11/10/2010

Sigue sorprendiendo el aparente descenso en popularidad de Wolf Parade después de que con su muy buen primer disco, Apologies To The Queen Mary (2005), […]

Sigue sorprendiendo el aparente descenso en popularidad de Wolf Parade después de que con su muy buen primer disco, Apologies To The Queen Mary (2005), fueran considerados unos de los abanderados de la nueva hornada indie canadiense junto con los ahora gigantes Arcade Fire. Ni tanto ni tan calvo, que diría mi abuela. Que el en su momento esperadísimo At Mount Zoomer fue un pinchazo importante es algo indudable. Sin ser malo tenía el defecto de que era espeso, se iba por las ramas y no lograba dar con las acertadas teclas del debut. «Sunsetrubdowneaba», se podría decir, en una clara alusión al papel dominante que Spencer Krug (Sunset Rubdown) tuvo en ese álbum, relegando a un segundo plano a Dan Boeckner (Handsome Furs), de alma más guitarrera y punk. Con el tercer LP las aguas parecen haber vuelto a su cauce en cuanto a la calidad del material y al peso específico de cada uno de los compositores, pero por qué el público no recupera el entusiasmo con Wolf Parade es un misterio. Más completo y certero que su predecesor, Expo 86, nos muestra a una banda con un sonido evolucionado y definido pero que, sin embargo, sigue sin generar la expectación de antaño. ¿Cuál será la causa? Temas redondos y con la garra de ‘Yulia’ (cantado por Boeckner, nuestra voz favorita, y con claras reminiscencias a Apologies…) deberían ser un inmejorable motor para recuperar la legión de fans que en su día tuvieron. A nosotros ya nos han vuelto a convencer, de modo que promotores, gurús de los festivales: ¡tráiganlos de vuelta!

Publicidad
Publicidad