20/12/2010

Las listas del año. Qué curiosa tradición, casi más esperada (y odiada, para qué engañarnos) que los turrones, las felicitaciones de Navidad al final de […]

Las listas del año. Qué curiosa tradición, casi más esperada (y odiada, para qué engañarnos) que los turrones, las felicitaciones de Navidad al final de los mails y las cenas de empresa cada vez más economizadas. Las dichosas listas. Empezamos a ser unos veteranos en ellas, después de proclamar vencedores durante los últimos tres años. ¿Nos permiten hacer un poco de repaso? En 2007 no hicimos lista estrictamente, aunque hubiéramos colocado a In Rainbows de Radiohead en el primer lugar sin duda alguna; en 2008 encumbramos a Vampire Weekend y Egon Soda; y el año pasado fue el año de The Antlers (disco que todavía seguimos escuchando sin cesar) y Extraperlo. Y ya estamos de nuevo aquí. Este año, como nos hacemos mayores, hemos ampliado la lista a 40 y añadido comentarios en todas y cada una de las posiciones, así que prepárense para leer un rato. Les presentamos la primera parte de los mejores discos internacionales de 2010 para indiespot. En un par de días, el Top 20 restante. Y luego ya el resto de listas, los debates y todo eso. ¡A por ello!

40. Sun Airway – Nocturne of Exploded Crystal Chandelier

Cierran nuestra lista, o para ustedes, lectores queridos, la abren. Es uno de esos debuts brillantes del año y, quizás sólo por eso, ya merecen estar en este puesto. Pero no: están por méritos propios. En Nocturne of Exploded Crystal Chandelier, este duo de Philadelphia se trae al pop electrónico y accesible algunas lecciones importantes de los últimos Animal Collective. Salvando las distancias, los ambientes recuerdan y el collage de elementos de ‘Amercican West’ recuerda. Quedan para enmarcar el estribillo de ‘Waiting on you’ y esa pereza de colores que sale de ‘Put the days away‘, como de unos The Strokes sobreproducidos y melancólicos. Temazos ambos.  Hi-Fi from Philly. (Boluda)

39. The Walkmen – Lisbon

Respetadísimos por la crítica y con una sólida trayectoria a sus espaldas, The Walkmen es una de esas bandas cuyo principal defecto radica en su aparente perfección. Lo hacen todo tan bien que nada llama la atención, y uno acaba dejándolos para más tarde, para otra ocasión. Sin embargo, su música (y en este caso Lisbon) merece el esfuerzo de una escucha atenta y dedicada, no porque entrañe cualidades únicas sino porque tras el debido esfuerzo por interiorizarla acaba siendo tremendamente gratificante. Grower, he aquí el término que mejor define un disco de rock impecable, elegante como él sólo y con el ritmo y la variedad adecuadas. ‘Angela Surf City’ y ‘Victory’ para vibrar, y las trompetas de ‘Stranded’ o la cadencia de ‘Blue As Your Blood’ para gozar de una solemnidad bien entendida. Una apasionante obra por descubrir, la de The Walkmen. Mejor tarde que nunca. (Arnau)

38. The Radio Dept. – Clinging To A Scheme

Cuatro años después, The Radio Dept. volvieron. Y volvieron igual que se fueron, moviéndose en las mismas coordenadas que los fabulosos Lesser Matters y Pet Grief, solo que… un poco mejor. Clinging To A Scheme es un disco que aúna toda su sensibilidad, ese sonido invernal pero cálido, robótico pero humano, que tiene en ‘Heaven’s On Fire‘ una de las canciones más pegadizas del año pero que tampoco desfallece en su recorrido global, con la maravillosa ‘This Time Around‘ (carne de banda sonora), ‘The Video Dept.‘ o la bonita ‘You Stopped Making Sense‘, que cierra magníficamente el álbum. El disco oficial de las mañanas de domingo para todo el año. Lo peor, eso sí, su portada. (Aleix)

37. S. Carey – All We Grow

¿Me gusta este disco porque me gusta este disco o deseo tanto el segundo largo de Bon Iver que estoy dispuesto a enamorarme de cualquier sucedáneo? Recapacitemos. ‘Move‘ es un tema que deberían regalar con los edredones nórdicos y las parejas despeindadas. Es un abrazo suave, desde dentro. Y es la primera. El baterista de Bon Iver sabe bien lo que se hace. Escuchen cómo construye ‘We Fell‘. Las voces, el piano, «we’re more than skin and bones…«. Sientan cómo lo deja crecer todo y cómo todo lo desmonta después . Escuchen cómo enlaza ‘Mothers‘ y ‘Action‘ . Y raparen en el final, en esa caricia que es ‘Broken’. Definitivamente, me gusta mucho. (Boluda)

36. Junip – Fields

Seamos sinceros: de no ser por José González es probable que el trabajo de Junip nunca hubiera llegado a nuestros oídos. Los suecos componen temas bonitos pero poco estridentes y llevan casi una década sin funcionar con regularidad, combinación perfecta para pasar inadvertidos. El éxito en solitario de su cantante es, pues, su suerte y a la vez su desgracia, lo que tanto les limita como atrae los focos hacia ellos. Ahora que el mundo observa han aprovechado para sacar su primer LP, el notable Fields, que podría pasar por ser la tercera entrega de un González que ha decidido añadir instrumentación y un toque más animado a sus canciones. No es el caso, y aunque Junip arriesgan poco, ¿para qué andarse con experimentos teniendo joyas como ‘Rope & Summit’, ‘In Every Direction’ o ‘Always’? (Arnau)

35. Los Campesinos! – Romance Is Boring

Cuando piensas que a la tercera la fórmula los galeses tiene todos los números de mostrar los primeros síntomas de agotamiento, llega el continuista Romance Is Boring para cerrar infinidad de picos. La incesante productividad de Los Campesinos! les lleva a facturar un álbum demasiado largo (15 canciones pesan a menos que seas Arcade Fire), que no malo o repetitivo. Una primera mitad sensacional liderada por ‘There Are Listed Buildings’ y la sorprendente oscuridad de ‘The Sea Is a Good Place To Think Of The Future’ en el tramo final es suficiente para que sigamos amando el power pop esquizofrénico, inteligentemente desenfadado y lleno de vida de una banda que es una realidad como la copa de un pino. (Arnau)

34. Gil Scott-Heron – I’m New Here

Esa voz casi juvenil que en 1971 les decía a nuestros padres que la revolución no sería televisada es la misma que ahora, ajada y polvorienta, nos cuenta que no importa qué distancia caminemos en la dirección equivocada: siempre podemos volver atrás, empezar de cero «and be new here again»I’m New Here es un disco oscuro, autobiográfico y dolorosamente poético (‘Running’). Un trabajo que repta entre las cloacas de la vida (‘Where did the Night Go’, ese histórico ‘Me and the Devil‘) y la bendita lucecita al final de cada túnel (‘I’ll take care of you‘). Canciones como cicatrices, como lamentos (‘New York is Killing Me‘). La posguerra de una vida. (Boluda)

33. The Tallest Man on Earth – The Wild Hunt

Bienvenidos a la total economía de medios. Aquí tienen un tipo, una guitarra, una voz y una colección de arreglos que cabrían en el maletín de conferenciante. Pues bien, con estos ingredientes, Mattson se saca de las manos y la boca burradas como ‘Burden of Tomorrow‘. Y sí, está como mal grabado, su voz arenosa tirita y todo suena a cabezales sucios, a corteza desprendida, a TDK D90. Por eso quizás las canciones de esta caza son directas como bofetadas a mano abierta. Sin trucos. ‘You Are Going Back‘ no los tiene, ‘King of Spain‘ no los tiene y ‘A Lions Heart‘, con ese momento Kings of Convenience, tampoco. Y ojo al EP. Mucho talento. (Boluda)

32. Efterklang – Magic Chairs

Pitchfork les castigó con un 5,9 y quizás eso les sacó de muchas listas. Biblia maldita. Pero hasta los blogs sagrados cometen errores y el que escribe piensa que este es uno de los más sonados del año. Porque un disco que empieza con cuatro temas como ‘Modern Drift‘, ‘Alike‘, ‘I Was Playing Drums‘ y ‘Raincoats‘ merece más que que le perdonen la vida. Sobre todo por la tercera, por su valle y su desarrollo final, impecable. Como las armonías vocales de ‘Harmonics‘. Al final, incluso obviedades como ‘Scandinavian Love‘ acaban por convencer en su contexto. Aquí tienen diez canciones de pop orquestal, fáciles, bonitas, agradecidas y muy bien hechas. Déjense. Pop con florecitas, pero sin florituras. (Boluda)

31. The Black Keys – Brothers

Va, rápido, ya, ¿quién me hace hoy en el mundo un tema que suene como ‘Howling For You‘? ¡Hasta al mismismo Howling Wolf se le iría el pie detrás de este tema!: puro raw, carne cruda, cinta abierta, iglesia de barrio. Eso es lo mejor de este álbum, el sonido impecable, rudo y made in Alamaba de estas canciones proteicas como huevos con chistorra. Simple desde la portada, lean. Aquí las canciones no tienen en apariencia mucho más: sujeto y predicado. Su hit, ‘Tighten Up‘ es así; ‘She’s Long Gone‘, con ese sabor soul y con ese, insisto, sonido criminal, también. Enorme Dan Aurebach en la voz (‘Everlasting Light‘ y el cierre ‘These Days‘). Un pero: quizás sobran temas. (Boluda)

30. Siskiyou – Siskiyou

Y de repente, surgidos de la nada, Siskiyou entran en tu corazón para quedarse. Cálidos, dulces y envolventes, los susurros de Colin Huebert te arropan en ‘Hold It In’ y ‘Pull It Away’, y los cuidados arreglos de Erik Arnesen (Great Lake Swimmers) hacen lo propio en las pequeñas maravillas folk que son ‘Funeral Song’, ‘Everything I Have’, ‘This Land’ o ‘Never Ever Ever Ever Again’. El halo mágico que desprenden las melodías de Siskiyou hace que la taza de té nunca se enfríe y que el comedor, con la manta tapándote hasta los ojos entrecerrados, sea la definición perfecta de bienestar. Allí y en ese momento no necesitas nada más que esta colección de doce canciones maravillosamente inesperada. Bravo por uno de los mejores debuts de 2010. (Arnau)

29. Sun Kil Moon – Admiral Fell Promises

A estas alturas, que un album de Mark Kozelek figure en una lista de lo mejor del año no necesita ningún tipo de justificación. Ahora como Sun Kil Moon, el de Ohio sigue igual de estremecedor que siempre contando historias de decadencia, pérdidas y anhelo. Esta vez lo hace únicamente con el nailon de las cuerdas de una guitarra española y con su ensoñadora voz de espíritu, cuya serenidad aporta paz interior a todas aquellas almas solitarias (y pacientes) que se paran a escuchar los lamentos que profiere. Sobresalen ‘Alesund’, ‘The Leaning Tree’ y la homónima ‘Admiral Fell Promises’, donde el gran Kozelek canta aquello de “Let me lock you in my room and keep you for a while/You watch over me and I’ll watch over you…”. Hermosa melancolía. (Arnau)

28. The Soft Pack – The Soft Pack

Como una reencarnación de los mejores The Replacements, The Soft Pack llegaron prácticamente sin avisar, después de cambiarse el nombre (habían escogido uno tan ridículo como The Muslims) y con un debut bajo el brazo contundente y efectivo. En la onda del revival garage pop actual, las diez canciones de The Soft Pack son sendos cañonazos redondos y levantamuertos, con esos estribillos alargados, esos solos de guitarra y esa base rítmica sólida e intratable. La cúspide son joyas como ‘C’mon‘ o ‘Answer To Yourself‘, sin duda una de las canciones más infecciosas del año (de aquellas que siempre encuentras un hueco para pinchar). Nada nuevo, pero es que los tíos lo hacen muy bien. (Aleix)

27. Wavves – King Of The Beach

Corto, pegadizo, directo y sin mensajes ocultos, el tercer trabajo de Wavves tiene la gran virtud de hacer fácil algo difícil hoy en día: que el oyente se lo pase teta. Sin más. No me equivoco si afirmo que un King Of The Beach de vez en cuando se agradece sobremanera, que desconectar, relajarse y tener que pensar lo justo puede ser una bendición. Lo es este suspiro de pop-punk gamberro y menos lo-fi de lo esperado, donde básicamente hay trallazos a gogó (‘King Of The Beach‘, ‘Super Soaker‘, ‘Idiot‘, ‘Post Acid‘…), un flirteo con el rollo animacollectivesco de decentes resultados (‘Mickey Mouse’) y poco, poquísimo relleno. Que muchos tomen ejemplo (musical) de Nathan Williams, ni que sea por una vez. (Arnau)

26. Thee Silver Mt. Zion Memorial Orchestra – Kollaps Tradixionales

Y ahora, sean bienvenidos al maravilloso mundo del post-rock, donde nada es lo que parece, donde largos pasajes instrumentales y eternos temas de 15 minutos (teóricamente aburridos) pueden llegar a emocionar al mismísimo Chuck Norris. Me lo enseñaron Mogwai y Explosions In The Sky en su día y los canadienses Thee Silver Mt. Zion me lo corroboraron hace dos años con un concierto remueve entrañas, celestial. En Kollaps Tradixionales los de Efrim Menuck siguen dejando claro que son una autoridad en la materia, creando una vez más atmosferas que aúnan belleza, temor, aventura y misterio (‘There Is a Light’ o las dos partes de ‘Metal Bird’, por ejemplo). Sin igualar la excelencia de su predecesor, consiguen que durante la hora que dura el disco les dediquemos todos y cada uno de nuestros sentidos en exclusiva. (Arnau)

25. Wolf Parade – Expo 86

A los treinta segundos de ‘Cloud Shadow On The Mountain’ ya queda claro que en su tercer intento Wolf Parade han alcanzado el sonido que llevan cinco años persiguiendo. Suspiro de alivio y cara de felicidad. No teman, no estamos ante otro At Mount Zoomer (decepcionante y demasiado embarullado), sino ante los aciertos de éste bien mezclados con la rabia, la crudeza y la energía que rebosaba Apologies To The Queen Mary. Estamos ante la magnífica evolución de una banda que con Expo 86 alcanza su madurez a base de guitarras afiladas y cohesionadas, estructuras poco convencionales (nada de estrofa y estribillo) y un duelo vocal de altura. Spencer Krug y Dan Boeckner lo bordan, y destacar un tema por encima de otro resulta injusto. Buceen y déjense atrapar por el fascinante e imperfecto universo de Wolf Parade, no lo lamentarán. Brillante. (Arnau)

24. Caribou – Swim

Swim ya es, probablemente, el trabajo más notorio de Caribou. Después de su anterior disco Andorra, también elogiado por la crítica, Dan Snaith vuelve a reinventarse sacando un álbum que poco tiene que ver con sus anteriores trabajos. Sin demasiadas pretensiones y combinando como pocos la electrónica más indie y experimental con un pop vocal afectivo, el canadiense ha conseguido firmar uno de los discos del año, en el que la psicodelia y el eclecticismo brillan con luz propia. Según Dan, el nombre Swim viene de su afición por la natación y por su «música de baile líquida«, que define así «por la forma en que fluye hacia adelante y hacia atrás«. Imprescindibles unos buenos cascos para gozar de la tremenda cantidad de detalles del disco. (Andreu)

23. Klaxons – Surfing The Void

El temido segundo disco. Mucho han debido de sudar este trío de británico que con su primer disco saborearon, demasiado pronto, las mieles del éxito. Myths of the Near Future era un completo ejercicio de pop espacial, de lo que se llegó a llamar nu rave, y que hasta el momento pocos han conseguido imitar a la altura. Así que la papeleta de cara a este Surfing The Void no era sencilla. Después de meses de preparación, Klaxons han optado por lo fácil: despachar un par de singles efectivos y continuistas (‘Flashover‘ y ‘Echoes‘, esta última de hecho lo más pop que han parido nunca) y optar por profundizar en el resto de vías que abrieron en el primero (el space disco en ‘Twin Flames‘, la contundencia en ‘Surfing The Void‘,…). Les ha salido bien, aunque la sensación de deja vu es considerable y, por desgracia, el primero era mejor. (Eso sí, candidato serio a portada del año). (Aleix)

22. Ariel Pink’ Haunted Grafitti – Before Today

Si les somos sinceros, no habíamos prestado demasiada atención a este disco hasta hace pocas semanas. Pero lo hicimos. Y lo cierto es que detrás de la incontinencia creativa del freak Ariel Pink hemos encontrado algo: una capacidad extraordinaria para componer caleidoscópicas y únicas. Before Today es, pues eso, una amalgama de recursos, un elenco de muestras que van desde el rock and roll hasta el pop con sintetizadores a lo The Cure (‘Round And Round‘, recuerden, mejor canción del año para Pitchfork; ‘L’estat‘), pasando por el punk, el surf (‘Bright Lit Blue Skies‘) o el lo-fi. Una orgía psicodélica pero, al fin y al cabo, pop que a veces patina pero que a base de escuchas crece lo suyo. (Aleix)

21. The Drums – The Drums

Si bien The Drums han logrado con ‘Let’s Go Surfing‘ una de las canciones más efectivas, populares y adictivas del año (sí, ya sabemos que formaba parte de su EP del pasado año, pero aún así ha sido editada con el debut de este 2010), y pese a que su disco debut cuenta con un buen número de temazos (ahí están los singles ‘Forever And Ever Amen‘, ‘Me And The Moon‘ o ‘Down By The Water‘), en el cómputo global su álbum de presentación ha quedado un poco por debajo de lo que esperábamos. Puede que sea inherente a la naturaleza de la banda, caótica de por sí y con tendencia a la exageración (como ya vimos en su explosivo directo en Barcelona en noviembre), pero el caso es que The Drums acaban pecando de excesos, de avalancha de sintetizadores y regusto ochentero. Aún así, que la mitad de canciones de un disco de debut sean hits dice mucho a su favor. (Aleix)

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