22/11/2010

Y a la tercera canción, no es que uno tuviera la sensación de que aquello iba a ser histórico. Es que ya lo era. Que […]

Y a la tercera canción, no es que uno tuviera la sensación de que aquello iba a ser histórico. Es que ya lo era. Que la tercera canción de un concierto (para los no asistentes, fue ‘No Cars Go‘) sea una por la que la mayoría de grupos actuales pagaría por tener como tema de colofón en sus conciertos, dice mucho acerca de Arcade Fire, de su vigoroso directo y sobre todo dice mucho sobre cómo salieron al escenario. Porque variando ligeramente el setlist con respecto al concierto de la noche anterior en Madrid, salieron a arrollar, a aplastar, con un trío absolutamente demoledor: ‘Ready To Start‘ (de The Suburbs), ‘Neighborhood #2 (Laika)‘ (de Funeral) y ‘No Cars Go‘ (de Neon Bible). Y fue precisamente la apuesta valiente de empezar con la trepidante ‘Ready To Start‘, probablemente el hit en mayúsculas de su flamante y colosal The Suburbs, uno de los únicos errores que vimos cometer a los de Win Butler el domingo por la noche en un Palau Sant Jordi que, si bien no se llenó (había 12.000 personas), sí presentó el aspecto de las grandes ocasiones. De las ocasiones históricas. Porque a la primera canción le faltó algo de volumen, pero ya en ‘Laika‘ el grupo se metió de lleno, empezó a derrochar energía y se preparó para construir el que, sí, fue el concierto del año. Listos para empezar.

El grupo, ah, el grupo: los siete músicos de Arcade Fire. Acompañados de una más a las cuerdas. Saltando continuamente de instrumentos (no sólo Richy, multiinstrumentalista por vocación, sino (casi) todos: Régine de la batería al piano; Win de la posición frontal al piano trasero; William de las programaciones al teclado, de las percusiones a la guitarra; Jeremy de la batería a la guitarra; menos Tim, inmutable con su bajo, y Sarah, siempre con su violín). Me cuesta recurrir a otro grupo donde sus integrantes hagan tanto de todo, donde la comunión creada encima del escenario sea tan intensa que se transmite hacia afuera, sin importar el tamaño del recinto o su ubicación. Fue la primera vez que nosotros lo veíamos como era debido, porque sus dos visitas anteriores (la primera en el Primavera Sound 05, todavía semi-desconocidos, y la segunda en el Summercase 07, ya consagrados) se enmarcaban dentro de festivales, y eso, pese al carácter aparentemente festivo de las canciones de Arcade Fire, siempre deja flecos pendientes. Esta vez se ataron todos.

Y luego, claro, las canciones. Como siempre, buscando el equilibrio. Si bien el inconmensurable Funeral era un trabajo más bien conciso y directo a la yugular, Neon Bible fue una reacción a la popularidad adquirida en forma de disco oscuro, denso y muy compactado («un túnel«, como lo definen ellos), y The Suburbs suena a liberación, a recorrido pensado a conciencia por aquello de las canciones estructuradas en bloques de cuatro que cobran vida propia. Digo esto porque en el escenario el domingo vi a los Arcade Fire más liberados, a los que miden sus pasos sin excesos, de forma que empiezan con el trío arrollador, luego ceden el terreno a la voz de Régine, que sedujo al personal con sus graciosos movimientos al son de la tropical ‘Haití‘ y luego ejecutó ‘Sprawl II‘ a modo de reconexión con la parte central del concierto, una vez más un trío dedicado por completo a The Suburbs: ‘Modern Man‘ y ‘Rococo‘, seguidas, ejercieron de contrapunto perfecto a la distensión inicial: pop redondo de estadio que no desfallece (‘Rococo‘ incluso termina con un amago épico insospechado). Y a ‘The Suburbs‘, la canción, hay que darle de comer aparte, porque si bien en disco suena a joya pop, en vivo cobra un significado especial, más triste y mucho más íntimo, con Win al piano sintiendo cada palabra de la canción, con el demoledor videoclip de Spike Jonze (recién estrenado) proyectándose en la pantalla que sobrevuela al grupo, y con el lamento final de ‘The Suburbs (Continued)‘ deslizándose entre los aplausos del público. A todo esto, apenas unos segundos de cambio entre canción y canción, pese a que en muchas ocasiones los miembros cambiaban incluso de posición e instrumento. Terminaba la canción, y ya estaban pensando en la siguiente y dónde tenían que estar. Sin fallos. Sin fisuras. Pequeños detalles que en realidad dicen mucho acerca de un grupo y su filosofía.

Y luego la preciosa, emotiva y necesaria ‘Crown of Love‘, cuyo espídico final nos preparó para lo que venía, nada menos que una batería de épica, euforia y entrega inaugurada por ‘Intervention‘, seguida por ‘We Used To Wait‘ (¡menudo principio!), y culminada por lo que probablemente sean los diez minutos más intensos, erizavellos y emocionantes del año: «Me han hablado de la rivalidad entre Barcelona y Madrid«, adelantaba Win. «Y que en Barcelona no debería decir nada de España. Pues bien, es vuestra última oportunidad de superar a Madrid, porque ayer lo hicieron francamente bien«. Milésimas de segundo después, la explosión de ‘Neighborhood #3 (Power Out)‘. Sensación de estar ante una de las mejores canciones del mundo, de las que empiezan en lo más alto y no bajan de allí, de las que… bueno, en fin. De las que desbocan a cualquiera (como sucedió con las 12.000 personas que vivieron el momento). Pero es que encima alargan el final con un poco de ruido, incrementando todavía más la intensidad. Y es que, encima, enlazan sus últimas notas con el bombo que anuncia la llegada de la inmensa ‘Rebellion (Lies)‘, que arrastra hacia la euforia al más escéptico, que hace vibrar al más aburrido. Y piensas: «que este concierto no termine nunca«.

Y en medio, sinceras palabras de agradecimiento, un recuerdo para el Primavera Sound («fue el primer concierto que hicimos en Barcelona, y la gente se volvió loca«) y una bonita anécdota relacionada con ese debut y el festival («os culpamos por la mayor borrachera que Tim y yo hemos pillado jamás«). El bis, de altura: ‘Keep The Car Running‘ cubriendo la cuota de Neon Bible (el álbum al que menos recurrieron, probablemente debido a su languidez) y, por supuesto, una ‘Wake Up‘ colosal, catártica, con ese final tan Where The Wild Things Are, con esos coros que forman parte de una generación y con el grupo vertiendo las últimas gotas de energía restantes. En el escenario, ocho personas que acaban de dejarlo todo allí. Y en nuestra cabeza, y con la melodía de ‘Wake Up‘ todavía retumbando, la certeza de estar no solo ante el concierto del año sino ante el grupo de la década. Si siguen así, el mundo será suyo.

Fotos: Daniel Boluda

SETLIST ARCADE FIRE EN PALAU SANT JORDI (21/11/10)

‘Ready To Start’
‘Neighborhood #2 (Laika)’
‘No Cars Go’
‘Haiti’
‘Sprawl II (Mountains Beyond Mountains)’
‘Modern Man’
‘Rococo’
‘The Suburbs’
‘Crown of Love’
‘Intervention’
‘We Used To Wait’
‘Neighborhood #3 (Power Out)’
‘Rebellion (Lies)’
‘Month of May’
‘Neighborhood #1 (Tunnels)’

‘Keep the Car Running’
‘Wake Up’

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