02/12/2010

Si tuviéramos que jugar a los descubrimientos, a los ganadores y perdedores de esta edición del San Miguel Primavera Club 2010, en Indiespot el top […]

Si tuviéramos que jugar a los descubrimientos, a los ganadores y perdedores de esta edición del San Miguel Primavera Club 2010, en Indiespot el top 3 estaría claro: Yuck, Rubik y Beach Fossils (el orden ya es otra cosa). Eso en el apartado de revelaciones, claro, que al fin y al cabo era la tónica predominante de este año, porque si hablamos de nombres consagrados, el de Edwyn Collins tendría que aparecer en letras mayúsculas, y el show nostálgico de Teenage Fanclub prácticamente igual (entre otros). Pero este era el Primavera Club de los nombres desconocidos, de los grupos jóvenes con apenas un disco (a veces ni eso), de ir a ver un concierto prácticamente a ciegas y con la mente abierta a cualquier cosa. De ahí que también haya sido la edición con decepciones más sonoras: The Hundred in the Hands y Twin Sister con sus insulsos conciertos, Eat Skull con su lamentable espectáculo en Madrid (no se pierdan la crónica, el vídeo y la foto), The Rural Alberta Advantage que no pudieron con el sonido limpio de su entretenido álbum, y Wild Nothing que dejaron un resultado agridulce. En cambio, Wavves rehicieron su imagen (especialmente con el concierto del primer día), Tamaryn y Zola Jesus dejaron sensaciones muy agradables, Triángulo de Amor Bizarro nos ensordecieron, y Jaill nos respondieron vía Twitter. Porque, además, esta ha sido la edición en la que hemos explotado más esa vía. Daniel desde Madrid y el resto desde Barcelona nos hemos encargado de ir contando nuestras rutas a lo largo de cinco días de festival. Y con ello las alegrías, las decepciones, las anécdotas y sobre todo la recomendación de los directos de Rubik y Yuck destinadas a la otra ciudad. Ahora toca la crónica extensa, siendo esta primera parte centrada en los nuevos valores que comentábamos. Mañana el resto. Acompáñennos. (Casi todas las fotos son de Daniel Boluda. La de The Hundred in the Hands es de Dani Cantó).

RUBIK

Hace unos días, nuestro colega Kid A nos recordaba en los comentarios un post de Gabi Ruiz en el que se defiende que «el verdadero arte es el que te golpea por sorpresa, el que te emociona sin artificios«. El jueves pasado, Rubik lograron exactamente esto en el Nasti de Madrid. Raras veces se da entre banda y público una química tan rara, tan de cita a ciegas. Los finaldeses, comandados por el (ya podemos decir) gran Atturi Tairea, dieron un concierto enorme, brillante, lleno de ganas, color y energía. Canciones como ‘Karhu Junassa‘ sonaron arrolladoras.  Increíblemente sólidas para una banda de siete músicos (teclados, guitarras, trombón, clarinete, percusiones varias…). Cada final, preciso siempre, se fundía con los aplausos y los vítores de un público que, en castizo, estaba flipando. Tanto como Tairea, que no se lo podía creer («thank you very much….» decía modesto, y los aplausos revivían, no paraban; «come on guys…«). ‘No Escape‘ y ‘Richard Branson’s Crash Landing’ grandísimas. «This is our first show ever in Spain, thank you for making it so fucking special!!«. Uno de los mejores conciertos del festival, de largo. (Daniel)

YUCK

La joya del festival. Ya había expectación previa al concierto de este cuarteto británico prácticamente desconocido pero que venía avalado por el hecho de haber ido de gira con Yo La Tengo y Best Coast o haber sido remezclados por nada menos que Mogwai sin ni siquiera haber sacado un disco. Y lo que encontramos en su único concierto en Barcelona estuvo a la altura de nuestras expectativas. Una banda sencilla pero extremadamente rodada, con un cantante que rebosaba seguridad pese a afirmar que estaban nerviosos como un flan. Imagen desgarbada pero centrada en la música. Y sobre todo, canciones como la copa de un pino: la infecciosa ‘Georgia‘ (todo un hit), la lánguida ‘Automatic‘ (menuda maravilla) y ‘Rubber‘, su obra maestra, un tema de siete minutos en el que se cruzan My Bloody Valentine, Yo La Tengo y Mogwai. Sensación de estar ante los nuevos Yo La Tengo, un grupo con larga trayectoria a la vista y que confirma el hecho de que publicarán su disco de debut el 21 de febrero a través de Matador Records. Yuck. Deberían estar en el Primavera Sound 2011. (Aleix)

WILD NOTHING
El primer concierto de Wild Nothing en Barcelona era el miércoles, día inaugural del festival, en La [2], y si no me equivoco fue la primera vez que se colgó el cartel de Aforo Completo en el festival. Comprensible teniendo en cuenta que su debut Gemini y su pop invernal y cálido al mismo tiempo han llamado la atención de muchos. Sea como sea, el caso es que esa primera noche Jack Tatum, que resulta ser el 100% de Wild Nothing (aunque en directo se hace acompañar de otros tres miembros), se quejaba de mucho dolor de garganta, y no sabemos si fue por eso o por otra cosa pero todo resultó en un concierto bastante soso, reservando las dos canciones más conocidas para el final (‘Chinatown‘ y la fantástica ‘Summer Holiday‘) y en general dejando una sensación agridulce. Pese a que el segundo día estuvieron bastante mejor, más animados y entregados, siguieron sonando algo insulsos, algo que ni siquiera su disco, pese a ser íntimo y cercano, sufre. Y con todo, sucumbieron ante sus rivales (por similitud) Beach Fossils. (Aleix)

TWIN SISTER + THE HUNDRED IN THE HANDS

No es que los dos grupos tocaran juntos, sino que produjeron las mismas sensaciones. Los dos proceden de Nueva York, y pese a que eso en primera instancia puede suponer una cierta garantía de calidad, en este caso fue todo lo contrario (un hype excesivamente hinchado). The Hundred in The Hands gozaron de un sitio en hora punta (a las 23:30h del sábado), privilegio que desperdiciaron notoriamente con una mala imitación de Crystal Castles: chica mona y aparentemente matona y chico a la guitarra. ¿Qué pasaba? Que la chica apenas tenía carisma, y que se oían mucho más las programaciones que la guitarra. Con eso, si las canciones hubieran convencido se les podría haber indultado, pero su electropop sonó aburrido y con una absoluta falta de gancho. Parecido a lo que Twin Sister ofrecieron en el día de cierre del festival en Barcelona: ellos están más rodados como banda, son cinco y también con cantante femenina, pero su apuesta por unas melodías ochenteras a más no poder unidas a la melodía vocal a lo Björk es algo que no entendimos en ningún momento, y que produce resultados rarísimos. Mientras las bases instrumentales suenan muy fuera de contexto, la voz va por otro camino y se esfuerza por destacar por sí sola (cosa que no consigue). Sopor absoluto, una pena. (Aleix)

JAILL
De Jaill casi lo más importante que podemos contar es que su cantante iba tan pasado de vueltas que no paraba de hablar entre canción y canción, a una velocidad desconcertante y con un notorio y cerrado acento, con lo que entenderle era más bien una odisea. Cuando un cantante sale al escenario y lo primero que hace es soltar una parrafada, mala señal. Sin embargo, cuando se ponía a tocar junto a sus dos compañeros, el resultado eran infecciosos pelotazos de garage pop en la onda de unos Black Lips pletóricos. Así que el tipo hablaba y soltaba tonterías (llegó hasta a bailar La Macarena) pero cuando se ponía a tocar. Rebuscando un poco vemos que Jaill se formaron en 2002 y que su reciente That’s How We Burn es el tercero de sus discos largos, aunque no ha sido hasta que han fichado por Sub Pop (lo hicieron a finales de 2009) que han podido salir de gira al exterior. Y lo mejor de todo fue que al día siguiente contestó a nuestro Twit, en el que decíamos que no callaba, diciendo: «Estaba demasiado emocionado para callar! Hahaha«. Si es así, le perdonamos. (Aleix)

TAMARYN

El Nasti es mala sala para el shoegaze de Tamaryn. Ellos son sosos a más no poder y el sonido no les ayudó mucho. Aun así, algunos tema de su debut, The Waves, resultaron emocionantes. La que da título al álbum fue una de las mejores y consiguió que hasta ella se moviese un poco, doblando las rodillas y echándose el pelo por la cara. Su compañero de duo, John Shelverton, logró, guitarra en mano, reproducir en directo las atmósferas deprimentes del álbum. La gente salió bastante satisfecha. Un servidor, que no estaba para shoegazes, no les echó mucho de menos. (Daniel)

THE RURAL ALBERTA ADVANTAGE

El único consenso sobre el paso de estos canadienses por el Primavera Club parece ser que son la banda abrazable del año. Y efectivamente, son encantadores y Amy Cole es una mujer adorablemente bella. Musicalmente llegaban para presentar un buen disco, Hometowns, y su directo fue en el Círculo de Bellas Artes tan redondo como asequible. Si uno se dejaba llevar, se entregaba en los coros requeridos (‘Frank AB’) y unía sus palmas a las del pueblo (‘Edmonton’) era difícil no disfrutar. Joyitas como ‘Don’t Haunt This Place’, pese a perder los arreglos de cuerda, sonaron bastante bien. El hit fue ‘Drain the blood’, casi al cierre, que sonó potente gracias en parte a un baterista que parecía a ratos sacado de Green Day (‘Four Night Rider’). Un buen concierto de los de viva en indie pop, viva Canadá. (Daniel)

EAT SKULL

Bienvenidos al esperpento. Lo de Eat Skull en Nasti no merece el nombre de concierto. Si querían dar un show de los de “uy, mira qué nihilistas somos” lo consiguieron, pero la verdad es que resultó verdaderamente patético. El cantante iba que ni veía, como atestigua la foto, y el percusionista iba casi peor que él. En la segunda o la tercera canción se tiró al público tras romper el taburete sobre el que se sentaba. El resto de la canción la pasó en el suelo, haciendo el idiota. Hacia la mitad y en medio de una desbandada general, el cantante bajó a pogear con el público y le robó un gin tonic a un asistente. Y así todo. Me gustaría hablar de música, citar alguna canción, pero estaba más preocupado porque no me vomitasen encima. Mis disculpas. (Vean el vídeo. En el 0:20 al vocalista hay que sujetarle para que no se caiga). (Daniel)

BEACH FOSSILS

¿De verdad son de Brooklyn? En Madrid les vimos dos veces. La primera tras el gran concierto de Yuck en la Neu. Íbamos a ver con concierto de pop, una versión diferente de Wild Nothing, y qué sorpresón. Beach Fossils tienen un directo arrollador y un baterista descomunal. Toda la ambientación naif-popera de su homónimo se convierte en electricidad y baile en el escenario.  Canciones como ‘Daydream’ se aceleran y suenan en directo casi a un punk inglés invadido por la melodía, alargando las canciones con finales estridentes y muy contundentes. En Neu  se bajaron a bailar con el público y terminaron a patadas con la batería y los pies de micro (un caos aparentemente fortuito). Ciertos compañeros de cartel deberían tomar nota de las ganas que pusieron. De lo mejor del festival. (Daniel)

ZOLA JESUS

Qué pequeñita es Nika Danilova. Cuando al final del concierto se bajó a cantar entre las primeras filas y pudimos verla de cerca era todavía más impresionante sentir salir ese impresionante chorro de voz de una cosa tan menuda. Zola Jesus es la voz de Danilova y su concierto fue básicamente una escenificación de sus discos. Principalmente de Stridulum II, un trabajo de atmósferas tétricas del que brillaron principalmente ‘Sea Talk’ y ‘I Can’t Stand’. Sobre el escenario, Danilova no para. Anda de un lado a otro, se revuelve, se acuclilla y se cubre toda con su melena rubia. Vamos, que se lo cree y eso se nota. En un par de momentos se le fue la mano con la voz,  pero estuvo bastante bien. (Daniel)

MALE BONDING

Cuando agacha la cabeza y nos muestra su melena rubia, Kevin Hendrick, bajista y cantante de Male Bonding, se parece mucho a Kurt Cobain. Según como se mire, la música de Male Bonding recuerda (vagamente y salvando las distancias) a la de Nirvana. Lo habrán adivinado, estamos ante una más de esas bandas que reivindican la década de 1990, que desearían haber nacido hace 20 años. Además, en el caso del trío de Londres, su mezcla de grunge, punk y noise no destaca por su originalidad, así que ¿por qué verles? Sencillo: por su directo, furioso y electrizante, y por canciones-temazos como ‘Year’s Not Long’, ‘All Things This Way’ o ‘Weird Feelings’, de las que te hacen sudar en menos de tres minutos. No nos dieron nada nuevo y es posible que dentro de doce meses ni sus novias se acuerden de ellos, pero allí y en ese momento nos hicieron disfrutar, se dejaron la piel y en apenas media hora allanaron el terreno a Wavves de forma ejemplar. Más que suficiente para un viernes por la noche. (Arnau)

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