06/06/2010

(La crónica del jueves 27 la pueden leer aquí). La imagen que resuma el Primavera Sound 2010 fácilmente podría ser la que ilustra este post. […]

(La crónica del jueves 27 la pueden leer aquí).

La imagen que resuma el Primavera Sound 2010 fácilmente podría ser la que ilustra este post. Una instantánea del escenario San Miguel a rebosar, que bien podría ser del viernes durante el concierto de Pixies. Y es que desde la organización afirman que el show de los de Frank Black fue el más concurrido de toda la historia del festival (¡más incluso que el de Neil Young!), llegando a colgar el cartel de sold out para la jornada en cuestión. Algo que todos los asistentes notamos a lo largo del festival, porque nunca había habido tal cantidad de gente en un Primavera Sound. Pero como siempre, a nivel artístico el viernes dejó unos cuantos momentos memorables en nuestra memoria colectiva, como las montañas rusas emocionales de Low y Standstill en el Auditorio, la consagración absoluta de Beach House, el retorno de unos Pixies en plena forma o los destellos pop de The New Pornographers, entre muchos otros. 16 crónicas de conciertos. ¡Adelante!

HOPE SANDOVAL & THE WARM INVENTIONS (17:25h, Auditori Rockdelux)

Corría el año 2008 cuando durante una calurosa tarde de finales de mayo un señor que se hace llamar Bon Iver hechizó el Auditori del Fòrum con una actuación que quizás por inesperada resultó ser memorable. Tanto, que no hay asistente a ese concierto que no hable maravillas de lo que se pudo escuchar durante 40 catárticos y conmovedores minutos. Desde entonces, la mística se ha apoderado de los slots de las 16:00 y las 17:30 en el edificio triangular, y cualquier artista que lo ocupe acaba dejando un grato recuerdo. Pasó en 2009 con The New Year y Damien Jurado, y la historia tenía que repetirse con Owen Pallett y Hope Sandoval & The Warm Inventions. El sueño (y la resaca) nos privó de ver como el virtuoso violinista canadiense entusiasmaba al respetable, así que pusimos nuestras esperanzas en la californiana, de quien esperábamos que hiciera lo propio hora y media después. La confianza de que íbamos a presenciar algo especial hizo que aguantáramos la cola (ni los VIPS se salvaron, oigan) y el habitual retraso sin rechistar, pero esta vez no hubo recompensa. El buen gusto y la delicadeza de la banda quedan fuera de toda discusión, las proyecciones con las que acompañan su dream pop son interesantes y tienen material de sobra para convencer. Sin embargo, el conjunto careció de alma, lo que sumado a la inminencia del show de The New Pornographers hizo que, apesadumbrados, abandonáramos nuestra butaca. Se rompió la magia. (Arnau Roma)

THE NEW PORNOGRAPHERS (18:15h, San Miguel)
Moverse en la excelencia tiene sus inconvenientes, uno de ellos la falta de reconocimiento. Que se lo pregunten a The New Pornographers, quienes llevan tanto tiempo entregando discos (literalmente) plagados de temazos que han malacostumbrado en demasía a su público, que ya no se sorprende ante el enésimo single para la posteridad (¿qué es sino ‘Crash Years’ y esos silbidos por los que matarían Peter, Bjorn and John?) o lo que es peor, critica sin piedad el mínimo desliz. Para que esto no ocurriera, los pornógrafos ejecutaron un set inmaculado, bien pensado, ideal para la primera hora, cuando el sol en vez de quemar dora la piel y la cerveza helada sabe mejor que nunca. ‘Sing Me Spanish Techno’, obligada siempre que nos visitan, sonó (con algún problemilla técnico) la primera, poniendo inmediatamente en órbita un concierto que ya no regresó a la atmósfera terrestre. Dio igual que alternaran canciones de Mass Romantic, Electric Version, Twin Cinema y de Challengers, cuando hay calidad el orden de los factores no altera el producto. Así, disfrutamos, entre muchas otras, de las escandalosas ‘The Bleeding Heart Show’ (inmejorable final), ‘Use It’,  ‘The Laws Have Changed’ o ‘My Rights Versus Yours’ en un ejercicio de buen rollo colectivo que bien merece un aplauso (y, como leí por ahí, una residencia permanente de la banda en el festival). De nuevo no hubo rastro ni de Neko Case ni de Dan Bejar, pero visto el nivel exhibido por los de Vancouver la verdad es que no los necesitan para nada. Enormes. (Arnau Roma)

LOW (PERFORMING THE GREAT DESTROYER) (18:50h, Auditori Rockdelux)

Ver a Low, y ver a Low tocando The Great Destroyer, fue para muchos un sueño cumplido. Hacía tiempo que Alan y Mimi, acompañados de Steve Garrington al bajo, no nos visitaban, y muchos recordarán todavía esa lamentable jugada de hacerlos coincidir prácticamente con Radiohead cuando vinieron en 2008 con motivo del Daydream Festival. El reclamo, esta vez, no podía ser mejor: concierto en el Auditori y, atención, tocando íntegramente The Great Destroyer, quizá no su mejor disco pero sin duda uno de los más significativos, y que contiene algunos de los pasajes más estremecedores de su discografía (‘When I Go Deaf‘, la desbordante ‘Death Of A Salesman‘, o ‘Monkey‘). Sólo de recordarlo se me ponen los pelos de punta. Lo bueno de los conciertos Don’t Look Back es que una vez confirmas que el grupo opta por una reproducción en orden del disco (lo que parece más lógico en estos casos, aunque aquí se permitieron alguna que otra incursión –’Pretty People‘, de Drums And Guns), puedes anticiparte a lo que vendrá y dejar que sea su entrega, su emoción y su interpretación lo que te conmueva. Precisamente de conmover es de lo que fue este concierto de Low. Ahora siempre que escuche The Great Destroyer recordaré a Alan, Mimi y Steve en el enorme escenario, con el manto de estrellas como telón de fondo. Recordaré cómo empezaron más austeros y cómo Alan fue poniendo a tono su guitarra, recordaré cuánto me gusta ‘California‘, cómo susurré los versos de ‘Silver Rider‘ («sometimes your voice is not enough«), el silencio de las pausas de ‘On The Edge Of‘, la emoción contenida de ‘When I Go Deaf‘ y su catártica explosión final, el intensísimo desarrollo de ‘Broadway (So Many People)‘, las confesiones de ‘Pissing‘ (casi mística, de verdad), la emoción no contenida de ‘Death Of A Salesman‘, y sobre todo la redención final con ‘Walk Into The Sea‘. Son sensaciones muy personales, pero de eso iba el concierto. Maravilloso. (Aleix Ibars)

SCOUT NIBLETT (19:00h, ATP)
Ver a Scout Niblett encima del escenario ATP me recordó que nunca me voy a perdonar no haber asistido a su concierto en la sala Monasterio del pasado Primavera Club 09. Si en un escenario grande como el de ese viernes irradiaba tal energía, no quiero ni imaginarme que es lo que vivió la gente que tuvo la suerte de tenerla a un par de metros. Algo muy grande, seguro. Desgarradora pero sobre todo honesta, Scout Niblett sacudió desde el inicio de su concierto los sentimientos de una audiencia un poco amodorrada por la hora. No se rindió y siguió insistiendo con su música a veces tan frágil, a veces tan áspera. Venció, claro. Cuando ‘Kiss‘ empezó a sonar, el hechizo era completo.

BEST COAST (19:15h, Pitchfork)
Que Bethany Cosentino tuviera los santos ovarios (descartamos que se trate de una casualidad) de versionar un tema de Wavves (‘So Bored’) en el mismo lugar donde un año antes Nathan Williams y Ryan Ulsh hicieron oposiciones a arruinar su carrera dice mucho de la actitud de esta chica de Los Angeles. Impregnada de música desde su más tierna infancia, Best Coast, su último proyecto, ha despertado un interés más que considerable en el mundillo indie, y a la hora en que le tocaba actuar su propuesta se revelaba como la más atractiva de cuantas había. Informados como intentamos estar, esperábamos con deleite oír esa mezcla de pop sesentero, inmediatez punk y sonido lo-fi del que tanto se habla. Sin embargo, nada de nada de esto último. Bethany se mostró menos fiera de lo previsto, un tanto lineal a ratos, aunque es innegable admitir que supo iluminar una tarde de lo más grisácea con los rayos de sol que emanan de temas como ‘Something In The Way’, ‘Wish He Was You’ o ‘When I’m With You’. Sin ser la panacea, es un remedio ideal contra la melancolía. (Arnau Roma)

NUEVA VULCANO (19:20h, Ray-Ban)
Los autores de la que consideramos mejor canción made in Spain del año pasado fueron de las pocas bandas españolas que consiguieron escapar del Adidas Original. No metió la pata el que pensó que merecían algunos focos más que las bandas que allá tocaron. Sin faltar, pero Nueva Vulvaco han dado un saltito de calidad que bien merecía la confianza. Y no defraudaron. Con todas las limitaciones de hora, público e indiferencia del personal foráneo dieron un muy buen concierto. La verdad es que tienen un señor directo y Artur Estrada canta en directo mejor que el álbum. Cayeron todos los temazos de su último álbum: ‘Dulce y Ácida‘, ‘El Ataque‘ y, sobre todo, ‘Te Debo un Baile‘. Miqui Puig se la sabe todas, damos fe. (Daniel Boluda)

SPOON (20:20h, San Miguel)

La última ocasión en que Spoon vinieron a Barcelona tuvieron la mala, malísima pata de toparse con unos Explosions In The Sky en tal estado de gracia que les eclipsaron con una primorosa hora de exquisito post-rock instrumental. En ese Wintercase ni el hecho de que Britt Daniel y los suyos presentaran una de sus obras más valoradas, Ga Ga Ga Ga Ga, les libró de un buen puñado de críticas acerca de su supuesto mal directo. Cierto que aquél no fue su mejor día, como cierto es que a estas alturas nadie debería poner en duda que una formación con una trayectoria envidiable (por longeva y respetada) sepa defender su trabajo en vivo con un mínimo de garantías. Los de Austin, Texas, estuvieron notables, sin arriesgar, pero con momentos altamente disfrutables. Pese a olvidar sus tres primeros álbumes y pasar de puntillas por Transference, que continúa empeñado en demostrar que está a la altura de lo mejor que han hecho, los chispazos guitarreros de ‘Got Nuffin’ y la voz desgarrada de ‘Written In Reverse’ cumplieron las expectativas y los clásicos no fallaron (por eso lo son, ¿no?). El sprint final con ‘I Summon You’, ‘The Underdog’, ‘You Got Yr. Cherry Bomb’ y ‘Small Stakes’ les hizo adelantar varias posiciones en una demostración de fuerza que dejó algunas cosas claras: ni tienen sangre de horchata ni les cuesta llenar el escenario, Spoon son fieles a su estilo y no tienen previsto cambiar. Y nosotros que nos alegramos de ello. (Arnau Roma)

BEACH HOUSE (21:40h, ATP)

Las diez menos veinte de la noche es oficialmente la mejor hora para un concierto de Beach House. Las puertas del verano es oficialmente la mejor época para un concierto de Beach House. Un concierto al aire libre liderado por la mágica Victoria Legrand es, definitivamente, una experiencia preciosa que hay que vivir. Teen Dream es sin duda el álbum de la consagración del dúo (en el escenario trío) de Maryland, una obra redonda de 10 canciones tejidas siguiendo un mismo patrón y con capacidades ensoñadoras y preciosistas, pero no es hasta verlo en directo que acabas de entender el significado del disco. Porque Beach House logran reproducir casi exactamente su sonido, sus melodías misteriosas y ondulantes, sus reflejos sonoros y las cautivadoras inflexiones melódicas, pero encima del escenario, Victoria es capaz de transmitir algo que resulta incapaz de describir en palabras o de apreciar en disco. Cuando gesticula gentilmente mientras no toca el teclado, cuando mueve la cabeza a lado y lado, cuando consigue clavar todas y cada una de las notas exactas de las canciones sin dejar de lado su portentosa voz. Tocan Teen Dream entero, y las ovaciones con ‘Used To Be‘, ‘Walk In The Park‘, ‘Silver Soul‘ o ‘Norway‘ son estremecedoras, señal de que el público, como nosotros, siente lo mismo. Las diez menos veinte, las puertas del verano, Teen Dream, Victoria. Magia. Uno de los conciertos del festival. (Aleix Ibars)

STANDSTILL (22:15h, Auditori Rockdelux)

Los que decidimos Japandroids sobre Wilco nos encontramos tras el concierto de Spoon ante un valle extraño. Servidor decidió bajar al Auditori con tiempo para desansar y ver al menos la primera parte del show de Standtill. Y digo show porque es lo que fue: tres retroproyectores rodearon a la banda y sobre sendas telas se armó un espectáculo audiovisual interesantísimo (tres telas, tres partes, tres EPs… ya saben). Las secuencias, que hacían referencia tangencialmente a las letras («se inventó una rutina anti avalancha…«), resultaron hipnotizantes. En cierto modo fue una «escenificación audiovisual del álbum«, con las voces infantiles en ‘Hombre Araña‘ incluidas. ‘La Familia Inventada‘ fue tremenda. Tuvimos que salir rápido para ver a los de Vancouver, pero nos dolió en el alma porque los autores de Adelante Bonaparte estaban ofreciendo un espectáculo emocionante. Repetirán, seguro. (Daniel Boluda)

WILCO (22:30h, San Miguel)

Para un grupo que mima tanto su sonido, Wilco salió bastante indemne de los problemas acústicos que azotaron el inicio de su concierto. Principalmente, porque Jeff Tweedy tomó las riendas del descalabro y no se dejó apabullar por tanto contratiempo. «Bien, vamos a tocar una que todos podamos cantar«, dijo y, acto seguido, el grupo endosó ‘Jesus etc.‘ para el éxtasis de los allí congregados. Desde ese momento, Wilco se convirtió en esa máquina precisa que no renuncia para nada a una emotividad casi solemne. Temas como ‘Handshake Drugs‘, ‘Heavy Metal Drummer‘, o ‘Impossible Germany‘ dieron credo de ello. La ovación final al grupo fue de aquellas que estremecen. De las que sólo se ofrecen a los clásicos. En definitiva, un conciertazo.

LES SAVY FAV (23:00h, ATP)
Tim Harrington, el hombre que la lía parda, no paró ni un momento en todo el fin de semana. Y es que en un festival tan dado a la estética como éste, la figura rechoncha, calva y barbuda del líder de Les Savy Fav nunca podrá pasar desapercibida y más cuando actúa como un cromañón hiperactivo: berreando con Superchunk, haciendo de fan fatal de Pavement, pegando botes con Liquid Liquid y, por lo que me comentaron, hasta dando su aprobación a la sesión de Coco. Pero, claro, todo queda en mera anécdota cuando en su hora de máximo esplendor se presenta enfundado en un disfraz de… ¿piñata pop? ¿abominable hombre de las nieves? ¿gos d’atura? mientras suenan los primeros compases de ‘What Wolves Would Do’ (con ese “auuuuuuuu” tan de La Unión) y te convence de que esa noche va a ir aún un paso más allá. Pero lo del traje da igual, porque en un visto y no visto ya está en paños menores poniendo del revés el ATP, embadurnándose con no se que tipo de oscura viscosidad, zarandeando y animando a un público totalmente entregado a la furia Harrington y correteando entre el presente con el espíritu de un perro que cree que la longitud de su cadena (en forma de kilométrico cable de micro) no alcanza límite alguno. Con tanto desfogue lo más normal es que se olvidara de cantar (había momentos en los que literalmente parecía que se iba a ahogar). Pero eso es lo de menos. Lo de más, lo que realmente interesa, es que Les Savy Fav es una auténtica realidad y todo gracias a minucias de la talla de ‘Patty Lee’, ‘The Sweet Descends’ y, sobre todo, ‘The Equestrian’, una colección de himnos que parecen poca cosa pero que transmiten una felicidad inmensa. La mejor banda sonora posible para la gran catarsis indie rock del Primavera. (David Jiménez)

JAPANDROIDS (23:00h, Pitchfork)
Era arriesgado. Y doloroso. Escoger a Japandroids, un grupo con tan sólo un disco y un EP editados, un dúo que sigue la estela iniciada por No Age y que, como éstos, podían decepcionar ligeramente a los que esperaran intacta la explosión melódica de su fantástico Post-Nothing (publicado el año pasado). Era arriesgado y doloroso porque verlos implicaba saltarse casi toda la peripecia de Standstill en el Auditorio con su propio espectáculo, y porque implicaba renunciar a Wilco, visitantes habituales pero no por ello menos infalibles. Y con todo y pese a la dura decisión, no creo que nadie lamentara haber escogido a Japandroids, porque lo suyo fue un conciertazo arrollador. Imparable desde el segundo uno, con el guitarra Brian King repitiendo cada dos por tres «Somos Brian y David, somos Japandroids«, lo de este dúo canadiense fue una locura. La guitarra de Brian parecen tres, prácticamente calcando el sonido del disco; la batería de David marcaba el ritmo por encima de todo con una precisión abrumadora; ¡y vaya entrega! Por algún motivo que se me escapa, Japandroids sonaron mil veces mejor que No Age durante sus primeras visitas (porque la del Primavera de este año fue otra historia), con muchísimas ganas de epatar y aprovechar el tiempo que tenían encima del escenario. Abrieron con la espectacular ‘The Boys Are Leaving Town‘, deslumbraron con ‘Wet Hair‘, demostraron que su reciente single (‘Art Czars‘, con un principio casi metalero) apunta muy pero que muy buenas maneras, y en 45 minutos pusieron patas arriba un Pitchfork que claramente sabía a lo que iba. Se me rompieron las gafas, llegaron a la final ‘Young Hearts Sparks Fire‘ (tercera mejor canción de 2009 para nosotros, e himno particular de la redacción de indiespot) demasiado exhaustos en la parte vocal, y aún así me pareció colosal. Imagínense. (Aleix Ibars)

SHELLAC (00:30h, ATP)
Sólo dio tiempo para ver la primera parte del concierto (el mono de Pixies podía con uno), pero fue suficiente como para confirmar que Steve Albini viene a ser el Jeff Mills del Primavera Sound. Lleva cuatro años seguidos ofreciendo un directo de mínimos cambios (ni falta que hacen), mostrándose impecable (en la ejecución) e implacable (en la sonoridad) y auspiciando a la nueva hornada de artistas con el sello Albini (ya sabéis, el rollo guitarras ásperas y quiebro gutural), esta vez con los cabritos de Monotonix y la pjharveyana Scout Niblett dejándose manosear. Ya sólo por empezar con ‘Prayer to God‘ (pero, claro, aquí hay truco: es mi canción favorita, qué le voy a hacer) merece ser incluido en el top ten de actuaciones del Primavera. Que no dejen de repetir que ya me encargaré yo de sofocar las quejas. (David Jiménez)

PIXIES (01:15h, San Miguel)

Pocas veces, por no decir nunca, he visto el Fòrum tan lleno de gente. Déjenme tirar de tópicos y decir que en la explanada que hay frente al San Miguel no cabía ni un alfiler. Pero es que es cierto. Hasta Neil Young se habría sorprendido de ver a casi 35.000 personas (récord absoluto) apretujadas y expectantes ante la aparición de cuatro tipos que parecen cualquier cosa menos estrellas del rock. Sin embargo, lo son, siguen siéndolo aunque haga 17 años que no publican ni un triste single. Pixies viven de una discografía tan corta como extraordinaria, tan accesible como influyente. Su obra es esencial para comprender el curso que ha seguido el indie durante las dos últimas décadas, y por mucho que la banda se encargue de quitarle romanticismo al asunto (Frank Black ha dejado muy claro que las giras son única y exclusivamente por dinero) ningún lector de este blog debería abandonar este mundo sin antes ver a los de Boston encima de un escenario, al menos en el estado de forma en el que se encuentran ahora. La hora y media que el grupo ofreció a un público tremendamente heterogéneo fue de órdago, perfecta. Business, sí, pero de exquisita profesionalidad, y es que de no ser por la mínima interacción que tuvieron con la audiencia incluso habríamos dado por hecho que Black y Kim Deal vuelven a ser buenos amigos. Las más de 30 canciones (no se dejaron ni un solo hit e incluso versionaron al propio Young y a The Jesus & Mary Chain) que cayeron como regalos del cielo provocaron un éxtasis constante, que comenzó con las primeras notas de ‘Cecilia Ann’, continuó con ‘Wave Of Mutilation’, ‘Tame‘ ‘Hey’ o ‘Debaser’ y que tras repasar su primer EP y las “españolas” ‘Vamos’ e ‘Isla de Encanta’ culminó en el nirvana del bis, integrado por ‘Gigantic’ y ‘Where Is My Mind?’ (¡uuuuh-huuuuh!). El sonido, las voces, las guitarras, la batería, el bajo; todo fue de matrícula de honor. De ahora en adelante ya no se hablará del concierto de Pixies en el Primavera Sound 2004, sino del de 2010. Porque por increíble que fuera el del Poble Español, este fue mejor. Seguro. (Arnau Roma)

THE BLOODY BETROOTS DEATH CREW 77 (03:00h, Ray-Ban)
Comentaba con una amigo, que de esto sabe mil veces más que nadie (y dos mil veces más que yo), que este iba a ser el concierto que pondría en órbita a los italianos, el que nos iba a quitar el complejo vendeenciclopedias que nos habíamos ganado a pulso de tanto dar la brasa con la monserga irritante de “no sabéis la que se avecina”. Y bueno, creo que ya podemos quedarnos aliviados. Lo suelto: A-PA-BU-LLAN-TE. Lo de Bobby Rifo y Tommy Tea (ahora en formato trío tras la incorporación de Edward Grinch a la batería) fue una clamorosa victoria por goleada sobre aquellos que se mostraban reticentes a darles una oportunidad. Lo mismo les dio por encaramarse a las torres de sonido (para disgusto del equipo de seguridad), que por pillar la guitarra y atacar ese trallazo hardcore que es el ‘New Noise’ de Refused, saludar al eurodance y al gabber sin ningún tipo de vergüenza (‘Warp 1.9’ fusila el Dominator de Human Resource cosa mala y es un hit), picotear en el hip hop, el house de chicago, la épica rave, el techno del bombo a cuestas o volverse melódicos a lo Justice. Y fue justamente las comparaciones con el dúo francés lo que estaba en boca de la mayoría; por suerte y gracias a Romborama, un álbum debut que no es redondo pero sí muy variado y disfrutable, la etiqueta de “los nuevos…” se les ha quedado minúscula, a pesar de que ‘Storm’ parezca ‘Stress’ y su estética beba bastante del cuero negro. Son casi tan buenos como ellos (la estupenda remezcla del ‘Stomp Yo Shoes’ está ahí para demostrarlo) y algo más extremos (brutos dirán algunos) con ese guiño al heavy metal más roñoso (impagable la portada a lo Iron Maiden de su LP obra de Tanino “Rank Xerox” Liberatore). Y sobre todo, son un auténtico torbellino en directo, sonando bestialmente contundentes y atronadores. Seguramente sea un plato indigesto para aquellos que sólo se deleitan trazando con punta fina (ellos son más un Edding de los tochos), pero no conozco una coartada más perfecta para perderte en la noche que poder excusarte en “los Bloody me liaron”. Al final, llenazo e inenarrable la imagen de ver gente poniendo las manos en plan: “¿pero esto qué es?” Pues deja que te cuente (¡cachis!). (David Jiménez)

MUJERES (04:00h, Vice)
Ubicar a Mujeres a las 4 de la mañana en el escenario donde suelen tocar Black Lips, The King Khan & BBQ Show y demás estandartes del revival garaje rock actual era muy pero que muy significativo. Una suerte de premio a una banda que hace un año y medio apenas ni existía y que desde entonces, gracias al boca-oreja, a un debut fresco y sobre todo a sus infecciosos directos imparables, ha logrado convertirse en un auténtico reclamo para los que quieran mover algo más que la cabeza ligeramente. No podemos decir nada de ellos que no hayamos dicho anteriormente (mucho hemos hablado de Mujeres ya, y, en fin, era la hora que era, ya saben), pero el suyo fue un triunfo al nivel del de Delorean tocando en el escenario Pitchfork a hora punta. Y con sólo un disco. Así que enhorabuena. (Aleix Ibars)

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