14/01/2011

El pasado 21 de noviembre de 2010, coincidiendo con la visita de Arcade Fire a Barcelona, tuvimos la ocasión de pasar 15 (estrictos) minutos con […]

El pasado 21 de noviembre de 2010, coincidiendo con la visita de Arcade Fire a Barcelona, tuvimos la ocasión de pasar 15 (estrictos) minutos con uno de sus miembros, Richard Reed Parry (en la foto, el más alto), para elaborar un artículo que aparece en la revista Rock Zone de este mes (por cierto, acaban de estrenar televisión). Gracias a ellos, sin embargo, ahora que la revista lleva algunos días en la calle, nos han permitido publicar la entrevista íntegra en indiespot, aprovechando que se trata de Arcade Fire, sin duda el grupo del año. No en vano, su reciente The Suburbs fue coronado como mejor disco internacional de 2010 para nosotros, y el susodicho concierto, en el Palau Sant Jordi de Barcelona, como el mejor (también) del año. Una buena manera de culminar un año espectacular, de hacer balance de su ya notoria trayectoria, y de conocer un poco mejor a Richard Reed Perry, multiinstrumentalista (toca desde la guitarra a la batería, pasando por el doble bajo, los teclados o el acordeón), que según cuentan es el miembro más cercano al núcleo duro del grupo, que forman el cantante Win Butler y su esposa, Régine Chassange.

¿Qué tal fue el concierto de anoche en Madrid?

Genial, el público fue increíble.

¿Tenéis malas noches vosotros también? ¿De qué dependen?

Claro que las tenemos. Depende de todo… el público ayuda mucho. En España es increíble.

The Suburbs es un disco realmente ambicioso, ¿estáis sorprendidos de que haya sido tan bien recibido?

No sé si sorprendido… supongo que sí. No acostumbro a leer muchas revistas, pero sé que las críticas han sido positivas. No diría que estoy sorprendido, pero es genial que la música esté conectando con la cultura y la gente. Tiene sentido para mí, viendo lo que ha pasado hasta el momento.

¿Ha sido un disco difícil de hacer? Veníais de una gira larguísima, es un disco grande, con 16 temas…

Fue difícil, y largo. Hacer discos es complicado. Este grupo se vuelve bastante microscópica sobre algunas cosas, y es un disco largo… demasiado largo. Pero está bien, tiene sentido que sea tan largo, creo. Básicamente, en vez de hacer un disco, hicimos dos álbumes llenos de canciones: así que sacrificamos algunas, y el resto están en The Suburbs. Podría haber sido más largo de lo que es. Pero es complicado, sí, estar en este grupo es complicado. Mucha gente. Muchas ideas.

¿Cómo trabajais las canciones con tanta gente?

Trabajamos las cosas en pequeños grupos de gente, de tal manera que no haya más de tres personas dándole vueltas a algo a la vez. Y sí, cuando improvisamos y lanzamos ideas, somos más gente (nunca todos), y todo se vuelve un poco más caótico (risas). Pero lo dividimos en grupos más pequeños y nos funciona.

Y el hecho de que el álbum tenga 16 canciones, divididas en bloques de cuatro en el vinilo, ¿eso es intencional?

Sí, lo es. Completamente. No desde que empezamos, claro, pero queríamos que fuera largo y cuando empezamos a trabajar con las canciones, empezó a ser bastante claro que se podía dividir en mitades y cuartos, y que se podía escuchar bien en pequeños trozos.

Es vuestro disco más diverso, además…

Sucede naturalmente en este grupo lo de escribir canciones diferentes y de diferentes estilos. Y sí, tampoco es que sea nuestra misión hace un disco súper diverso, pero es algo que sucede.

¿Y quizá ahora estáis más liberados para hacer lo que os venga en gana?

Claro. Funeral es un poco caótico también, estilísticamente diverso, aunque no tanto como The Surburbs. Y Neon Bible… no. Ese disco es como un túnel.

¿Cómo encaja tu rol como multiinstrumentalista en el grupo?

No creo que tenga solo una función dentro del grupo, y por eso creo que funciona. Personalmente tengo muchas capacidades diferentes, y las canciones son tan diferentes unas de otras que siempre acabo tendiendo a hacer algo distinto en cada una de ellas. No planeé que las cosas fueran de esta manera, pero así salió y ya me va bien (risas). Me gusta tocar diferentes instrumentos, y siempre intento aportar el que mejor encaje con cada canción.

¿Tu instrumento favorito?

El doble bajo. Es muy divertido y no lo toco demasiado. Y también me encanta tocar la batería.

¿Habéis notado un gran cambio en popularidad, un salto adelanta real con este disco?

Sí, sin duda. Es imposible no darse cuenta de ello. Estamos tocando para cantidas de público enormes.

¿Y cómo lo lleváis en cuanto a dinámica de grupo, de giras, etc?

Es raro, las cosas son distintas ahora. Es duro conectar personalmente con una gran cantidad de público que te está mirando, así que durant emucho tiempo lo dimos por imposible y nos tuvimos que retraer un poco y tocar centrándonos mucho en nosotros. Era mucho más fácil cuando tocábamos en clubs, porque al ser tantos encima del escenario, conectábamos al instante, transmitíamos esa energía que estábamos dando. Ahora es más complicado, y dejamos que sea la música la que lo diga. Y claro, podemos usar la producción del escenario, los vídeos y las pantallas, etc. Al final dejas de forzar el hecho de intentar conectar con la gente, te relajas y terminas acostumbrándote. Y esperar que al final se consigue algo.

¿Y eso es lo que pasa con los festivales y vuestra reticencia pasada a tocar en ellos?

Es complicado, aunque ahora que tocamos en recintos tan grandes, la diferencia entre un concierto normal y uno en un festival es más pequeña, son menos diferentes. Cuando tocábamos en salas para 2.000 personas todo era muy intenso, y luego nos plantábamos en un festival y había demasiada gente, era una locura. Pero ahora que nuestros conciertos son ya bastante grandes, no nos cuesta tanto. Durante un tiempo fue un inconveniente, pero igual que todo lo demás, lo vamos asumiendo.

¿Tienes miedo de que esto se haga todavía más grande?

No sé si puede hacerse más grande… Bueno, supongo que sí. Podría ser más grande, pero seguiríamos tocando en los sitios que tocamos ahora, solo que lo haríamos dos veces, y tomaríamos un avión después del concierto en vez de un autobús. No creo que cambie gran cosa de cómo es ahora. Tenemos una suerte inmensa ya de por sí de haber llegado hasta aquí, y vamos a tratar de usarlo de la mejor manera posible. Por ejemplo, pienso en U2, y ellos son el grupo más grande del mundo. Y pienso: ‘vale, genial, están tocando en el mismo sitio que tocamos nosotros, pero ellos lo hacen tres noches’. Una vez estamos detrás de la cortina en el mundo del rock de estadio, solo nos queda asumirlo y tratar de hacerlo lo mejor posible.

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