29/11/2010

Hoy se cumple justo un mes desde la primera noche de celebración del tercer aniversario de Indiespot. Un mes después, estamos de resaca de un […]

Hoy se cumple justo un mes desde la primera noche de celebración del tercer aniversario de Indiespot. Un mes después, estamos de resaca de un intenso Primavera Club 2010 que hemos vivido en dos ciudades y que pronto les explicaremos, y lejos quedan ya las cuatro noches que pasamos, dos en Barcelona y dos en Madrid, para conmemorar que llevamos tres años dando la brasa con nuestros posts (más de 2.000, que se dice pronto) y todo el rollo. Lejos quedan ahora los conciertos de Furguson y La Débil, las cuatro pinchadas de rigor (y las decenas de canciones que pusimos), los trayectos, los (también decenas de) emails previos a todo, los nervios vividos. Y luego las fiestas, el pasárnoslo en grande nosotros y ver que también parecía hacerlo la gente. Tres años en cuatro noches, que por muy lejos que queden merece la pena recordar. ¿Vienen?

Capítulo 1.
Volviendo en avión de Madrid, miro a mi alrededor. Andreu y Arnau duermen, y Daniel debe de estar en casa recuperándose del ajetreo. Y pienso: ¿de verdad estamos volviendo de Madrid? ¿De verdad nos hemos ido hasta allí para celebrar tres años de este blog pequeñito? Suena un poco irreal. Ahora que todo ha pasado, las cuatro noches dejan todas algo. Que en la primera, la de La [2] de Apolo, nos tuviéramos que quedar pinchando toda la noche por un problema (luego solucionado) de DJ Coco. Que en la segunda, en BeCool, hubiera momentos en que la sala de arriba estaba más llena que la de abajo. Que en la tercera, ya en la Nasti de Madrid, vinieran casi 100 personas a ver a La Débil en un día de durísima competencia. Y que en la cuarta, en el TupperWare, al día siguiente y también en Madrid, nos trataran como amigos de toda la vida. Llegamos a Barcelona con tres horas de retraso por culpa de una niebla que no vemos en ninguna parte. El año que viene, vamos en AVE. «Porque habrá año que viene, ¿no?«. «Claro, si esta vez hemos podido montar cuatro fiestas, el año que viene un festival«.

Capítulo 2.

La Débil se pasan de la hora, pero su interpretación poseída de la última canción, que antes del concierto nos dicen que podía durar entre 20 y 40 minutos, bien lo justifica. Luego repetiremos eso de ‘Quién será la próxima víctima del hambre‘ entre nosotros, todavía abrumados por el espectacular directo que los cinco de Torrijos nos brindaron, y que esperamos volver a ver pronto en Barcelona. El escenario en lateral de la Nasti le dio un toque especial, amenizado por la puerta de coche con el nombre del grupo pintado y con explosiones de intensidad que nos hipnotizaron durante la hora larga que estuvieron en el escenario. Que luego se quedara la sala medio vacía mientras pinchábamos era algo que podíamos prever: era jueves, y ya dicen que Roma no se construyó en un día. Con todo, se quedaron parte del grupo de La Débil (y nos pidieron que pusimos «tralla, algo como Faust«, además de algún intento desesperado de obtener entradas para el concierto de Caribou), y aunque no la escuchara prácticamente nadie, nos obsequiamos a nosotros mismos con una sesión de hits a la altura (excepto un momento en el que pusimos un CD rallado, pero nadie se enteró). Casi al nivel de la fantástica noche en La [2] de Apolo, la que lo empezó todo el 29 de octubre. Primero cena de equipo y luego a inaugurar la cabina, mientras llegan los primeros asistentes y se prepara el directo de Furguson. Directazo el de estos chicos de Gurb que ahora viven en Barcelona. No pinchamos ‘Three Centuries‘, nuestra favorita, porque nos la guardamos para Madrid. Allí sí (las dos noches). Nos agradecen que les hayamos invitado, y cuando terminan estamos convencidos de que les veremos mucho en un futuro. Y estaremos orgullosos de haber apostado por ellos ya desde un principio.

Capítulo 3.
Lo que sí pinchamos en La [2] es prácticamente todo lo que llevábamos en el estuche de discos (llamarlo maleta es exagerado). Desde Vampire Weekend a Papas Fritas, desde Arcade Fire a El Guincho, de Los Planetas a Wavves, de The Strokes a Japandroids, de Triángulo de Amor Bizarro a Björk. ‘Lisztomania‘ de Phoenix se revela como el hit perfecto para empezar lo bueno, y a eso de las cuatro de la mañana, cuando DJ Coco tenía que tomar el relevo de la sesión, dice que al parecer su maleta (en este caso sí) de discos ha desaparecido y que tendremos que seguir toda la noche. Queda mal decirlo, pero nos sirvió para pasarlo en grande y terminar por todo lo alto lo que habíamos empezado, y como al final la maleta apareció, pues menos mal que nos sentimos. En esas que sobre las 5 aparece Andreu inquiriendo por ‘Kids‘ de MGMT en versión remix a cargo de Soulwax, y en esas que caemos y nos lanzamos del todo pinchando Daft Punk, Digitalism y hasta Fuck Buttons (‘Surf Solar’). Hora de pensar en la canción de cierre: Mishima. ‘Tot torna a començar‘, y los aullidos finales, y el crescendo final, y el mejor grupo catalán actualmente. Luces abiertas, la sala todavía llena, y aún un par de minutos para que suene a modo de bis ‘I Walked‘, la nueva maravilla de Sufjan Stevens. Nos miramos. «Esto ha sido muy grande«. Asentimos. Y nos vamos a casa.

Capítulo 4.

«¿Ya hay gente en la sala arriba del BeCool? Vale que hayamos llegado unos minutos tarde, pero no me lo esperaba«. «No, hombre, es que había una fiesta de cumpleaños privada (18 años, zona alta, ya saben)«. Empezamos a pinchar y no suena nada. Es que está la televisión conectada, con la MTV y algún rapero malote a tope. Lo arreglamos, pero ellos (los del cumpleaños) siguen allí. Se acerca uno, con todo el morro: «¿No podéis poner el sonido de la tele? Esta música que estáis poniendo es para que nos vayamos, ¿no?«. ««. Suerte que empiezan a llegar amigos (y, pese a todo, los de la fiesta no se van. Quizá sean nuevos lectores ahora). Sigue la sesión, con momentos en los que vendemos el alma al diablo (The Killers, MGMT y derivados) y nuestros hits favoritos actualmente (las nuevas de Triángulo de Amor Bizarro, ‘Ready To Start‘ de Arcade Fire o la infalible ‘Let’s Go Surfing‘ de The Drums) y nuevos descubrimientos, que no sólo de hits vivimos (Arnau dixit). Vinieron celebrities locales: Johan Wald en La [2], y Montse Solé en BeCool (James Murphy al final no pudo). Pero nos hizo mucha más ilusión los amigos que llenaron las salas, los que se acercaron a saludar (hola, Fuffu, y hola, Jorge y María de Burgos), los «¿esto es la fiesta Indiespot?» y las peticiones, claro. Algunas acertadísimas, como Weezer, LCD Soundsystem o Titus Andronicus, otras que no pudimos cumplir (Temper Trap, Love of Lesbian) y otras que de tan raras nos encantaron (‘Lyla‘ de Eric Clapton y «algo de Steve Wonder«, wow). Ninguna en el TupperWare, la última noche en Madrid (donde, por cierto, nos cruzamos con Christina Rosenvinge; el día antes en el Mercado de San Miguel), pero puede que sea porque el bar estuvo toda la noche a reventar y los chupitos nos difuminan un poco la memoria. Pinchamos grupos que las camareras conocían sobradamente (Voxtrot y El Niño Gusano) y Daniel que quiere pinchar Pereza y nosotros que le decimos que no, y al final la gente hasta baila con ‘Wake Up‘ de Arcade Fire y la sesión termina, muy a pesar de nuestro compañero madrileño, de nuevo con Mishima, ‘Tot torna a començar‘, que por algo venimos de donde venimos. Nadie parece darse cuenta, pero se cierra el círculo. El año que viene, más. Y sea como sea, muchas, muchas, muchísimas gracias a todos. ¡Un placer!

El equipo al completo en dos fotos:

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