18/11/2010

Siete siluetas negras ante un fondo de espasmódica luz blanquiazul. Sonido atronador y, a su vez, cristalino, castigando el oído con constantes latigazos de placer. […]

Siete siluetas negras ante un fondo de espasmódica luz blanquiazul. Sonido atronador y, a su vez, cristalino, castigando el oído con constantes latigazos de placer. Algo así como un fin del mundo feliz, casi perfecto. Con el diablo en mangas de camisa, agarrando con fuerza el micrófono y gritando como un poseso: “Yeah, Yeah, Yeah, Yeah, Yeah, Yeah, Yeah, Yeah, Yeah, Yeah. Yeah, Yeah, Yeah”. Locura, éxtasis. Acto seguido calma expectante, necesaria para que los ojos consigan distinguir lo que sucede en esa escena del crimen llamada escenario. Ya está, se han ido. O no (falta el bis, ¡menudo bis!), pero lo han vuelto a hacer. Una vez más, James Murphy y su gente han arrasado… Mala literatura a parte, éste podría ser el resumen del paso de LCD Soundsystem por Barcelona. No necesitaríamos mucho más para dejar claro que su concierto en una sala Razzmatazz hasta los topes fue espectacular, demoledor (ni la inminente visita del Papa consiguió hacerles sombra, oigan). Tal y como era de esperar, los neoyorquinos se llevaron el gato al agua, aunque lo más extraordinario es que lo hicieron dejando una sensación de superioridad, de potencial ilimitado comparable al que exhibió el velocista Usain Bolt cuando pulverizó el récord mundial de los 100 metros lisos en los Juegos Olímpicos de Pekín 2008. Muy bestia.

La tardía y poco promocionada confirmación de unos misteriosos teloneros llamados Pffff hizo que llegáramos a la sala del Poblenou más temprano de lo habitual. Los conciertos de semejante envergadura suelen programar artistas interesantes para caldear el ambiente, y no es ningún secreto que cuando uno se rasca el bolsillo intenta amortizar su inversión al máximo. Sin embargo, visto lo visto podríamos haber cenado sin tantas prisas. El tal Pffff resultó ser un DJ local que sin hacer mal su trabajo atropelló con una sesión de “chunda-chunda” más propia de las cinco de la madrugada que de cuando tanteas el terreno tranquilamente mientras bebes la primera cerveza del día. Mala decisión la de los promotores: el cuerpo todavía no pedía marcha, por lo que con un simple hilo musical habría bastado. Nada sobró, en cambio, en el set de unos LCD Soundsystem pletóricos, que ya en el tema inicial justificaron todos y cada uno de los segundos que constituyen su brillante trilogía. ‘Dance Yrself Clean’ demostró que los más de tres minutos iniciales a poco volumen no son un pasaje tedioso y desechable de su nuevo trabajo, sino la introducción perfecta para los miembros y para la excelsa electrónica indie-punk que practica la banda. El cambio de ritmo que hay en ese momento hizo que un escalofrío nos recorriera el espinazo, obligándonos a mantener los pies alejados del suelo durante la siguiente hora y tres cuartos.

Los hits (¿acaso el 80% de las canciones de LCD no lo son?) marca de la casa llegaron pronto. Primero una febril interpretación de la reciente ‘Drunk Girls’ y luego la revisión del clásico ‘Daft Punk Is Playing At My House’, a las que siguieron las infecciosas melodías a modo de transición de ‘I Can Change’. En medio, y antes de la irónica ‘You Wanted A Hit’, tuvo lugar el segundo momentazo de la noche merced a ese himno de la música moderna que es ‘All My Friends’. Su memorable crescendo (debería ser de enseñanza obligatoria en todos los colegios del planeta) acabó de desbocar al heterogéneo público, cuya comunión con el grupo fue total a partir de ese punto. Así pues, la traca final echó la vista atrás para encadenar ‘Tribulations’ y ‘Movement’, ambas del disco homónimo y ambas nuevamente sobresalientes. Entonces, un Murphy distendido y más hablador que de costumbre, anunció que la orgía sonora llegaba a su fin. Lo hizo de la mano de ‘Yeah (Crass Version)’ y de sus diez apoteósicos minutos (ver el inicio de este post para comprenderlo), durante los que no se agrietaron las paredes de la sala de milagro y con los que nos resarcimos del precipitado final de concierto que la formación protagonizó en el pasado Sònar. El guión, no obstante, contemplaba una propina de tres temas que fue aceptada con devoción: ‘Someone Great’, ‘Losing My Edge’ (no dejen de buscar la letra) y ‘Home’, que finiquitó el espectáculo con el mismo buen rollo que cierra This Is Happening, cada vez más arriba en los esbozos de las listas de lo mejor del año. Aún y dejándose ‘New York, I Love You But You’re Bringing Me Down’, hay que ver a LCD Soundsystem en directo, lo recetan los médicos y es obligatorio para poder dormir tranquilo. No porque puedan estar despidiéndose de sus seguidores (ningún indicio de ello en Barcelona; es más, apuesto a que volverán), si no por la fenomenal experiencia que supone presenciar su escandaloso estado de gracia.

*Las fotografías son gentileza de German Parga

Setlist

Dance Yrself Clean
Drunk Girls
Get Innocuous!
Yr City’s A Sucker
Daft Punk Is Playing At My House
I Can Change
All My Friends
You Wanted A Hit
Tribulations
Movement
Yeah (Crass Version)

(bis)

Someone Great
Losing My Edge
Home

Publicidad
Publicidad