25/07/2010

Hace un mes nos paramos a preguntar por los discos interesantes de la primera mitad del año y en los comentarios tuvimos una mina. De […]

Hace un mes nos paramos a preguntar por los discos interesantes de la primera mitad del año y en los comentarios tuvimos una mina. De allí recogimos propuestas que, hasta ese momento, no nos había llegado. Es el caso del disco que nos ocupa, propuesto entonces por Mrs. Jones (muy fans de su blog). Becoming a Jackal es el debut de Conor O’Brien y está, creo yo que claramente, entre lo mejor de 2010 hasta ahora. Bajo el nombre de Villagers, este irlandés tiene en el mercado (con Domino, sello que comparte, entre otros, con Cass McCombs, a quien entreverán en algunos temas) un trabajo adictivo, tenebroso a ratos y maravillosamente construido al que no le sobra una coma. La oscuridad rota por los cascabeles por la que discurre ‘I saw the dead’ le mete a uno de lleno en un trabajo que mejora a cada escucha, que se le mete a uno por los poros a poquitos. ‘Becoming a Jackal’, que bautiza, vuelve a dejarse iluminar por el cascabel y se muestra más desnuda, igual de convincente y más poética. «So before you take this song as truth, you should wonder what I’m taking from you, how I benefit from you being here, lending me your ears, while I’m selling you my fears», declama sin parpadear. Justo después ‘Ship of promeses’, que recuerda terriblemente al ‘Lionkiller’ del mencionado McCombs, presenta su candidatura a temazo del disco, con ese trote frenético y, de nuevo, esa letra de chico con mano. Aunque competidoras por la corona tiene más adelante: ‘Home’ sin ir más lejos es buenísima; ‘Twenty seven strangers’ y ‘To be counted among them’ son un caramelo para los más folkeros y ‘Pieces’ un regalo a todos los demás (atención a los aullidos y el caos final: precioso). No se lo pierdan bajo ningún concepto. Aquí lo tienen en Spotify y aquí en un Tiny Desk Concert. Abajo un par de videos.

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