ y que empezó a desencajar mandíbulas la primera vez que explotó, justo después del segundo de silencio antes del estribillo, ese instante en el que los coros anuncian la llegada y todo estalla. La contundencia era apoteósica, ayudada por un volumen altísimo y un sonido cristalino como pocas veces hemos vivido en el Apolo.

De allí en adelante, pues imaginen. De la comunión en ‘I’m A Green Swimminpool‘ a la delicadeza explosiva de ‘L’Antarctica‘ (¡menudo final!), al recuerdo de Orion’s Belt con la maravillosa ‘Fallen Heroes‘ y ‘Alnitak‘. Que si algún chiste de Ramón, que si algunos despistes del batería (solventados más que elegantemente), que si comentarios de amigos entre el público. Y empieza la recta final con ‘Polonium‘, otra canción que, como la mayoría, sonó mil veces más agresiva, más grande, más descomunal que nunca. O quizá esa era la sensación. Pero no, no. Ramón se desgañitaba gritando «maybe needed time / maybe needed space«, y luego en ‘Jinnayah‘ con lo de «we should take our chances«. Un recuerdo de Songs From Cydonia con ‘Ten Times‘ (renombrada en el setlist como ‘Teen Times’), y la ternura de ‘Mu‘ que da paso a ‘Mintaka‘, con ese momento de piano desnudo a mitad de canción que desemboca en el estallido tan Sunny Day Real Estate que solo ellos sabían hacer así de bien.

Aplausos, lamentos en voz baja, cámaras inmortalizando el momento. Y en general, una falta de emotividad que quizá explica el porqué de esta disolución. Madee fueron una máquina engrasadísima, ejecutaron sus canciones como seguramente nunca lo habían hecho, con una precisión e intensidad impresionantes. Pero no parecían, y es una impresión, tristes por dejarlo. Ni siquiera un bis colosal formado por cuatro canciones, inaugurado por la redonda ‘Clumsy‘, de Secret Chamber, e ‘Impulsor‘, de Songs From Cydonia, sirvieron al respecto. «Ahora sí, adiós«, decía Ramón. Y llega ‘Transference #2‘, la culminación pop de toda la trayectoria de Madee, la última canción que compusieron para L’Antarctica, su canción objetivamente más perfecta. La que cerraba un círculo perfecto de una noche iniciada por ‘Orion’s Belt‘ y que acabó de rematar ‘A Lack Of Bravery‘, no porque sea su mejor canción sino porque tiene un final tan desbocado, tan fiero, tan extenuante, que sirvió para acabar de dejar la piel restante encima del escenario. Y «we cannot rewind«, y «life just passes by«.

Así que sí, la mejor despedida posible. Pero que alguien les convenza para que se reúnan porque no nos podemos quedar sin un grupo así.

Madee darán su último concierto el próximo viernes 18 de febrero en la sala Clap de Mataró.

Setlist de Madee @ Apolo (13/02/11)

‘Orion’s Belt’
‘The Wounded’
‘I’m A Green Swimmingpool’
‘Fallen Heroes’
‘L’Antarctica’
‘Alnitak’
‘Polonium’
‘Alnilam’
‘Jinnayah’
‘Avalanche’
‘Ten Times’
‘Mu’
‘Mintaka’

—–

‘Clumsy’
‘Impulsor’
‘Transference #2’
‘A Lack Of Bravery’

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