18/12/2010

“What’s up, Barcelona? Are you ready to party?” fueron las primeras palabras de Bethany Cosentino al subir al escenario de Razzmatazz 2, anoche en Barcelona. […]

What’s up, Barcelona? Are you ready to party?” fueron las primeras palabras de Bethany Cosentino al subir al escenario de Razzmatazz 2, anoche en Barcelona. Quién iba a pensar que, segundos más tarde, ‘Bratty B‘, la primera canción de la noche, iba a sonar tan lejos de lo que se supone debería ser una fiesta. Un sonido desafinado por completo, una desidia considerable por parte de la propia Bethany, y todo rastro de fiesta e iluminación pop echado por los suelos. Lo peor es que justo después llegó ‘Crazy For You‘, posiblemente la peor canción de la noche (y unos de sus mayores hits), y el shock inicial se asentó para quedarse prácticamente todo el concierto. Especialmente cuando Crazy For You, el primer álbum de Best Coast, es uno de los mejores debuts del año, si no el mejor, y si bien es cierto que sí hay el habitual aroma lo-fi y punk en las canciones, en directo la sensación se acrecenta hasta el extremo de destrozar canciones, a base de una instrumentación inadecuada (dos guitarras muy mejorables y una batería limitada) y a un sonido ralentizado y, digámoslo claro, desafinado. Más de 15 canciones (ninguna supera siquiera a los tres minutos) interpretó Bethany ante un público que apenas se movía, seguramente porque no era eso lo que estaba esperando. ¿Y la fiesta? Bethany cargaba con toda la parte vocal, sin coros ni segundas voces, cosa que lastraba enormemente canciones bonitas como ‘Our Deal‘. En otros caso, la chica directamente pasaba de llegar al agudo y optaba por tonos más bajos (‘The End‘), con lo que el desastre era mayor. Apenas sonaron bien ‘Goodbye‘, con un final afinado, y a medias una celebrada ‘When I’m With You‘, que sirvió de inicio para una recta final donde el tema remontó un poco (con las espídicas ‘Something in the Way‘ y ‘Each and Every Day‘), para decaer con un final con distorsión y amago de psicodélica totalmente innecesario. Un anecdótico bis con tres canciones acabó de rematar la sensación de que ni fiesta ni nada, además de dejar a Bethany apenas sin voz y a nosotros con la sensación de que una de las revelaciones del año se deshincha en directo (al contrario que The Drums, por ejemplo). Puede que en el Primavera, a media tarde y de festival, colara. Aquí, no. Ni sol, ni fiesta, ni nada.

Publicidad
Publicidad